Ya en la calle el nº 1047

COGUJADA COMÚN (Galerida cristata)

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cogujada comun

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Foto y texto: Jesús Rodríguez Sánchez | Descubriendo Moratalla

También conocida con el nombre de “totovía” por la gente del campo, sin duda, por confusión con la auténtica; un ave algo más pequeña, sin apenas cresta, además de costumbres bien diferenciadas. La cogujada, tanto la común como la montesina, viven en espacios abiertos, campos de cereales, rastrojos, páramos y proximidades de caminos, donde con frecuencia, las sorprenderemos caminando por el suelo. La que describimos, prefiere las áreas cultivadas, mientras que la montesina, estará presente en suelos que no sufran el acoso del arado.

Es algo más grande que un gorrión, de vuelo más pesado y canto mucho muy melodioso, aunque lo que la hace inconfundible, es esa cresta que exhibe con fuerza especialmente en la época de celo. Los colores de tonos marrones, indudablemente no es lo más destacable en este ave. Anida en el suelo, en una pequeña depresión del terreno, al abrigo de cualquier mata o de una piedra y su vulnerabilidad hace que tanto la incubación, como la estancia de los pollos en el nido sea bastante breve, si lo comparamos con otras aves de su mismo tamaño.

COGUJADA COMÚN (Galerida cristata)
COGUJADA COMÚN (Galerida cristata)

Se alimenta de todo tipo de pequeños invertebrados que encuentra en el suelo y tampoco desdeña las semillas y los brotes tiernos de muchas plantas, pero fundamentalmente, son los pequeños insectos, arañas, larvas… lo que constituye el grueso de su alimentación y el total en el caso de los pollos.

Siempre fue un ave abundante y fácil de ver, incluso desde el coche cuando se circula por los caminos de los llanos cerealistas. Pero el aumento en la frecuencia de las labores agrícolas y la reducción de materia orgánica en el suelo y sobre todo, de rodales sin cultivar, han provocado un muy evidente descenso de estas rechonchas aves, que si continúan con esta dinámica, acabarán por ser tan raras en nuestros campos, como las grandes aves esteparias.

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