Ya en la calle el nº 1040

Mi generación (perdida)

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

MARAVILLAS FERNÁNDEZ

“Los jóvenes sois el futuro”. Esta reflexión es el sino de la lucha de las generaciones precedentes a la mía.

Los que ahora tenemos edades comprendidas, aproximadamente, entre los 20 y 30 años nos hemos criado en un ambiente de constante avance. Nuestros padres han trabajado y trabajan con mucho esfuerzo para construir nuestro futuro, para que tuviéramos una formación y una vida más fácil que la que tuvieron ellos a nuestras edades.

Hemos ido a la Universidad o formado en Formación Profesional, estamos en constante aprendizaje de nuevos cambios en nuestras profesiones; sin embargo, nuestro presente nada tiene que ver con lo que nuestros padres hubieran querido que fuese. La maldita crisis la estamos pagando todos, pero de forma muy grave, los jóvenes. La única culpa que tenemos nosotros es la de haber nacido en esos años y no en otros.

La frustración y la impotencia nos invaden cuando vemos pasar los días, los meses, los años y no recibimos recompensa alguna por nuestro trabajo y el de nuestras familias. Unos toman la opción, resignados, de irse de este país para desarrollar su profesión y sus vidas en otros lugares lejos de sus familias y amigos.

Yo no me resigno a dar mi generación por perdida. Como parte de ella, canalizo mi frustración haciéndome partícipe de la vida política de mi pueblo, de mi región y de mi país. Creo firmemente que la política no es aquello que estamos, por desgracia, acostumbrados a ver, sino un instrumento para conseguir lo que, por derecho, nos corresponde.

No me resigno a quedarme de brazos cruzados y esperar a que a alguien se le ocurra una maravillosa idea que dé respuesta a la gran lacra de este país: el desempleo juvenil. Me siento en la obligación de patalear, de protestar, pero, sobre todo, de trabajar para tener un presente y un futuro como nos merecemos.

Levantémonos, luchemos. Tenemos y debemos tener ilusión. Limpiemos este país de corruptos, de intereses personales, de aquellos mal llamados políticos que no hacen sino agravar esta situación. Seamos utópicos y no perdamos la esperanza.

“La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso: para caminar”.Eduardo Galeano.

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