LAURA CABALLERO ESCÁMEZ/PSICÓLOGA

El miedo a conducir es un problema en las consultas de psicología mucho más común de lo que pueda pensarse. Más de un 22 % de los conductores españoles sienten ansiedad cuando conducen y cerca del 19% abandonan la actividad por no poder controlar ese miedo.

La fobia a conducir se caracteriza por una ansiedad elevada que dificulta e incluso inhibe la capacidad de la persona para conducir. A veces el miedo puede deberse a la posibilidad de sufrir un accidente y morir o incluso a sentir un ataque de pánico mientras se conduce. La amaxofobia limita mucho la vida cotidiana de quien la padece, ya que hace depender a la persona de otros o el transporte público para su desplazamiento. Suele ser un problema poco comprendido e incluso es motivo de burlas. A veces lo que ocurre es que el miedo a conducir es solo en lugares o circunstancias concretas, como autopistas, carreteras nacionales, puentes, etc.

La ansiedad puede tener lugar antes o durante la conducción, pudiendo incluso producirse un ataque de pánico. Algunas de las manifestaciones de esta ansiedad pueden ser taquicardia, sudoración, náuseas, mareos, temblores, presión en el pecho, falta de aire, etc. Por otro lado, estos síntomas suelen estar acompañados de pensamientos catastrofistas y limitantes, imaginándose accidentes e incluso sufriendo pesadillas.

Las causas de este problema pueden ser diversas. Se tiende a pensar que solo le ocurre a quien ha sufrido un accidente de tráfico. Sin embargo, también es un problema común en personas que después de sacarse el carnet de conducir han estado mucho tiempo (incluso años) sin conducir. Otro motivo puede ser haber sufrido algún acontecimiento activador como un susto mientras conducen o incluso un ataque de ansiedad debido por ejemplo al estrés. El mayor enemigo de la ansiedad y las fobias son tanto la evitación (no conducir), como el escape (conducir, pero dejar de hacerlo al sentir ansiedad). Así que dejar de coger el coche cuando se empieza a sentir miedo, empeora el problema y va forjando poco a poco la fobia. A veces no es necesario sufrir directamente un accidente, la visualización de un accidente en la carretera o que lo sufra alguien cercano a nosotros también puede ser el inicio en este tipo de fobia.

¿Tiene solución? Por supuesto que sí. La denominada Terapia de Exposición es el tratamiento más eficaz, como en cualquier fobia. Esta consiste en exponer a la persona progresivamente y por fases al estímulo o la situación temida, en este caso, la conducción. Se debe realizar una lista de situaciones relacionadas con la conducción (por ejemplo, conducir solo, conducir acompañado, conducir por el pueblo, por autovía, etc.) y la ansiedad asociada a cada una de las situaciones, valorada de 0 a 10. Se comienza exponiendo a la persona a la situación menos temida hasta que deja de producirle ansiedad y entonces se pasa a la siguiente. Si tienes este problema y ves que comienza a limitarte, es aconsejable que acudas a un especialista antes de que se agrave.