Paco López, Alberto Álvarez y Álvaro López-Battú
Eran las cinco de la mañana y estábamos todos en el autobús con nervios y alegría a la vez, porque lo que nos esperaba allí iba a ser grandioso y una experiencia que sabíamos que no íbamos a olvidar nunca.


Los días en Sierra Nevada fueron espectaculares pues poder practicar este deporte era un privilegio, también hizo un gran tiempo y la estación de esquí estaba completamente para nosotros solos. Además contamos con la experiencia de ver un Campeonato del Mundo de snowboard and freestylesky que nos dejó acrobacias alucinantes. Es un deporte que la mayoría de nosotros no habíamos practicado y la experiencia ha sido muy positiva.
Los monitores (Tete y Esther) eran muy divertidos, y por las noches nos preparaban unas veladas que nos hacían reír a carcajada. Pero el mejor era Monolito un gran cerdito de juguete, con el que jugábamos, nos reíamos y disfrutábamos.
El hotel tampoco se quedaba nada corto comparado con las demás cosas. Las habitaciones eran de lujo y el bufet libre era auténticamente impresionante. ¡Para no reponer fuerzas!
Otro de los motivos por los que el viaje ha sido inolvidable era porque podíamos compartir estos momentos con nuestros compañeros y con nuestros profesores (Don Pepe, la Señorita Mónica, la madre María Ángeles y Don Jesús).
Aunque el último día estábamos cansados, nos lo pasamos genial visitando la Alhambra con unos monitores fantásticos que nos enseñaron la historia de este monumento y de su ciudad de manera espectacular.
Os lo recomendamos.