Ya en la calle el nº 1034

Louise Bourgeois, la mujer araña

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GLORIA LÓPEZ
Solo una mujer podría representar el pánico de otras en diez metros de altura. Diez millones que le pagaron por aquella araña que luego me enteraría representaba a la madre bipolar y tejedora. El precio más alto por el trabajo artístico de una mujer. Y yo dibujando princesas. Louise Bourgeois nació el 25 de diciembre de 1911 en París, la tercera de cuatro hijos de un matrimonio que tenía una tienda de tapices en París. La madre, la que daría vida a esa gran araña que la haría famosa, aguantó estoicamente que su marido viviese y se acostase en su casa con la niñera inglesa de sus hijos, hasta que murió de fiebre española en 1936. Louise, que había decidido estudiar matemáticas para tener algo fijo en su vida, lo cambió todo para estudiar arte. Su padre, tan amable él, pensaba que los artistas “modernos “eran unos vividores y no quiso ayudarla. Se buscó la vida para continuar estudiando, de hecho, se graduó por La Sorbona en 1935, y continuó estudiando arte en la Académie de la Grande Chaumière. Supongo que para vengarse de su padre, que no le quiso ayudar, utilizó sus infidelidades como inspiración de sus obras. Si no la ayudó para estudiar, si le ayudó para montar una tienda de estampados al lado del taller familiar. Buscando estampados de “modernos” acudió un historiador americano de arte Robert Goldwater, que se convertiría en su marido y se la llevaría a vivir a Nueva York en 1938. Los siguientes años la marcarían como madre y artista a la vez que se sentía encerrada en una casa con tres hijos. Nunca superó esa sensación de pensar que había sido mala madre por dejar sus esculturas para criarlos a ellos. En 1973 fallece su marido y su vida da un giro un tanto revolucionario. Bourgeois se une al Grupo Contra la Censura, un colectivo feminista anti-censura fundado por la artista Anita Steckel que defendía el uso de imágenes sexuales en el arte. Desde 1980 contó con la colaboración del comisario artístico Jerry Gorovoy, que actuó en la práctica como su manager. La artista se dedicó desde entonces a crear obras de creciente poder transgresor, muy influida por el feminismo y por los nuevos materiales. Consiguió por fin el reconocimiento internacional al celebrar su primera retrospectiva, comisariada por Deborah Wye, en 1982, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Bourgeois murió de un infarto el 31 de mayo de 2010. La frase que más me gusta de ella, mucho más que sus arañas, fue: «He estado en el infierno y he vuelto; y permíteme decirte, fue maravilloso»

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