Ya en la calle el nº 1039

La buena información

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

M. Marta Sánchez-Mora Bey/Fiscalía de la comunidad autónoma de Murcia

Cada año que empieza nos proponemos un sin fin de objetivos. Propósitos hay tantos como personas. Hablar o escribir bien, debería eVisiónstar incluido en más de una lista.

La justicia, como tema siempre presente en nuestra vida y en los medios de comunicación no está exenta de este “saber hablar”. Es frecuente oír o leer en los medios de comunicación expresiones o la utilización de términos jurídicos de forma equívoca, produciendo en ocasiones una inadecuada transmisión de la realidad de los procesos judiciales y de la labor de quienes intervienen en la Administración de Justicia.

Por otro lado, existe la percepción por parte de los no profesionales del derecho de que, extrañamente, la jerga jurídica es ininteligible.
Una utilización errónea del lenguaje propio del mundo jurídico puede generar en el destinatario de la información ideas equivocadas o, cuando menos, confusas. Por el contrario, una información apropiada e inteligible (desde el punto de vista de los términos empleados) no sólo ayudará a los ciudadanos a comprender el complejo mundo de la Justicia sino que contribuirá a su legitimación social, porque sólo se valora adecuadamente lo que se conoce adecuadamente.
Como problemas detectados en el uso del lenguaje jurídico por parte de los medios de comunicación encontramos en primer lugar el uso de expresiones o términos jurídicos incorrectos, inexactos, confusos o incomprensibles, tanto en lo referido a los distintos procedimientos, como en la explicación de lo que en ellos ocurre.
Muy frecuente es la confusión entre los términos imputado, acusado, procesado, condenado, detenido, encausado, … La confusión en este tipo de conceptos posee mayor dimensión puesto que están directamente relacionados con el principio de la presunción de inocencia. Escuchando o leyendo, a veces, informaciones poco ajustadas a la realidad que ciertamente provocan en el ciudadano un lío al intentar entender qué es lo que está pasando.
Personalmente me llama mucho la atención la expresión “querella criminal”, oída y leída continuamente en los medios. Toda querella es criminal por lo que la utilización de estos términos es redundante. En ocasiones he pensado que quizá su utilización obedezca a dar un mayor énfasis a la querella, a que parezca más penal, a que dé más miedo. Sea cual fuere la causa, es una expresión que resulta malsonante.

Es cierto que se trata de una materia muy técnica perteneciente a unos profesionales, por ello la adecuación en el tratamiento de estos temas en los medios de comunicación, de los que se pide no sólo que sean precisos en los vocablos utilizados para no confundir más si no que además sea tratada de forma entendible para que los ciudadanos sean también partícipes de la justicia.

Para terminar, y al hilo de la imputación de la Infanta, no podía obviar un titular que me ha llamado poderosamente la atención, “La Infanta no recurrirá y comparecerá de forma voluntaria ante el Juez”. Toda imputación conlleva la obligación (y el derecho) de comparecer, entonces este titular ¿es fruto del desconocimiento de la ley procesal? ¿o es otra cuestión?

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