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El modelismo de trenes, una afición en peligro de extinción

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

La mayoría de niños ya no juegan con trenes, la tecnología ha relegado a los juguetes de toda la vida a un segundo plano. Las opciones para ocupar el tiempo libre de los niños son infinitas y los gustos han cambiado. El modelismo de trenes es una afición poco común y suelen protagonizarla personas adultas.

Gregorio Piñero recuerda que en su infancia nunca pudo tener un tren de juguete y el motivo no era otro que su alto precio, “se ve que se salían del presupuesto de los Reyes Magos”. Consiguió comprar su primera casa de iniciación de IberTren con los primeros sueldos que ganó trabajando recogiendo albaricoques con 15 años, unos ahorros y un pequeño préstamo de su hermano que nunca devolvió. Hasta entonces tener un tren había sido una simple quimera en la cabeza de un niño.

Gregorio lleva cincuenta años coleccionando, desde que compró esa primera casita, y reconoce que cada pieza de la colección, compuesta por más de cien, tiene su historia. La pieza que considera la más especial y la que conserva con más cariño, es una locomotora Mikado que ha llamado Pablo en honor a su hijo. Piñero tiene por costumbre ponerles nombre de familiares a todas sus locomotoras.

“No obstante es una afición cara, se ha vuelto cara, bueno, siempre lo fue”, reconoce Gregorio. Una opinión que comparte José Luis Pardo, que recuerda los trenes de cuerda que, como Gregorio, pedía en su infancia todos los años a los Reyes Magos y que nunca le trajeron, su padre solo pudo permitirse un tren de chapa. “Cuando me eché novia, mi mujer Rita me regaló mi primer IberTren”, recuerda que en ese momento fue cuando comenzó su afición por los trenes eléctricos.

Pardo confiesa que hubo un tiempo que dejó de lado el modelismo de trenes, pero sin perder la afición del todo. “Fui haciendo una pequeña colección, compré una locomotora que me gustaba, aunque no tuviera maqueta porque nunca he tenido sitio donde tenerla”, debido a este problema de espacio almacenaba las locomotoras y los vagones en casa.

Gregorio y José Luis se conocieron hace años y juntos comenzaron a hacer sus pinitos en el modelismo ferroviario poniendo luces led a los trenes.

Él vive la afición desde otro prisma porque admite tener muchos conocimientos técnicos en modelismo y realiza sus diseños con un programa de dibujo vectorial para después cortarlos con láser. Esta habilidad le ha llevado a recrear junto con Gregorio la estación de Caravaca-Murcia o el desaparecido Cinema. “Llevo dedicado al modelismo toda la vida, y es una pena porque es una afición que se va perdiendo”, señala que los niños ya no juegan a los trenes y tampoco dedican su tiempo a construir juguetes. “Cuando vamos a las reuniones de modelismo ferroviario vemos que quedamos cuatro viejos”, concluye.

Diego Melgares comenzó su afición por los ferrocarriles cuando de pequeño le regalaron un tren y lo recuerda porque era una escala pequeña y delicada. Lo primero que escuchó fue “niño, no toques, que es para mayores”, y confiesa que se dedicó a observar con deseo ese tren sin atreverse a ponerle la mano encima. Esa espera por poder tenerlo en sus manos alimentó su deseo y su afición.

La colección de Melgares es la más grande de las tres, la tiene situada en una nave y considera que nunca va a ser capaz de terminarla, “siempre quieres más, mientras tengas espacio siempre vas a querer más maquetas”. Dedica todos los días una o dos horas al modelismo.

Reconoce que es una afición en vías de extinción porque no se renueva, la media de edad de los participantes es alta, es difícil encontrar a aficionados menores de cuarenta años. “Cuando a hijos de amigos les he preguntado si les gustan los trenes, me ponen cara de sorpresa”, comenta que no cree que hoy en día un regalo estrella sea el tren, ni siquiera cree que se hagan ese tipo de regalos, a diferencia de cuando él era pequeño. “Los que quedamos somos constantes y tenemos afición, ojalá se renueve y salgan nostálgicos por ahí”, finaliza.

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