Ya en la calle el nº 1039

Magda Goebbels, la compañera del diablo

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

GLORIA LÓPEZ CORBALÁN

Las noticias de los periódicos nos trMagda Goebbels, con su familiaaen padres que matan a sus hijos por venganza, la historia, padres que lo hacen por ideales. Magda Goebbels será recordada, en palabras de Anna Sigmund, como la “compañera del diablo”, la mujer del conocido ministro nazi Goebbels.
Johanna Ritschel nacería en 1901, fruto de una noche de verano de un rico constructor y su joven criada. Aunque llegaron a casarse, la relación duró hasta los 3 años de la niña. La criada reconvertida en señorona volvió a casarse con un judío y la niña educada en los mejores colegios.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Magda estaba en Berlín, donde, paradojas de la vida, estudiaba filosofía budista y defendía, junto a sus compañeros, la cultura de la no violencia.

En 1919, en uno de sus viajes a casa, coincidió en le mismo compartimento del tren con Günther Quandt, un elegante y multimillonario viudo de 38 años. El amor fue inmediato.

Así, en 1921, y con 19 años, se convierte en una mujer casada. 
Pero resulto que marido era un huevo kinder, con más de una pieza por montar: una familia que la rechazaba, un esposo que resultó ser aburrido, frío y amante del trabajo, dos hijastros, tres hijos de un amigo de su esposo a su cargo y un hijo propio.

La rueda del destino vino entonces a dar otro giro para hacerla tener una aventura con Arlosoroff, estudiante judío símbolo de la lucha de los judíos en Palestina. El idilio con Arlosoroff acercó a Magda a las ideas sionistas y la alejó de su matrimonio. Después de 9 años de relación, Quandt echó a su esposa de casa. 
Convertida en madre separada sin problemas económicos, su vida se convirtió en un ir y venir de fiestas y actos. Sería uno de esos, a los que asistiría por puro aburrimiento, el que cambiaria su vida y su muerte. Seria en el Palacio de los Deportes de Berlín donde una multitud espera oír hablar a Goebbels en un acto del Partido Nacionalsocialista Alemán.

El mismo fanatismo con el que defendía la cultura de la no violencia o amaba un judío la hizo fans de Goebbels. Hasta el punto de casarse con él. Y por encima de ambos, y de su propia vida, amaba a Hitler. Tanto como para tener 6 hijos con Goebbels y ponerles a todos nombres que empezaban por “h”.

En 1938 sería la primera destinataria de la “Cruz de Honor de la Madre Alemana” convirtiéndose en el ejemplo a seguir por todas las mujeres. Pero la vida del Ministro y la ama de casa no era más que otro escenario de Reich, dejaban de actuar al caer la tarde, cuando los ojos del führer no los miraba, los altos ideales se cambiaban por las bajas pasiones, él con una joven actriz checa de 22 años, ella con un joven alemán.

Pero la joven actriz gana protagonismo y Magda, orgullosa y segura de su posición, pide el divorcio a Hitler. Pero no calculó bien, la separación del Ministro de Propaganda y la mujer ejemplar alemana sería nefasta para la imagen de los nacionalsocialistas y el jefe se niega.

En 1942, el nazismo llegó a uno de sus puntos álgidos al proponer la conocida como “Solución final” para eliminar a los judíos. Magda, aquella joven educada en un hogar judío, amante de judíos siguió cegada por Hitler y Goebbels. O tal vez se dio cuenta que ya no podía ser de otra manera.

Su vida de perfecta ama de casa acabó un 1 de mayo de 1945, cuando Goebbels, tras terminar con la vida de sus seis hijos, la envenenaba a ella y se pegaba un tiro.

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