Ya en la calle el nº 1046

Veinticinco aniversario de La Danserye: los ministriles del siglo XXI

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Ana Fernández Moya

En estas líneas nos acercamos a la pasión excelsa hacia la música antigua que profesa el grupo Ensemble La Danserye que, este año, celebra el veinticinco aniversario de su nacimiento. Fernando, Juan Alberto, Luis Alfonso y Eduardo Pérez Valera, cuatro hermanos, conocidos en su Calasparra natal como “Los Potajes” por el apodo de su padre; paisanos, vecinos y ; siendo el primero biólogo y el resto geólogos de renombre, son los componentes de esta formación musical que nace a finales de 1998 en su pueblo, convirtiéndose, un cuarto de siglo después, en grupo referente de música antigua a nivel nacional e internacional, y que destaca por el rigor con las fuentes que usan directamente en sus conciertos.

Además, posee la colección de instrumentos del Renacimiento más importante de España y una de las más destacadas de Europa, con más de medio centenar de todas las familias. Los cuatro hermanos se dedican a la investigación y reconstrucción de los instrumentos de viento de la época, formando su propio taller, aunque su inquietud investigadora y artística los lleva a realizar multitud de iniciativas que conoceremos a continuación.

Vinculados a la música desde muy niños, inician su andadura en la Asociación Banda de Música de Calasparra en la que, junto a su padre, desarrollan ese talento y el gusto por las notas y los instrumentos de viento.

Hablamos con Fernando, el mayor de los hermanos y componente de La Danserye, que amablemente responde a nuestras preguntas, después de muchos años sin tener contacto y justo después de participar en el Festival de Música antigua de Úbeda y Baeza del que son grupo residente desde 2013.

“La finalidad con que nace nuestra agrupación es la recuperación del patrimonio musical hispanoamericano, es de decir, de España y sus provincias en América desde México hasta Argentina, desde el siglo XV hasta el Barroco durante el siglo XVIII” , nos comenta el mayor de los hermanos y además, aclara que, no solamente se dedican a recuperar esas partituras antiguas, sino que tratan de replicar la forma de hacer esa música, las notaciones y los instrumentos y para ello invierten mucho tiempo y recursos en la reconstrucción de los mismos y en la documentación, investigación, lectura y estudio de actas capitulares de las catedrales y otras fuentes “para acercarnos a aquella forma de entender la música reproduciendo ese ecosistema”.

Fernando asegura que no faltan las dificultades en su desarrollo y en varias épocas no ha sido rentable, pero afirma, sin embargo, que cuando se hacen las cosas bien, se es riguroso con las fuentes y con la interpretación, siempre se sale adelante, llegan proyectos nuevos y se conoce gente que puede aportar mucho al enriquecimiento de la formación y eso, precisamente, es lo que les ha ocurrido a ellos.

En momentos bajos ha influido muchísimo el hecho de ser cuatro hermanos y tener el apoyo familiar siempre, además del gusto que sienten hacia este oficio. “Nos motiva que abrimos, en su momento, un nicho específico en el mercado puesto que somos un caso único en el mundo por la longevidad del grupo, la documentación, la investigación y siendo hermanos todos”. Nos cuenta Fernando también que “somos pioneros en la ‘Performance Practise’, es decir, en la interpretación histórica informada de la música antigua, haciendo una labor pedagógica con la recreación de escuelas de música de la época junto con algunas agrupaciones de Holanda e Italia”.

El número de conciertos de La Danserye está en una media de unos treinta o treinta y cinco anuales, pudiendo llegar a los cincuenta y otros años quedarse en unos veinte. El ámbito geográfico en el que se mueven es, en un 80% en la Península Ibérica, tanto España (sobre todo en tierras castellanas y Madrid) como Portugal y el 20% restante, en el extranjero entre Europa y Latinoamérica.

Con respecto a los locales de escucha, Pérez Valera refiere que casi la totalidad de sus conciertos tiene lugar en espacios históricos como iglesias, catedrales y palacios, debido a su repertorio. También, hacen conciertos en la calle, en cascos antiguos de ciudades que se prestan a ello como son Cáceres, Úbeda, Baeza o Granada y en algunas poblaciones más pequeñas de la zona castellana. “Nosotros actuamos minoritariamente en salas de conciertos o auditorios, aunque hemos estado presentes en El Rioja Fórum de Logroño, el Auditorio Nacional en Madrid o el Manuel de Falla en Granada, pero son casos más excepcionales”.

