Ya en la calle el nº 1053

Fallece Juan Sánchez Pérez, Cronista Oficial de la Villa de Bullas

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Comunicado Ayuntamiento de Bullas

“El jueves nos trae la triste noticia de la muerte de D. Juan Sánchez Pérez, Cronista Oficial de la Villa de Bullas.

A través de estas palabras queremos mostrar nuestro más sentido pésame a sus familiares y amigos, sabiendo que Juan seguirá vivo a través de sus numerosos libros, pues ha dedicado toda una vida a divulgar nuestra historia a través de la escritura. Además, el Ayuntamiento de Bullas ha decretado un día de luto oficial, ondeando la bandera del municipio a media asta y suspendiendo todos los actos oficiales mañana viernes, 12 de mayo.

El funeral será mañana viernes, 12 de mayo, a las 11.00 horas, en la Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario”.

Juan Sánchez Pérez nació el 22 de noviembre de 1937 en Bullas. Durante veinticinco años (1971-1996) ha sido el párroco de la pedanía bullense de La Copa. Tras haberse jubilado, desempeñaba con gusto y pasión las labores de cronista oficial de Bullas y La Copa.

Nació en el seno de una familia humilde. Su padre era alpargatero y poseía un pequeño establecimiento donde, además de coser suelas, vendía este tipo de calzado. Posteriormente, fue guardia rural y se jubiló como conserje en la CNS (los sindicatos verticales anteriores a la democracia). Por este motivo los amigos de su generación le conocen por el apodo de “Juanico el de la sindical”, ligándole a la casa donde se crió.

Ingresó con 13 años en el Seminario de San José, en las inmediaciones de la Plaza de Toros de Murcia, en 1951. Cinco años más tarde, se trasladó al seminario de San Fulgencio, situado en unas dependencias anejas al Palacio del Obispado que actualmente constituyen la sede de la Escuela Superior de Arte Dramático.

Fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1963, cantando su primera misa el 6 de octubre de ese mismo año, día principal de las fiestas patronales de Bullas,. El predicador en aquella ocasión fue el Padre Fermín María García, de la Orden Franciscana, poeta y escritor cuyos hermosos textos cuentan con la total admiración de Juan Sánchez.

Vida de un párroco de aldea

Juan Sánchez Pérez nació el 22 de noviembre de 1937 en Bullas. Durante veinticinco años (1971-1996) fue el párroco de la pedanía bullense de La Copa. En la actualidad, y tras haberse jubilado, desempeñaba con gusto y pasión las labores de cronista oficial de Bullas y La Copa.

Nació en el seno de una familia humilde. Su padre era alpargatero y poseía un pequeño establecimiento donde, además de coser suelas, vendía este tipo de calzado. Posteriormente, fue guardia rural y se jubiló como conserje en la CNS (los sindicatos verticales anteriores a la democracia). Por este motivo los amigos de su generación le conocen por el apodo de “Juanico el de la sindical”, ligándole a la casa donde se crió.

Ingresó con 13 años en el Seminario de San José, en las inmediaciones de la Plaza de Toros de Murcia, en 1951. Cinco años más tarde, se trasladó al seminario de San Fulgencio, situado en unas dependencias anejas al Palacio del Obispado que actualmente constituyen la sede de la Escuela Superior de Arte Dramático.

Fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1963, cantando su primera misa el 6 de octubre de ese mismo año, día principal de las fiestas patronales de Bullas,. El predicador en aquella ocasión fue el Padre Fermín María García, de la Orden Franciscana, poeta y escritor cuyos hermosos textos cuentan con la total admiración de Juan Sánchez.

Primeros destinos

Su primer destino fue la Parroquia de San Miguel de Mula, donde sirvió como coadjutor de 1963 hasta 1967. Ese año fue enviado a la Parroquia del Rosario en La Unión. Tras cuatro años de servicio en este puesto, regresó su tierra natal, pero esta vez a La Copa de Bullas, para asumir en 1971 las funciones de párroco en la pedanía.

Allí, además del ejercicio sacerdotal, se decidió a emprender nuevos estudios; en esta ocasión de Graduado Social, con el propósito de ayudar a las personas humildes y sin demasiada instrucción en sus trámites burocráticos o en las dificultades inherentes al cobro de pensiones. Esta labor la desempeñó con ciertas dificultades, ya que las autoridades competentes veían en él al sacerdote y no al trabajador social. Un tiempo después, con la llegada de la democracia y la legalización de los sindicatos, abandonó el ejercicio de estas funciones, dedicándose plenamente a sus labores pastorales y educativas. Además impartió clases de religión en diversos colegios e institutos de la Comarca del Noroeste hasta su jubilación en 1996.

La afición y el oficio de cronista

Fue nombrado Cronista Oficial de Bullas y La Copa el 15 de diciembre de 2001, tras haber pronunciado el 31 de marzo de ese mismo año el pregón de la Semana Santa de Bullas.

La enfermedad que le llevó a la jubilación, pertinaces ataques de vértigo que, en ocasiones, le obligaron a decir misa sentado, ha sido igualmente un límite a la hora de disfrutar de una de sus aficiones: viajar, y no sólo por placer, sino también para visitar y explorar todo tipo de archivos. Esto va estrechamente ligado a su principal afición, en la que siempre ha empleado el entusiasmo del historiador vocacional: la investigación de cualquier tema relacionado con Bullas y La Copa. Cabe añadir que también se ha dedicado con gran interés a la fotografía.

Aficiones

Por lo demás, fue un amante de la lectura y los placeres de la música. En la primera le interesaban todo tipo de obras: religiosas, filosóficas, teológicas e históricas. El Quijote es otra de las obras que admiró sin cortapisas ni límites. Lógicamente, también la Biblia le ha proporcionado horas de grata y fecunda lectura. De ella, sobre todo, le interesaba el amor de Cristo expresado en los Evangelios, especialmente el de Juan. Tampoco ocultó la emoción que le depara la lectura de la primera ‘Epístola a los Corintios’ de San Pablo, o la de las obras de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Jesús.

En lo tocante a música se inclinaba por la clásica, siendo Beethoven el compositor que más le ha fascinado. Sin embargo, esto no le impidió apreciar la zarzuela o la copla española. Debido a su paso por La Unión, también se familiarizó con el flamenco.

Admitía una inveterada afición por el ‘fútbol de sofá’ y se declaraba, contra viento y marea, hincha del F. C. Barcelona y del Bullense.

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