Ya en la calle el nº 1040

“Mi interés por la investigación creció al ir constatando la importancia y la trascendencia que tiene”, la caravaqueña Elena Sánchez, responsable de la colección de Hortícolas del BAGERIM

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp

Añade aquí tu texto de cabecera

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

JAIME PARRA

Para conocer más sobre el IMIDA, entrevistamos a la investigadora caravaqueña Elena Sánchez, quien trabaja con Nuria Lopez y Josefa Gomáriz en el Banco de Germoplasma.

¿Qué es el Banco de germoplasma?

El Banco de Germoplasma del IMIDA (BAGERIM) nace por la necesidad de coordinar y gestionar la conservación, la caracterización y el uso de las distintas colecciones de material vegetal existentes en el IMIDA. Las colecciones que integran BAGERIM son hortícolas, especies silvestres, frutales, cítricos y moráceas.

El material almacenado en el BAGERIM es el fruto de numerosas actividades (proyectos de investigación, colectas de material vegetal, intercambio con agricultores…) que se están desarrollando en el IMIDA desde los años 70 hasta la actualidad. El objetivo principal del banco de germoplasma es conservar las distintas colecciones en un estado óptimo para que puedan ser utilizadas. Una de las principales características que definen la importancia del BAGERIM es la diversidad genética que almacena ya que nos permitiría en un momento determinado, dar respuestas a posibles cambios e imprevistos a los que se pueda enfrentar la agricultura, como pueden ser aparición de nuevas enfermedades, cambio climático, adaptación a nuevos requerimientos del consumidor, etc.

Una actividad muy importante del banco es dar a conocer el material conservado y sus características, para favorecer su uso. Todo este material conservado está disponible para agricultores, investigadores, mejoradores tanto del ámbito público como del privado, en la actualidad muchas de las variedades conservadas en BAGERIM están siendo utilizadas.

¿En qué consiste tu trabajo allí?

Yo soy la responsable de la colección de Hortícolas del BAGERIM que está formada por más de 6000 variedades de los principales cultivos hortícolas de la Región (tomate, pimiento, melón, calabaza, judía, lechuga, berenjena, etc.). Además de esta colección también se encargan Josefa Gomariz y Nuria López, nuestro trabajo es muy variado y depende mucho de la época del año.

Para asegurar la conservación las semillas se almacenan una cámara con control de temperatura y humedad para conseguir una mayor longevidad, cada cierto tiempo hacemos pruebas de viabilidad y cuando esta disminuye por debajo del 70% se procede a su regeneración.

La multiplicación y regeneración de las semillas normalmente las hacemos en la Finca Experimental del IMIDA Torreblanca, en Dolores de Pacheco, según el sistema de reproducción de cada cultivo se utilizan las medidas adecuadas para evitar que se produzcan polinizaciones al azar, una vez que los frutos alcanza el punto óptimo de madurez se procede a la extracción, limpieza y desecación de semillas para su posterior almacenamiento.

Durante el cultivo se caracterizan las plantas y se tipifican los frutos, los datos posteriormente se introducen en la base de datos del BAGERIM http://www.imida.es/web/imida/banco-de-germoplasma.

Además de estos trabajos más relacionados con las tareas de un banco de germoplasma, muchas de estas variedades son utilizadas en programas de mejora por lo que hacemos selección, autofecundaciones manuales, hibridaciones etc.

¿En qué enfocáis vuestro trabajo?

En los últimos años, gran parte de nuestro trabajo está enfocado a la mejora de la calidad y en colaboración con el Equipo de Sostenibilidad y Calidad de los productos Hortofrutícolas del IMIDA, estamos desarrollando distintos proyectos, por ejemplo, a petición la empresa productora de melón, PROCOMEL para su marca Melones el Abuelo comenzamos en el año 2012 una serie de actividades para conseguir recuperar y mejorar el sabor y la calidad de los melones tradicionales y ya se han obtenido variedades de elevada calidad que la empresa va a empezar a comercializar.

Además de toda la parte más experimental en mi trabajo también hay un parte importante de trabajo relacionado con el análisis de datos, redacción de artículos, petición de nuevos proyectos de investigación, asesoramiento…

¿Estáis trabajando en algún proyecto en la comarca del Noroeste?

Actualmente mi equipo no está trabajando en ningún proyecto en el Noroeste, aunque en años anteriores hemos desarrollado proyectos en esta zona,

Durante los años 2004-2010 se llevaron a cabo distintas prospecciones y recolecciones de material vegetal por toda la zona del Noroeste y Rio de Mula, fruto de todas estas expediciones en el BAGERIM se conservan numerosas entradas que tienen el origen en esta zona geográfica.