El repertorio que ofrecen es música de ámbito instrumental desde el siglo XV hasta principios del siglo XVIII, “con lo que mostramos la variación y evolución de la música y la forma de hacerla a lo largo de ese periodo; sobre todo tocamos música del siglo XVI, es decir, renacentista, pero podríamos hacer un arco desde 1475 hasta 1750”.

Principalmente, se dedican a recuperar música sacra, el decir, oficios divinos (vísperas, misas y oficios completos) que se encontraban en catedrales o colegiatas con capilla de música “en donde el maestro de capilla componía para los instrumentos de la época, el organista y los cantores”; apunta Fernando que, este tipo de repertorio está cobrando, en los últimos años, más relevancia e interés pero que todavía queda mucho por recorrer.

Tocan e investigan música profana o cortesana “que era la que se componía para casas nobles o casas reales bajo encargos” y, por último, también, hacen algunos espectáculos de música de danza con danzarines en vivo.

Dejando un poco el aspecto más artístico, cuando preguntamos al músico por la forma jurídica de su agrupación nos cuenta que “al principio, cuando comenzamos en el año 98 éramos una ONG de ámbito regional, pero debido a nuestra evolución geográfica y crecimiento, esa entidad ya no funciona. Ahora estamos vinculados a Musicarts, que es una asociación de gestión de músicos y artistas y se encarga de las contrataciones y de la facturación y de momento, es la forma que vemos más adecuada ya que, cada uno de nosotros tiene un trabajo a tiempo completo en otras instituciones estatales y seguimos creciendo dentro de las mismas, por lo que no tenemos tiempo de dedicarnos a estas labores de administración y gestión cultural”

Respecto a las vías de financiación, La Danserye no recibe ninguna subvención ni pertenece a ningún programa de financiación, es decir, lo que se gana con las actuaciones, proyectos y conciertos, es lo que se invierte en el siguiente montaje y lo que resta se reparte entre los cuatro miembros a partes iguales, y si se solicita colaboración de un quinto miembro para la percusión, pues se divide también con él.

En los últimos años ponen el punto de mira en los públicos que asisten a sus eventos y Fernando nos comenta que se hacen diferentes estudios, de los que extraen las siguientes conclusiones: “ El público varía según se trate de un concierto aislado o de un festival consolidado en el que el aforo siempre está lleno debido a que hay un público fidelizado que asiste a estos eventos, como ocurre con el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, en el que acabamos de participar; no obstante, si se trata de un concierto aislado especial, el aforo puede llegar a un 50%, aunque sí que es cierto que la música antigua está teniendo una afluencia de público cada vez mayor, por diferenciarse precisamente de la música clásica”.

También, hace referencia a que este público tiene una edad considerable y le llama la atención la escasa o nula participación de gente joven en este tipo de eventos; en un arco de edad menor a 20 años es inexistente, de 20 a 40 años hay una participación escasa que suele ser especializada y a partir de esa edad es cuando se da el grueso de público “pero ocurre prácticamente en muchos ámbitos culturales más específicos”.

La Danserye cuenta con una amplia presencia en medios de comunicación sobre este género como puede ser las revistas especializadas Andelma o Melómano, y en medios digitales de fundaciones de música y medios especializados. También, cuenta con una amplía discografía en la que colaboran con otros artistas, teniendo varios discos en solitario como “Yo te quiere matare” o “Ministriles Novohispanos”, y de cara al año 2024 están trabajando los libretos de un nuevo disco que haga referencia a estos veinticinco años de trayectoria y ultiman los trabajos de edición.

En definitiva, el grupo La Danserye va mucho más allá de ser una formación artística, ya que, en los últimos años también se significan por materializar la transferencia de los resultados de su investigación musical a la sociedad, a través de simposios, conferencias en conservatorios, la última en el de Alicante para los alumnos de musicología, con lo que la otra cara de su actividad es divulgar, difundir y formar “llevando la ciencia al campo de la música”.

Fernando nos habla de sus próximos proyectos, entre ellos se encuentran colaboraciones con grupos internacionales, la grabación del disco de aniversario y ya hay fechados dos conciertos, uno en Utrecht, en agosto de 2024 (Festival de Música Antigua) y otros en España. ¿Con qué sueñan? “Nuestro deseo es crear una fundación con el tiempo, para que este legado musical no quede en el olvido”.

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