JUAN FERNÁNDEZ DEL TORO

En el primer cuarto del siglo XX, Mula vio nacer una interesante sociedad: los Exploradores de España. Por aquel entonces en la ciudad existían, o habían existido, distintas sociedades culturales como el Círculo Liberal, el Círculo Agrícola o la Sociedad del Casino, pero todas fundadas por y para adultos. En el caso de los Exploradores, los protagonistas eran los muchachos que componían la Tropa, aunque regidos por adultos.

El 2 de febrero de 1917 tuvo lugar una reunión en el Casino de Mula con objeto de fundar el Consejo Local de Exploradores en la localidad. Al acto asistieron representantes del Consejo de Exploradores de Murcia, entre ellos su presidente Isidoro de la Cierva y Peñafiel, quien ofreció un discurso que cerró proponiendo una lista compuesta por caras conocidas de las fuerzas vivas de la sociedad muleña. A la cabeza, como presidente, Fernando Bandín Neira, Comandante de Infantería retirado, seguido por abogados, procuradores, propietarios –término con que se designaba a los terratenientes–, un médico, un farmacéutico, un profesor, un comerciante, un juez y un cura. Esta última era una figura importante dado el marcado carácter religioso de la institución, el propio del momento.

Pronto se organiza la Tropa en dos grupos: el Rojo y el Morado, y estos a su vez se subdividen en doce patrullas representadas por siluetas de animales reales y mitológicos. El objetivo es crear un grupo de exploradores numeroso, pero para ello necesitan voluntarios que enseñen escultismo a los chicos. Para tal objeto se nombra un Jefe de Tropa y una serie de instructores y subinstructores.

Todo aquel niño aspirante a explorador debía de ser examinado y, una vez aprobado, pasaba a formar parte de la Tropa como explorador de 3ª. A medida que iban adquiriendo conocimientos y experiencia subían de categoría. En base a dicha categoría, cada muchacho poseía una insignia que le reconocía como integrante de los Exploradores de Mula. También el Jefe de la Tropa, los instructores y subinstructores tenían su insignia correspondiente. Cada uno de los chicos vestía una indumentaria de explorador compuesta por pantalón corto, camisa, sombrero y pañoleta al cuello. En el caso de aquellos integrantes de origen más humilde, que no podían costearse una indumentaria, era la propia institución quien se la proporcionaba.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan desde el principio es la falta de fondos para adquirir material. En esto jugaron un papel fundamental los llamados Protectores, personalidades de la localidad que hacían de benefactores con donativos para la institución. También las señoras y señoritas de Mula hicieron una labor importante como Protectoras, en este caso ofreciendo servicios como la composición de banderines y la bandera de la institución que aún hoy se conserva como vemos en la fotografía.

Las actividades realizadas por la Tropa eran muy diversas, pues era objetivo fundamental que los exploradores aprendieran cultura general a través de conferencias y clases prácticas. Eran comunes las prácticas de orden y movimiento en algún paraje cercano a la ciudad, aunque también aprendían sobre telégrafo morse, semáforo, nudos, civismo, mecánica, electricidad, etc., incluso música, hasta el punto de crear una banda de tambores y cornetas propia de los Exploradores. De especial importancia era la asistencia de los muchachos a los actos religiosos y misa de domingos, así como realizar obras de caridad. En varias ocasiones reparten raciones de comida a las personas más necesitadas de Mula.

Las excursiones también eran muy frecuentes, sobre todo los domingos por la tarde. Llegando incluso a realizar excursiones de varios días o campamentos en tres ocasiones. La primera de ellas fue cuando un grupo de Exploradores de Mula asistió al campamento de verano anual en Sierra Espuña que organizaba el Consejo Provincial de Exploradores de Murcia. En una segunda ocasión pasan unos días en Lorquí para devolver la visita que los exploradores de esa localidad hacen a los muleños un tiempo antes. Por último, se establecen unos días en Caravaca, pasando por Bullas y Cehegín. El paso de estos por Cehegín despierta el interés de esa localidad por crear su propio Consejo de Exploradores y es el de Mula el que sirve de fundación para aquel, como el de Murcia había hecho con el nuestro.

Por desgracia, con el tiempo la actividad de la asociación fue decayendo por falta de exploradores e instructores hasta el punto de desaparecer en abril de 1921.