La educación frente al coronavirus

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JAIME PARRA

De un día para otro se cerraron los colegios en España, pero continuó el curso escolar. Al profesorado le tocaba reinventar la educación: no se sabía si para unos meses, para un año o para toda la vida.

Mª Carmen Sánchez Nieto, maestra del CEIP La Santa Cruz, fue una de estas docentes que sintió primer incertidumbre y después impotencia: incertidumbre, ya que no sabíamos a qué atenernos ni hasta cuándo podíamos continuar así y después se fue convirtiendo en impotencia, ya que teníamos muchas limitaciones tanto de medios tecnológicos como de formación para poder seguir atendiendo a nuestros alumnos de forma telemática”.

En esta entrevista nos explica cómo reorganizó sus clases para que los escolares continuaran formándose desde sus casas. Aunque logró adaptarse para satisfacción de padres y alumnos, no cree que esta educación a distancia pueda sustituir a la presencial.

¿Cómo organizaste las clases?

Cuando comenzó el confinamiento mandaba tareas de forma diaria, conforme a nuestra primera programación quincenal. Hacíamos una conexión semanal para vernos las caras, cambiar impresiones, al menos sentir que el colegio no se había esfumado y aunque cada uno estuviéramos en casa, seguíamos formando parte del colegio y de nuestra clase de 2ºB. Pero conforme se fue alargando sentía la necesidad de atender a mis alumnos de forma más directa y empecé a investigar en cómo podría llevar a cabo las clases online. Al principio fue difícil, pero poco a poco, intenté que se parecieran lo más posible a lo que hacemos de forma presencial, aunque lo cierto es que no puede ser igual. Nuestras clases presenciales son más dinámicas, los alumnos pueden participar mucho más, y hay contenidos que se adquieren mejor de forma manipulativa, así que encontré bastantes limitaciones que intentaba suplir con visionado de vídeos, actividades interactivas… siempre pensando en cómo llegar mejor a mis alumnos y teniendo en cuenta su estado de ánimo y sus necesidades.

¿Has tenido que reinventarte como maestra?

Por supuesto, nunca imaginé que me tocaría vivir algo así. Nunca pensé que tuviera que dar clases online, que no pudiera estar en un aula y tener a mis alumnos de forma física.  Mis conocimientos en los medios tecnológicos eran más bien a nivel usuario medio (puede que más bien bajo) y desde marzo comencé un verdadero “sprint” en cuanto a adquisición de medios informáticos y formación. He realizado bastantes cursos para conocer la multitud de herramientas que podemos utilizar en la enseñanza telemática y adaptarlas a los niños de nuestra edad. La verdad es que ahora utilizamos mucho más los medios tecnológicos en nuestras programaciones.

¿Cómo respondió el alumnado?

Los niños son una maravilla, su poder de adaptación es increíble.

Respondieron como verdaderos campeones. Cuando empezamos con las sesiones telemáticas estábamos una hora conectados, que fuimos ampliando a hora y media y al final incluso dos horas diarias. Ahora nos parecerá poco, porque los niños que están en casa pasan más tiempo conectados, pero entonces, cuando nunca lo habíamos hecho y con niños de siete años fue toda una aventura.

También hay que agradecer a las familias su gran esfuerzo, muchos no contaban con suficientes medios ni conocimientos, pero se conectaban como podían, si no tenían ordenador ni Tablet, usaban el móvil de mamá o papá.

Tras la experiencia, ¿crees que siguen siendo necesarias las clases presenciales?

Por supuesto, no solo para la adquisición de contenidos, sino, sobre todo, porque nuestros alumnos necesitan del contacto físico, la socialización es muy importante en estas edades. Las clases telemáticas son una ayuda, un complemento, pero nunca podrán  suplir a las clases presenciales. El colegio es un espacio donde compartir vivencias y sentir cercanos a tus amigos y maestros, yo diría que a nivel afectivo es irremplazable.

¿Cómo se está desarrollando este curso?

Mejor de lo que todos esperábamos en cuanto a contagios se refiere. Pensábamos que quizás tendríamos que confinarnos de nuevo si empezaba a haber muchos casos de contagios, pero afortunadamente no se está dando transmisión en los colegios, los casos que van surgiendo son de niños que han cogido el virus en el ámbito familiar.

Pero, por otra parte, está siendo muy complicado, ya que al haber cinco alumnos en casa cada día no se están pudiendo desarrollar las sesiones con normalidad, siempre hay que repetir explicaciones, repetir actividades, repetir exámenes… Estos cinco alumnos se conectan el día que faltan al colegio para recibir las explicaciones y poder seguir las clases, pero para el profesorado es todo un reto, es difícil atender a los veinte alumnos de clase más los cinco de casa. Ojalá pronto puedan asistir todos de forma presencial.

¿Qué le dirías a las nuevas generaciones que deseen ser docentes?

Sobre todo que disfruten de la docencia, de los momentos con sus alumnos, somos afortunados de poder acompañar a nuestros pequeños durante esta etapa tan importante de su vida, que es la infancia. Y que nunca pierdan la ilusión, ya que aunque la metodología va cambiando según los tiempos, y a veces la burocracia nos desborda, la esencia es lo que cuenta; no sólo es importante enseñarles contenidos a nuestros alumnos sino que debemos infundir en ellos valores que les conviertan en buenas personas y que les ayuden a desarrollarse plenamente.

 

 

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