Ya en la calle el nº 1044

Laura Caballero, coordinadora de Bullas Mental: “Tenemos que comprometernos precisamente con no psicopatologizar problemas cotidianos”

"hay mensajes muy peligrosos de algunos gurús mediáticos de la psicología que afirman que las depresiones nos las creamos nosotros mismos y que tenemos que esforzarnos mucho para entrar en una de ellas"

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La psicóloga y coordinadora de Bullas Mental, Laura Caballero

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

JAIME PARRA

Promovido por la Concejalía de Salud del Ayuntamiento de Bullas, que dirige Paqui Fernández, y coordinado por la psicóloga Laura Caballero, el 20 de enero arrancó el ciclo ‘Bullas Mental’.

Un ciclo, que incluye charlas y talleres, sobre una enfermedad que, como destacaba un informe del medio de comunicación COPE, 1 de cada 4 personas sufre o sufrirá a lo largo de su vida un trastorno mental. 

Entrevistamos a la psicóloga Laura Caballero.

¿Por qué es importante para todos un ciclo como Bullas Mental?

Se habla mucho en los últimos tiempos de que la Salud Mental “está de moda”. Precisamente lo que debemos promover es que no sea una moda pasajera y que aprovechemos la coyuntura para que este tema esté en la agenda pública. La administración debe acoger todas las demandas que la población tiene sobre sus problemas de salud mental. Hay mucho por hacer, así que creo que es motivo de celebración que este tema llegue también hasta la administración local y que los ayuntamientos programen actividades dirigidas a sensibilizar e informar sobre esta materia. #BULLASMENTAL ha nacido con la idea de albergar muchas más propuestas sobre salud mental en el futuro. La programación de ahora es una carta de presentación y cuando la creamos, quisimos que hubiese una programación variada, dirigida a un amplio sector de la población y que los temas a tratar pudieran de ser de interés general. Hay mucho  más que abordar, por supuesto que sí, pero esto  es el germen para que broten muchas más intervenciones y más concretas.

¿Qué actividades hay programadas?

Por un lado, hay un ciclo de charlas-coloquio que serán una vez al mes hasta mayo. El pasado mes se abrió dicho ciclo con la presencia del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia (COP). Nos pareció imprescindible que una institución como el COP respaldase el sello de #BULLASMENTAL. 

Por otro lado, nos ha parecido interesante visibilizar la labor que hacen distintas asociaciones de la región de Murcia que trabajan por la salud mental. Está claro que queda muchísimo camino, pero es importante mostrar lo que muchos profesionales de la salud mental hacen desde hace años desde pequeños rincones de la región. Esto se mostrará a través de videoconferencias que se divulgarán por las redes sociales del ayuntamiento. 

También se han agendado dos talleres, uno de Mindfulness y gestión de emociones que se está llevando a cabo ya, y que durará 8 semanas. Ha sido todo un éxito e incluso se llenó en pocos días tras salir la programación e incluso se ha abierto otro grupo con la gente que había en lista de espera. El otro taller será en abril, aprovechando la presencia en Bullas del psicólogo y logoterapeuta Miguel Ángel Conesa Ferrer. Este profesional impartirá un taller de escritura autobiográfica.  

Y por último también hay agendado un cinefórum en el charlaremos sobre cómo el cine ha contribuido a lo largo de los tiempos a estigmatizar la salud mental. Será tras la proyección de la película española “La isla interior” el sábado 15 de abril.

Se puede consultar la programación completa en www.bullas.es  

¿La salud mental continúa tratándose como un tabú?

Afortunadamente, cada vez menos. En ese sentido ha ayudado mucho que personas famosas hayan visibilizado en sus redes sociales y en los medios de comunicación, que han necesitado ayuda psicológica o psiquiátrica. Por otro lado la muerte por suicidio, con cifras cada año por desgracia más crecientes, ha hecho que este tema se ponga sobre la mesa de manera urgente y sin tabúes. Ya era hora, aunque ahora queda un gran camino por delante. Ojalá pronto tengamos un Plan Nacional de prevención del Suicidio que nos ayude a romper con la tendencia de las estadísticas.

¿Cómo distinguir cuando se trata de un problema ocasional de uno crónico?

Para empezar, creo que los profesionales de la salud mental tenemos que comprometernos precisamente con no psicopatologizar problemas cotidianos. Siempre que hablo de este tema, pongo como ejemplo el duelo, porque puede verse muy claro. Estar triste, más apático, tener menos ganas de socializar y menos interés por ciertas actividades tras perder a alguien por fallecimiento o en caso de habernos separado, es una respuesta adaptativa y que irá cesando gradualmente con el tiempo. Hay que explicarle a la gente en consulta esto. Podremos acompañar a la persona en su duelo, pero debe comprender por dónde está pasando y qué emociones y conductas son “normales” según el proceso que vive. Solo un porcentaje de estos duelos se complicarán y desembocarán en una depresión. Hay que explicar también qué conductas serían preocupantes y, por lo tanto, cuáles serían las señales de alarma. No es la primera vez que le he dicho a una persona que acude a consulta, que realmente no necesita una intervención psicológica, porque lo que está viviendo es normal, y que solo me llame si aparecen esas señales de alarma.

La clave estará en la evolución de la persona para determinar si un problema se está volviendo crónico (porque la sintomatología se mantiene en lugar de remitir). En ese sentido también es importante observar si se produce malestar significativo e incapacitante a nivel social, laboral y relacional a lo largo del tiempo. 

¿Hay un número mayor de personas con problemas de salud mental en nuestra época que hace unos años?

