Ya en la calle el nº 1032

La “chanson” y el gran peso de la música francesa

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PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

En la música afloran estilos muy definidos, géneros que responden a unas connotaciones compositivas determinadas y que también gozan de personalidad propia, pero, entre otras muchas calificaciones musicales, existe aquello que se dio en llamar “movimientos”, siendo uno muy relevante el de la famosa “chanson”, término que ya le otorga la localización francesa por definición, un capítulo musical que alumbró a grandes y maravillosos artistas y en el que se curtieron otros muchos, para crear canciones legendarias, formaciones a modo de banda, pero, muy especialmente, intérpretes solistas.
Si utilizamos el término en español, estaríamos definiendo una canción cualquiera, pero, eso sí, con letra en francés y contenido de corte romántico, amoroso y tierno. Existen denominaciones alternativas o complementarias, que también se ajustan a tal movimiento, para definir canciones reivindicativas, de rebeldía social y, en ocasiones, hasta de contenido político, sin olvidarnos de las que tradicionalmente se interpretan en los conocidos cabarets.


El idioma francés a través de la música
En la historia más reciente de la música francesa, especialmente la del pasado siglo XX, destacaron grandes, inolvidables e imprescindibles intérpretes, tales como Georges Moustaki, cantautor que utilizaban con frecuencia los profesores de los centros académicos para facilitarle a los alumnos el aprendizaje del francés, ya que Moustaki gozaba de una pronunciación perfectamente clara y, por añadidura, contaba en su repertorio con canciones preciosas como eran, por poner solamente algunos ejemplos, “Le Métèque”, “Ma solitude”, “Le facteur”, “Il est trop tard”, todas ellas de 1969; “Ma liberté” (1970) o “Marche de Sacco et Vanzetti” (1971), canciones, las citadas, con las que nos introducían al francés hablado de forma muy musical, agradable y con gran acercamiento a las partituras del país vecino.
Numerosos artistas importantes
Pero también estaban los Jacques Brel, Edith Piaf, la inolvidable intérprete que falleció hace 53 años y que era tan considerada y querida que, todavía, siguen apareciendo flores frescas en su tumba cada día, con canciones emblemáticas como “La vie en rose” (1946) o “Non, je ne regrette rien” (1960); Boris Vian, Serge Gainsbourg, Alain Souchon, Charles Trenet, Aristide Bruant, Cora Vaucaire, Léo Ferré, Gilbert Bécaud, cantautores la mayoría de ellos, encuadrados, en todo caso, en ese estilo de trovadores que les diferenciaban notablemente, sin olvidarnos, por añadidura y en diferentes estilos, aunque muy convergentes todos ellos, de Mireille Mathieu, Antoine, quien hiciera famosa aquella inolvidable canción que llevaba por título “Les elucubrations”; Salvatore Adamo, el de “Mis manos en tu cintura” y “Mi gran noche”, que luego popularizara nuestro Raphael con mayor intensidad, así como Françoise Hardy, Marie Laforêt, Joe Dassin, Dalida, Charles Aznavour, intérprete que sigue cantando a sus 93 años y que lo hace tan de maravilla como siempre; Johnny Hallyday, France Gall, Yves Montand, Sylvie Vartan o Jane Birkin, además de otros muchos que no podemos citar por la limitación de espacio, como tampoco podemos señalar ejemplos individuales de canciones, vivencias, anécdotas y curiosidades de lo mucho y notable que han protagonizado estos artistas a lo largo y ancho de su dilatada y muy brillante trayectoria individual. Esperamos que disfruten nuestros lectores con esta variada ensalada de grandes artistas, porque tiempo habrá, en posteriores ocasiones, para ir desgranando sus individuales carreras plagadas de éxitos, grandes canciones y maravillosos recuerdos.
Otras derivaciones
Dentro de esa música francesa que de modo tan comprimido hemos tratado, existía, también, el denominado “chansonnier”, llamándose, así, al intérprete de canciones que encerraban un carácter humorístico, caricaturesco o satírico. Y no queremos remontarnos a tiempos muy pretéritos, sino dejar constancia de que la “chanson” francesa gozó de un prestigio de tal magnitud que resulta penoso que no haya tenido la consideración internacional que realmente ha merecido, al aportar artistas de manera copiosa y de incuestionable calidad interpretativa, pues todavía siguen y continuarán vigentes canciones, entre otras muchas, como “Venecia sin ti” (Charles Aznavour); “A ti” (Joe Dassin); “Tous les garçons et les filles” (Francoise Hardy) o “Je t’aime… moi non plus” (Jane Birkin y Serge Gainsbourg).
Existen otras variantes como las “chansons borgoñas”, “chansons parisinas”, la “canzona”, importante raíz de la sonata; las “air de cour” y todas esas matizaciones que fueron generándose, desde el siglo XV hasta nuestros días, con importantes intérpretes, compositores, arreglistas y músicos de gran talla que ya han pasado a la historia. Un “viva por y para siempre”, tanto para la “chanson” tan prestigiosa como toda la delicada y exquisita música francesa. Buenos días.

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