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Vivienda Joven: es el momento

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

MARAVILLAS FERNÁNDEZ/Concejal socialista en el Ayuntamiento de Cehegín
Más de cinco años han pasado ya desde el inicio de una supuesta crisis que no ha hecho más que empobrecer la vida de las clases medias y bajar en proMaravillas Fernández de las élites que ahora son más ricas que entonces.
Los jóvenes que por ese tiempo terminábamos nuestros estudios nos vimos en una situación totalmente desconocida, que nada tenía que ver con lo que acostumbrábamos a ver: las promesas de “el que estudia sale colocado” se disolvían ante nuestros ojos con la impotencia y el desasosiego de no saber hacia dónde íbamos, por cuánto tiempo, ni a qué otros medios podíamos recurrir.
Con edades tan tempranas, nos hemos ido conformando con nuestra penosa situación por entender que había otras personas (matrimonios jóvenes con hijos pequeños, personas mayores de 55 años, etc.) que se encontraban en una peor realidad porque sus oportunidades se limitaban mucho más que las nuestras, además tenían personas a su cargo que mantener e hipotecas que pagar con el riesgo de que los echaran de sus casas.
Más de cinco años convenciéndonos de que nuestras necesidades eran secundarias y agradeciendo a la vida que muchos de nuestros padres pudieran seguir manteniéndonos en casa, cubriendo nuestras necesidades de alimento, ropa y alojamiento.
Sin embargo, la frustración por no poder valernos por nosotros mismos ha llegado en muchos casos a sentir que estamos abandonados a nuestra suerte por el sistema, expulsados de nuestra tierra.
Ahora, estos jovenzuelos tenemos unos cuantos años más y, con ello, la necesidad de emprender nuestras propias vidas, de formar nuestras propias familias. Y es en este punto donde nos encontramos con otro gran problema: ¿cómo accedemos a una vivienda?; ¿podemos pagar alquileres medianamente normales y los gastos corrientes?; ¿se nos conceden hipotecas para poder tener una vivienda en propiedad?
Cualquier persona joven en esta situación inmediatamente contestará que es imposible independizarse, que no podemos hacer frente a los gastos de una vivienda y que no tenemos ninguna facilidad para ello.
He aquí cuando deberían aparecer las llamadas “viviendas jóvenes”, viviendas de protección oficial que cubrieran este derecho constitucional a tener una vivienda digna. Necesitamos más que nunca la inversión pública para poder formar nuestras propias familias, porque paciencia y tiempo de espera hemos tenido más que suficiente y ahora llega nuestro turno. Es el momento de atendernos, de cubrir una necesidad básica.
Y sí, este es un grito de emergencia. No podemos aguantar más. Se terminó la espera. Es nuestro momento.

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