José María Ortega
Recientemente hemos conocido que una entidad a la que casi nadie conoce ha concedido un premio a la Vía Verde  del Noroeste y Río Mula -pongo el nombre completo para que no se enfaden los de Mula- y hemos visto al Sr. Soria, el Gerente puesto por el PP Basura y animales abandonados en la Vía Verdeen el Consorcio, recogiendo el premio con cara de satisfacción, objetivo cumplido: la foto.
Vaya por delante que soy un defensor del proyecto que representó y representa la Vía Verde;  una iniciativa que viene aportando mucho a la calidad de vida de miles de personas de la comarca y de fuera de ésta.
Sí, la recuperación del antiguo trazado del ferrocarril como camino para la práctica del senderismo, la equitación o el ciclismo ha sido un acierto histórico de la misma  dimensión que el error histórico que se cometió cuando se clausuró la línea ferroviaria que unía la comarca con Murcia.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce en la Vía Verde. Hay aspectos denunciables en la gestión de la misma que no salen en las fotos pero que están a la vista.
Por poner sólo un ejemplo: la entrada de la vía verde a Caravaca de la Cruz tiene tramos donde se amontona la suciedad, suciedad y basura que lleva en el mismo sitio años, doy fe, pues paso a menudo por allí.
Nadie ha limpiado estos tramos en mucho tiempo, y no digo yo que el Sr. Soria  vaya a recoger esa basura, pues su partido no lo colocó ahí para eso. Sin embargo, al menos podría mandar a un operario a revisar los destrozos, la suciedad manifiesta y los elementos peligrosos de la llegada de la vía a Caravaca.
Además de los tramos con montones de basura, sorprende negativamente
la existencia de peligrosos agujeros en el suelo porque alguien ha quitado las tapaderas de las alcantarillas y nadie se ha ocupado en reponerlas.
Hay también vallados de madera rotos; restos de las lluvias torrenciales que nadie limpia y un problema con los perros sueltos y sin control. Perros que recientemente me obligaron a dar media vuelta cuando intentaba llegar con mis hijos al final del tramo.
Quiero detenerme un poco en este problema de los perros. No, no hablo de perros vagabundos,  sino de animales con collar y propietario que corren libremente tras los viandantes que pasan junto a sus casas. 
Pero sin tan llamativo es que los perracos estén apostados libremente a la puerta de las casas, esperando al viandante que pasa por la vía, igual lo es que no haya policía municipal ni responsable del consorcio que inste a los dueños de los animales a que no dejen sueltos a sus animales en la vía, ya que los usuarios de la vía no somos adivinos capaces de adivinar qué perros son los que muerden y cuales son mansos. Tener un animal doméstico supone cierta responsabilidad, aunque algunos no se hayan enterado.
En fín, que a la Vía Verde aún le falta mucho para ser enteramente verde, y que a las fotos del Sr. Soria y nuestros alcaldes recorriendo un kilómetro de vía -con zapatos- se les pueden contraponer otras fotos, seguramente más feas, frente a las que habría que hacer algo, aunque no se reciba un premio por ello. Generalmente, pasa que los trabajos serios se llevan a cabo en silencio, sin fotos y sin otro premio que el la satisfacción por el deber cumplido.
Tengo la impresión de que hay responsables políticos que, como los artistas excéntricos que exigen mil toallas y no sé cuantas tonterías más , piden, como condición para ir a algún sitio, que haya un fotógrafo y que, de vez en cuando, les den un premio, aunque sea de mentira.