María Isabel Campuzano Martínez

Consejera de Educación y Cultura

La lectura proporciona un sinfín de sensaciones. Momentos de relajación, aprendizaje, introspección y fantasía son algunas de las bondades de esta longeva práctica. Al mismo tiempo, la diversidad en sus géneros literarios hace más sugerente el hábito lector para toda la población, de modo que cada persona puede encontrar fácilmente su temática de interés plasmada en las líneas de infinidad de obras.

Hablar de lectura significa hablar de imaginación. No existe un límite de la misma en la mente del lector. La capacidad de formar una imagen mental de escenarios que nunca se han percibido en la realidad, de sensaciones que no son accesibles a los sentidos, es algo fascinante y no es otra cosa que la relación tan especial existente entre el papel y la percepción del lector. El producto final resultante de la viveza de las palabras, la sed lectora del que toma un libro y su habilidad  creativa. Un viaje inesperado. Una historia vivida. Surge la magia.

Custodiando la continuidad de este goce universal, se encuentra la figura del editor. Éste es el artífice de un proceso complejo a la par que apasionante. Es el titán que selecciona, analiza, corrige, maqueta y diseña la obra antes de su final impresión y publicación, hasta que finalmente llega a nuestras manos. Labor contigua es la del librero. Una bella profesión de salvaguarda de mercancía viva, portadora de pensamientos y conocimiento. El librero de vocación tiene el corazón en forma de libro, sensible a los cambios que se producen en nuestros tiempos y siempre atento a las nuevas ideas que pueden interesar al gran público.

Desde un prisma más técnico y pragmático, leer hace comprender mejor el mundo y a los demás. Ayuda a abrir mentes, a ampliar nuestro vocabulario y a formar nuevas opiniones. Por todo lo anterior parece lógico afirmar que debe hacerse llegar a la población a través de todos los formatos disponibles. Y es, precisamente, por las consideraciones anteriores que quisiera poner en valor el admirable ánimo y entrega con el que el semanario El Noroeste realiza esta tarea tan encomiable. En ese mismo sentido cabe destacar la importante labor de dicho medio, y de la prensa escrita en general, para dar a conocer las actividades culturales de la Región de Murcia.

De todo esto concluyo que parece lógico afirmar que la lectura es de vital importancia para el desarrollo de los individuos y, es por esto, que desde la Consejería de Educación y Cultura solo podemos agradecer la labor de todas las personas comprometidas con la el fomento de la lectura desde todos los ámbitos. Gracias por acercar los libros a nuestra ciudadanía.