MANUELA SEVILLA

Calasparra, rica en minerales debido a su formación geológica triásica, ha tenido minas y canteras a lo largo de su historia, siendo las de yeso las que más han permanecido.Han sido canteras a cielo abierto, dondeun pequeño yacimiento las hacía viables ynecesarias en la construcción, por su cercanía y economia. La presencia masiva del yeso y la diversificación de usos va ligada a la cultura musulmana, de la que viene la palabra “aljezares”, yesar, tan presente en el sureste como topónimo árabe, en localidades cercanas comoHellín, Yecla y Murcia.F ueron los musulmanes quienes descubrieron y potenciaron la riqueza de los yesares de Aljezares, que encontraron en la falda de sus montes,bajando el yeso a los molinos existentes en el pueblo. Suponemos que en Calasparra pasaría de igual manera.

Calasparra, rica en minerales debido a su formación geológica triásica, ha tenido minas y canteras a lo largo de su historia, siendo las de yeso las que más han permanecido.Han sido canteras a cielo abierto, dondeun pequeño yacimiento las hacía viables ynecesarias en la construcción, por su cercanía y economia. La presencia masiva del yeso y la diversificación de usos va ligada a la cultura musulmana, de la que viene la palabra “aljezares”, yesar, tan presente en el sureste como topónimo árabe, en localidades cercanas como Hellín, Yecla y Murcia. Fueron los musulmanes quienes descubrieron y potenciaron la riqueza de los yesares de Aljezares, que encontraron en la falda de sus montes, bajando el yeso a los molinos existentes en el pueblo. Suponemos que en Calasparra pasaría de igual manera.
En Calasparra también tenemos restos de yeso encontrados en Villa Vieja: arcos, enlucido de jambas en hogares y poyetes,así como mampostería de piedra trabada con yeso (Indalecio Pozo).
El ingeniero de minas, Francisco Botella y Hornos describe la formación triásica desde Carrascoyhasta los montes de Calasparra en 1858, con numerosas canteras abiertas en toda la zona. Más tarde, el paleontólogo caravaqueñoD. Daniel Jiménez de Cisneros y Hervás ya situaba elCabezo de las Yeseras en el término de Calasparra,llamado así por ser un conjunto de varias canteras abiertas,en un monte municipal que con la desamortización de Mendizábalpasó al Estado. El Ayuntamiento estuvo reclamándolo durante mucho tiempo hasta que en 1905pasó otra vez a titularidad municipal.
La información recabada ha sido gracias a la familia de los mineros yeseros JoaquínGarcía “El Bartolejo”y Pedro Álvarez “El Tejero”, a quienes ya les venía este oficio de sus antepasados. Ambos explotaban una cantera en este cerro por la que pagaban un arriendo al Ayuntamiento de Calasparra. También la Sociedad General de Albañiles de Calasparra, que se formó en 1912,tenía cantera abierta. Fueron muchos los calasparreños que han trabajado en las yeseras a lo largo del tiempo.
El oficio de yesero comenzaba en la cantera, picando las piedras de gran tamaño con una maza y un “marro” y había que pegarle “a favor de la veta” para lograr romperlas. Se utilizaban “barrenas”, barra de metal con punta, para perforar la piedra e introducir los explosivos en las zonas más duras, antes solo se utilizaban medios manuales. Todavía son golpeadas con “almainas” hasta hacer pequeños trozos.Éstos se transportaban en capazos y animales de carga a los “hornos”, cerca de las canteras,pues normalmente cada explotación tenía varios.
“Armar” un horno consistía en colocar las piedras más gruesas en su base y, sobre ellas, las más pequeñas, que a una cierta altura se iban cerrando formando una bóveda y una vez armada, dentro de la bóveda, se colocaba la leña para calcinar la piedra de yeso. Luego la boca inferior se tapaba con piedras y yeso amasado. Su cocción solía durar 12 horas, por lo que también existían unas pequeñas viviendas del yesero a pie de cantera, se conocía su acabado por el color del humo y el aspecto de la roca. Una vez enfriada la piedra, se sacaba fuera a una era adjunta, donde se trituraba a “mazazo limpio”. Después se extendía a lo largo de la era y se pasaba un rulo que solía arrastrar un mulo atado a un palo central. Finalmente se pasaba un“garbillo” para extraer las pequeñas piedras que no se habían pulverizado y el polvo de yeso se introducía en capazos y se transportaba a los almacenes a lomos de los mulos. En 1920 había tres hornos yeseros, los de Joaquín García, Juan Ródenas y Sociedad Obrera de Albañiles.
Y así hemos tenido en Calasparra molinos harineros, molinos arroceros o de blanqueo de arroz, molinos de aceite o almazaras y molinos yeseros. Éstos últimos estaban situados uno en la calle Hiladores, otro en la Caverina y el último regentado porun calasparreño apodado “El Titanic”, que posteriormente llevó Filiberto Martínez como Fábrica de Yesos. Algunos recordarán de pequeños los montones de blanco impoluto en el gran patio. En tiempos anteriores se molía el yeso a pie de la cantera, en una era con tracción animal que giraba la piedra de triturar y posteriormente se bajaron al pueblo, molinos movidos con tracción mecánica. Antiguamente se seguía el rastro del yeso para saber quién no había pagado la licencia de obras.Entre los usos del yeso en Calasparra tenemosel enjalbegado o blanqueado de paredes, que se hacía con una lechada de cal o yeso en paredes que muy trabajada se decía a “jaboncillo” dejando una superficie pulimentada, también se utiliza como revoco y argamasa en obras menores alacenas, anaqueles,“trojes” (cajones de yeso para depositar el cereal), poyos y de gran significado en los hogares y chimeneas que se decoran con molduras de yeso. También se pigmentaba mezclado con “azulete” para pintar los zócalos de las estancias. Se llegó a realizar unas piezas de yeso “bovedillas” utilizadas en la construcción hasta que se fabricaron de cemento. Siempre ha sido utilizado en el pueblo así como en los cercanos, sobre todo en la zona de la Sierra,Socovos, Férez
Hoy en día paseando por Calasparra podemos ver numerosas fachadas que debajo de su capa de gresite actual guardan el enlucido con yeso de estas yeseras. Profundizando más, esas paredes maestras están formadas por piedras de la cantera “Las Pedreras” (donde hoy está situado el CEIP “Las Pedreras” que lleva su nombre por esta razón) con argamasa de yeso. Entrando en algunas casas viejas del casco viejo encontramos la antigua disposición de la casa calasparreña, con un largo pasillo que conducía desde la entrada a las cuadras que era enyesado constantemente para mantener su limpieza.