GLORIA LÓPEZ

Ya estamos en no me acuerdo que fase y todos andamos como locos buscando el horario que nos permite estar más tiempo en la calle, hasta nos gusta ir a trabajar, pero sobretodo a los bares. Así que es el momento de cerrar una sección que se abrió como recuerdo a aquellas mujeres que durante un tiempo de sus vidas se mantuvieron encerradas, por voluntad propia o ajena, por amor o por desamor, por su locura o la locura de otros.

Si en la próxima pandemia estamos vivos hablaremos de las que estuvimos encerradas 55 días casi sin quejarnos.

De momento voy a terminar con Leonor de Aquitania, a la que su marido mantuvo 15 años encerrada en una torre, con razón o sin ella y digna candidata para cerrar cualquier ciclo.

Reina de dos países rivales, Fran­cia e Inglaterra, madre de diez hijos, guapa, inteligente, rica, dueña de una dote excepcional que se extendía desde Anjou a los Pirineos, experimentada en política, amante de la cultura y de la poesía, veterana de las cruzadas, famosa en toda Europa y feminista. No se doblegó ni a maridos, ni a cortes ni a credos.

La fecha y el lugar de su nacimiento son imprecisos, digamos que por el 1120 o 1225, en una corte rica y de moral distraida, por lo que cuando la casaron con el que sería el rey de Francia la cosa no pudo sino acabar mal. Tan de amoríos y trovadores ella, tan de vestir de monje y cruzadas él. Tuvieron dos hijas entre viaje a Tierra Santa y viaje a las tiendas, lo que no impidió que el rey de Francia pidió la nulidad del matrimonio. Pero no contó con que Leonor era bastante más lista que él y de pronto se encontró con una ex casada con el que podía ser el futuro rey de Inglaterra y con más propiedades que toda Francia junta. Y para rematar al pobre francés, al poco tiempo Leonor quedó embarazada y dio a Enrique un hijo varón (Guillermo). Así, sin pensarlo. Luego vieron otros siete, y claro… aquello era difícil de repartir y menos de gobernar.

Entre que Enrique no soltaba el poder, que ella se había acostumbrado a tenerlo y que se vio fuerte con esa manada de hijos dispuestos a gobernar, encabezó un asalto al poder a favor de su hijo predilecto, Ricardo Corazón de león, que perdió y que le costaron estar 15 años encerrada por orden de su marido, considerándola la artífice de la sublevación de sus propios hijos contra él. El primer rey de la dinastía Plantagenet murió en Chinon el 6 de julio de 1189. De los treinta y siete años de unión matrimonial con él, Leonor se había pasado casi la mitad como prisionera de su esposo. Cuando su hijo Ricardo Corazón de León subió al trono lo primero que hizo fue liberar a su madre.

Durante los primeros años del reinado de Ricardo, Leonor tuvo un papel protagonista, a veces deseado y a veces no, pero sobretodo fue mediadora entre los problemas entre los dos hermanos, Ricardo y el famoso Juan Sin Tierra.

Sus últimos años deberían haber sido tranquilos, pero los problemas sucesorios serían algo constante hasta su muerte. Que si vuelve Ricardo de Tierra Santa, que si Juan Sin Tierras es su sucesor o no, que si Arturo, su sobrino, era mejor para reinar… (que no es el Rey Arturo que interpretaba Sean Connery y seguramente tampoco tan guapo). En fin, todas esas cosillas de familia que tienen las casas reales y que nunca acaban. 

Ya anciana, con Ricardo muerto y siendo rey Juan sin Tierras, Leonor se retiró a la abadía de Fontevrault donde murió el 1 de abril de 1204 y donde está enterrada.