Tras la pandemia, la prevalencia mundial de la ansiedad y la depresión ha aumentado un 25%, según un informe científico publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta tendencia se observa en el aumento de la demanda en las consultas de psicología. Que ya no sea un tema tan tabú, también influye. El que ya no nos sintamos como un bicho raro por necesitar ayuda psicológica, hace que también pidamos más ayuda.

Cuando es un problema ocasional, ¿es la voluntad de la persona lo que más importa o confiamos demasiado en “el tú puedes salir de esta solo?”

Se bromea mucho sobre que los profesionales de la psicología siempre contestamos con “depende”. Pero ante una pregunta como esta, es muy difícil dar una respuesta contundente, porque realmente “depende” de muchas variables. Hemos visto a personas aparentemente “fuertes” y “resilientes” que han soportado muchas adversidades, que en un momento dado se han desmoronado y ese es el claro ejemplo de que no siempre se puede con todo, ni se puede salir solo. También serán importantes los recursos y herramientas psicológicas que tenga la persona y algo imprescindible que no hay que pasar por alto: la red de apoyo social, así como el contexto sociolaboral y económico. Si me quedo sin trabajo y tengo que pagar la hipoteca, será más fácil de afrontar si dispongo de una red de apoyo que me “eche un cable” momentáneamente si me veo con necesidad, por poner un ejemplo. Al menos, saber que esas personas están ahí, me aliviará y reducirá mucho mi nivel de ansiedad. En esta sociedad cada vez más individualista, nos olvidamos de que nos podemos necesitar unos a otros para seguir adelante.

¿Qué piensa una psicóloga de los libros de autoayuda?

A mí, para empezar, me chirría el nombre del género “autoayuda” porque da lugar a confusión. A nadie se le ocurre desarmar el coche para arreglarlo a menos que sepa bien lo que hace. Sí que hay ciertas comprobaciones que nosotros mismos podemos hacer, como los niveles de aceite, el aire de las ruedas, etc…pero cuando el coche se nos rompe, lo llevamos a un taller. Cuando una persona tiene un problema psicológico grave, no puede sustituir la intervención profesional por la lectura de un libro, así que, de entrada, está mal enfocado: “usted puede sanarse a sí mismo”, (pues depende, oiga).  Me atrevo a decir que hay mucha “morralla” en los stands de autoayuda, libros que ofrecen varitas mágicas y están envueltos en un positivismo tóxico que lejos de ayudar, nos crean más desasosiego. No, no siempre que queremos, podemos. No siempre podremos conseguir todos nuestros sueños y vamos a tener que ajustar nuestras expectativas a la realidad muchas veces. Y ya si nos vamos a libros con mensajes del tipo “atraes lo que piensas”, daría para charlar mucho rato. Mucho cuidado con esto, no es la primera vez que en las consultas de psicología atendemos a personas que se han obsesionado con estos mensajes. 

Ahora bien, hay muchos libros de diversos géneros como la divulgación científico-psicológica y el ensayo, que son muy interesantes y que seguramente también están en esos stands de “autoayuda”, o que podríamos clasificarlos en ese género con toda tranquilidad si no fuera un género tan “manido”. Sin embargo, no son libros de autoayuda al uso. Los malos libros de autoayuda son los que han desprestigiado el género. Así que creo que es importante antes de adquirir un libro, investigar  sobre qué compramos y no fiarse de frasecitas fáciles que quedan muy bien en una taza “cuqui” para desayunar, pero no para la vida real. 

Escribía Soto Ivars: “¿Está siendo la psiquiatría y la farmacopea un aliado del paciente o del sistema laboral? ¿Cuánto mejoraría la salud mental de los españoles con menos visitas al psicólogo y más justicia en el trabajo? 

No todos los problemas son psicológicos puramente. Una gran mayoría, en realidad son problemas sociales que tienen un impacto directo en nuestra salud mental y el ámbito laboral es uno de ellos. Lo que nos pasa no debe aislarse del contexto en el que vivimos y ese mensaje tiene que calar en la sociedad. A la consulta llegan personas que tienen problemas psicológicos porque no se respetan sus derechos laborales, porque no se les pagan las horas extras, porque no tienen vacaciones retribuidas, y por lo tanto no se las toman porque no cobran y llevan muchísimo tiempo sin poder descansar adecuadamente, entre otras muchas cosas. Estoy hay que decirlo, porque estas personas además vienen con un sentimiento de culpa por no  haber podido “aguantar” y haber tenido que cogerse la baja. Se sienten débiles por haber caído y con una gran presión porque se les despida si no se cogen pronto el alta. Yo cuando les explico cómo funciona el estrés y los efectos del cortisol en nuestra salud en grandes cantidades y durante mucho tiempo, les suelo decir que lo sorprendente es que no hayan caído antes con esas condiciones que me cuentan. Y esto no debería normalizarse, no puede pasarse por alto y debe solucionarse en los lugares pertinentes y con las políticas pertinentes. Una persona no puede ir a una consulta de psicología para “solucionar” un problema que volverá a ser problema  más pronto que tarde, si se sigue con las mismas condiciones laborales. Así que en esos casos, en consulta, no se trabaja exclusivamente el estrés, también se trabaja paralelamente el aprender a poner límites, a reivindicar los derechos… 

Por todo esto, hay mensajes muy peligrosos de algunos gurús mediáticos de la psicología que afirman que las depresiones nos las creamos nosotros mismos y que tenemos que esforzarnos mucho para entrar en una de ellas. Este mensaje es peligroso porque una gran parte de la salud mental tiene que ver con cómo funcionamos como sistema a nivel social y los profesionales tenemos que comprometernos con visibilizar esto y no responsabilizar únicamente al individuo de todos sus males.

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