Ya en la calle el nº 1047

Energía solar si… pero así no, por Jesús Rodríguez

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Energía solar si... pero así no, por Jesús Rodríguez

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

JESUS RODRIGUEZ

Lo hemos manifestado en repetidas ocasiones: necesitamos abandonar los combustibles fósiles y las nucleares para producir energía.

Pero no podemos vivir sin energía… así que, no queda más remedio que utilizar otras fuentes no contaminantes a la vez que vamos dejando las viejas a las que por cierto, no se puede blanquear con decretos que las declare “energía verde”.

Creo que nadie más que el movimiento ecologista ha sido la punta de lanza de este necesario e imprescindible cambio. En esto, como en otros temas, los ecologistas alzamos la voz en numerosas ocasiones, hasta el punto, de que aunque parezca mentira, al final, algunos oídos dejaron de hacerse los sordos. Que ya existe una preocupación generalizada y mal entendida “por el planeta”, no tengo ninguna duda. Digo mal entendida, porque el planeta no corre ningún peligro. Lo que sí está en riesgo es la vida que soporta, al menos, en la forma que la conocemos. Y ahí es donde está el quid de la cuestión. La especie humana, que ha sido capaz de demostrar una capacidad de adaptación a todo tipo de climas y situaciones, también formamos parte de la vida planetaria y por tanto, viajamos en el mismo barco y llevamos el mismo destino. La Tierra ya ha sobrevivido a varias grandes extinciones, siempre hay multitud de organismos capaces de adaptarse a la nueva situación, crecer, reproducirse y diversificarse mientras este pequeño planeta, sigue girando en torno al sol, aunque quizás no todo el mundo lo crea, que para todo hay negacionistas.

La energía eólica y la solar eran las grandes esperanzas para afrontar el duro cambio de sustituir unas fuentes fósiles y contaminantes (petróleo, carbón, uranio-plutonio). Quienes podían y debían liderar esa transformación son como cualquiera puede suponer, los grandes grupos económicos que están en el origen del problema bien acompañados, naturalmente, de los carentes de cualquier tipo de sentimiento, bancos y grupos inversores. Es decir, corríamos el riesgo de salir de Málaga para caer en Malagón… o cualquiera de los refranes que tan acertados suelen ser.

Por centrarnos sólo en la energía solar, los ecologistas soñábamos con casas, edificios, fábricas y todo tipo de construcciones cubiertos de placas solares en sus tejados, al menos, para empezar a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y ya y según las necesidades, ir ocupando otras superficies. Naturalmente, era un plan que tendría que haber empezado hace más de 30 años y haber cogido fuerza rápidamente, más que nada, porque ya entonces era urgente tomar medidas. Pero quienes podían, no querían y al final ellos, son los que toman las decisiones en nombre de todos los ciudadanos, aunque entre medias, existan unos personajes que se sientan en Congresos y Senados.

A lo que los ecologistas asistimos asombrados y sobretodo indignados, es que aunque efectivamente se han llenado algunos tejados y pequeños solares con las placas que captan la energía fotovoltaica, lo que de verdad está siendo ocupado por grandes instalaciones para captar la energía del sol, son enormes extensiones cerealistas que somos conscientes, poco reportan a sus dueños en rendimiento económico, pero por el contrario, en muchos casos, son de enorme importancia para el mantenimiento de una cierta calidad ambiental aunque no se incluyan en espacios protegidos por las legislaciones regionales, nacionales o comunitarias.

Energía solar si... pero así no, por Jesús Rodríguez
Paisaje previo a la construcción de una planta solar

En la Región de Murcia y muy especialmente en las comarcas Noroeste y Río Mula, se puede observar fácilmente como crecen con más celeridad que las setas las plantaciones solares, cada vez de mayor extensión, normalmente al abrigo de alguna línea eléctrica de alta capacidad (de momento), estos parques solares que incapacitan definitivamente los terrenos porque además de aplanarlos y acondicionarlos debidamente, a posterioridad, la hierba no deberá crecer, lo que significa que habrá que combatirla con cualquier medio, que imagino no será ni ganado ni desbrozadora. Quizás la prolongación del uso del peligroso herbicida glifosato por parte de la UE, tenga que ver con las necesidades de los parques solares que por cierto, ocupan con frecuencia cañadas y vaguadas por las que corre el agua cuando tenemos la suerte de ser bendecidos por la lluvia.

¿Hasta cuándo será necesario que sigamos ocupando nuestros llanos cerealistas con las instalaciones solares?

¿Llegará el día en que ya tendremos cubiertas todas las necesidades energéticas? ¿Hay algún límite?

Para mí, este es el gran dilema. En una civilización que tiene a gala aumentar constantemente los beneficios anuales, las iluminaciones, los viajes, los desplazamientos, el consumo… Oí una vez a un banquero que el sistema económico necesita crecer un mínimo de un 2% anual… Pero supongo, no tuvo en cuenta que el planeta y los recursos naturales son finitos.

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Un comentario

  1. Observo con gusto que este fenómeno de la invasión solar está siendo cada vez más perceptible. Sin embargo no puedo estar de acuerdo con las tesis del artículo. Por qué hay que abandonar los combustibles fósiles y la energía nuclear en un momento en que medio mundo hace cola para que Rusia y China les construyan plantas nucleares? Las plantas nucleares de nueva generación son mucho más seguras y garantizan la soberanía energética de un país y su población. El gobierno de España tiene un plan estratégico para convertir la península y más sus regiones cálidas en el parque solar de Europa. Era de esperar que los ingentes beneficios de esta operación fueran a atraer el interés de grandes capitales de compañías energéticas nacionales e internacionales. Si en España no se diversifican las fuentes de energía, todas, el país se convertirá pronto en Arabia Saudita. Dejen de inculcar su religión puritana sin ningún tipo de apoyo científico y ser cómplices del plan financiero dirigido a monetarizar las emisiones de CO2, un gas esencial para la vida. Ni la Tierra se está calentando ni el nivel del mar está subiendo. El vehículo electrico es una calamidad ecológica. Por qué lo hacen? Les pagan o simplemente quieren sacarle lustre social a su proselitismo fariseo? Los ecologistas estais cerrando los ojos al fenómeno de las fumigaciones atmosféricas masivas que nos fumigan nanoparticulas de aluminio un día sí y otro también para justamente hacer que funcionen sus queridas placas solares. No tienen ninguna legitimidad otra que el chantaje que ejercen sobre el conjunto de la sociedad. Su papel en ella ha de ser ampliamente revisado.

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