VÍCTOR PEÑALVER GUIRAO

En el análisis de estas elecciones municipales y autonómicas todos parecemos estar de acuerdo en un aspecto: las grandes protagonistas son ellas. El foco mediático esta vez recae en nombres como Esperanza Aguirre, Manuela Carmena, Ada Colau o Mónica Oltra, que se han disputado el apoyo popular de las principales ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia respectivamente. Como vemos, las grandes ciudades son espacios más propicios para el ascenso femenino a las órbitas de poder y de la vida pública. En las zonas rurales, como la Comarca del Noroeste, presentamos un déficit notorio de mujeres encabezando listas electorales desde la nueva democracia post Franco.
Pero es evidente que estamos en proceso de cambio. Las tan criticadas «listas cremallera», acompañadas de un cambio de mentalidad fruto de una educación que promueve la igualdad entre sexos, han provocado que desde hace unos cuantos años haya dejado de ser una sorpresa el ver a mujeres en los puestos de salida. Hemos tenido que esperar al año 2015 para contar, por primera vez, conuna mujer ganadora de unas elecciones en nuestra Comarca. En Bullas, la socialista María Dolores Muñoz se ha impuesto en estos comicios con el 45,3% de los votos y será la primera alcaldesa de la Historia de la Comarca del Noroeste. Ahí es nada.
Pero, aunque parezca extraño, el Noroeste, hace ochenta años, ya alcanzó la fama por contar con una mujer entre los puestos políticos de mando. Hablamos de Nieves Calvo Villa que, bajo las siglas e ideales del PCE, ocupó un puesto de concejal en el consistorio de Caravaca. Nieves llegó a Caravaca, procedente de Castro Urdiales (Cantabria), acompañando a su marido, unferroviario que fue destinado a la Comarca para trabajar en la extinta vía que unía Murcia y Caravaca. Sólo había una mujer en toda la Región de Murcia que ostentara un cargo tan relevante como el de Nieves, la lorquina Clementa Molina Aliaga (Unión Republicana). Estas dos mujeres representaban los éxitos de las políticas de avance femenino que instauró la joven II República.
El fin de la guerra y la imposición de una dictadura nacional-católica fulminaron la vida pública de las mujeres. Ellas sufrieron una represión más intensa que los hombres. En primer lugar, fueron víctimas del «politicidio» que aplicó el franquismo contra todos los que tenían ideas republicanas. Y, en segundo lugar, por la «virilización» implantada por la «Nueva España» que relegaba a la mujer al ámbito doméstico y familiar, a «sus labores propias de su sexo».
El destino de Nieves Calvo Villa fue trágico. Fue encarcelada acusada de participar en el asesinato de 11 presos de derechas encerrados en el Castillo de Caravaca (por estos asesinatos fueron condenadas a muerte y ejecutadas 42 personas y otras 57 fueron condenadas a penas que oscilaban entre los veinte y treinta años de prisión). El tribunal que la juzgó no pudo encontrar pruebas que vincularan a Nieves con estos asesinatos, pero su afinidad a las ideas comunistas fue motivo suficiente para ser condenada a muerte en febrero de 1942. Nieves estaba embarazada, pero ni la falta de pruebas ni su próxima maternidad evitaron su perverso y cruel final. El tribunal militar retrasó la fecha de su fusilamiento hasta que diera a luz a una niña, Francisca, que consiguió llegar a Castro Urdiales donde creció junto a su familia materna.
La primera mujer política, elegida bajo sistema democrático, de la Comarca del Noroeste, yace actualmente en algún lugar de la inmensa fosa común del cementerio de Espinardo (Murcia). Sus restos nunca se han identificado y, lo que es peor, su nombre apenas es conocido entre los vecinos. No llegó a cumplir los 30 años edad.
El destino de la lorquina Clementa Molina fue bien diferente. Encarcelada por izquierdista, consiguió esquivar la pena de muerte. Falleció en 2009, a los 96 años, y a su funeral asistieron los principales dirigentes políticos de la ciudad. Una de las calles de Lorca lleva su nombre.
La llegada a la alcaldía de Bullas de María Dolores Muñoz es motivo para volver a hablar del papel político de las mujeres de la Comarca. Ella coge el testigoy el protagonismo que antes ostentó Nieves Calvo Villa. Dos mujeres separadas por ochenta años que ya forman parte de la Historia política de la Comarca del Noroeste. Seguro que Nieves jamás pensó que pasaría tanto tiempo.
Seguimos avanzando.