El IMIDA tiene una finca experimental en el Chaparral (Cehegin) en el que otros equipos del centro desarrollan numerosos proyectos de investigación sobre todo relacionados con frutales y con la vid. El equipo de mejora de hortícolas desarrollamos un proyecto durante los años 2006-2012 de Agricultura Ecológica y se llevaron a cabo distintos ensayos de cultivos de pimiento, tomate, melón, berenjena y judía con resultados bastante interesantes.

Una afirmación que se repite es que los tomates ya no saben como los de antes, ¿La ciencia ha podido recuperar el sabor?

Por suerte el sabor del tomate no se ha perdido, se guarda en muchas variedades conservadas en los Bancos de Germoplasma y en las manos de algunos agricultores (cada vez menos) que hacen año tras año sus selecciones y se quedan  los mejores.

Los que somos de zonas como la nuestra, todavía tenemos el privilegio de poder saborear un buen “tomate ceginero”, que ha cultivado algún agricultor con mucho mimo en la época de primavera-verano.

El problema del sabor del tomate está muy relacionado con los grandes avances que ha tenido la agricultura. A partir de los años 60 la agricultura comienza con una importante transformación, que nos ha llevado a la agricultura actual, fuertemente tecnificada con menos requerimientos de mano de obra, muy especializada, con elevados requerimientos de insumos, etc. Todos estos cambios han tenido una gran influencia en el material vegetal, así las variedades tradicionales que habían sido seleccionadas por los agricultores año tras año bajo unas condiciones agroclimáticas específicas, fueron poco a poco sustituidas por nuevas variedades, más productivas, con resistencia a plagas y enfermedades y con una alta calidad visual y gran adaptación al transporte.

¿Cómo surge tu interés por la investigación científica?

Mi interés por la investigación surge de una forma casual, durante mi formación académica siempre me gustaron más las “ciencias” y al llegar a la Universidad me decanté por estudiar una ingeniería, la elección de Agrícolas estuvo motivada por la vinculación que tengo con el mundo agrario ya que soy nieta e hija de agricultores

Al IMIDA llegué en verano de 2004 para realizar prácticas y hacer el Trabajo Fin de Carrera en el equipo de Mejora Vegetal de Hortícolas, donde tuve la suerte de coincidir con dos investigadores, Joaquín Costa y Mª Soledad Catalá. Ellos me transmitieron el “gusanillo” por la investigación, me motivaron a continuar con mi formación científica, a asistir a Cursos, Jornadas, Congresos, etc., y desde el principio me incluyeron en el equipo, con ellos participé en numerosos proyectos de investigación, que me permitieron conocer y trabajar con otros investigadores del IMIDA, de la Universidad y de organismos de investigación de otras comunidades, y así año tras año, creció mi interés por la investigación, al ir constatando la importancia y la trascendencia que tiene nuestro trabajo.

¿Qué consejo les darías a estudiantes que se decanten por la investigación?

La verdad es que es una pregunta muy complicada, la investigación es un trabajo muy gratificante, porque sabes que tu esfuerzo diario va encaminado a conseguir avances, planteas ensayos, innovas, aplicas o descubres técnicas nuevas, etc. Aunque no todo sale según lo esperado y no siempre se obtienen los resultados previstos, te sientes útil, sabes que tu trabajo directa o indirectamente repercutirá en alguna mejora para la sociedad. No obstante, la investigación es un mundo complejo, es muy competitivo, requiere un gran esfuerzo y formación continua, tanto del tema específico en el que se basa tu investigación como en otras áreas que tienes que dominar para poder realizar bien tu trabajo como puede ser los idiomas, sobre todo el inglés o conocimientos estadísticos, informáticos etc., , pero bajo mi punto de vista el principal inconveniente de dedicarse a la investigación es la inestabilidad laboral que sufren la mayor parte de los investigadores, en mi caso y me considero una afortunada, ya que actualmente soy funcionaria interina, durante los más de 14 años que llevo en el IMIDA, he pasado por distintas situaciones administrativas (becaria, contrato laboral, FIT) que dependían de fondos externos y durante periodos de más o menos duración, por lo que durante todos estos años cada cierto tiempo he sufrido la incertidumbre de si sería contratada de nuevo o no, y por tanto si podría seguir con mis proyectos, o se quedarían gran parte de los trabajos ya comenzados sin terminar .

¡Suscríbete!

Recibe cada viernes las noticias más destacadas de la semana

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.