Pedro Antonio Hurtado García

Que la justicia aplique sus criterios, parece totalmente correcto. Pero que las normas, a veces, sean tan incomprensibles como demagógicas, molesta y fastidia al más paciente y sosegado.

Noticias de robos, hurtos, atracos u otras indebidas apropiaciones, abren los informativos televisivos, radiofónicos u ocupan primeras páginas en la prensa escrita, lamentablemente, con más frecuencia de la que sería deseable o admisible.

Cuando nos informan de que un fulanito ha sido absuelto, porque el delito no supera los 400.- €uros, es algo que indigna a cualquiera, sobre todo cuando se completa la información diciendo que acumula medio centenar, o más, de delitos anteriores de semejante naturaleza.

Puede estar muy bien que se hayan fijado los 400.- €uros dichosos como límite o frontera para dictaminar con reclusión, o sin ella. Pero cabe hacerse una pregunta: ¿es que acumular medio centenar, o más, de delitos, no es suficiente para modificar el criterio y asignarle prisión para liberar a la sociedad de un individuo sistemáticamente ladrón que, por añadidura, puede poner en peligro, si la situación lo requiere, a las personas perjudicadas?. Mientras tanto, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado asumen serios peligros para, al día siguiente, ver liberados a sus detenidos, cruzándose con ellos indolentemente.

Hablarán, ahora, de integración, derechos humanos y todos esos extremos y valores, pero es que acumular delitos, a ese ritmo y en esa cifra, no parece poner a los autores en el camino de la integración. O, a lo mejor, es que estamos “locos” y no nos hemos dado cuenta. No sé, no sé, pero… esta sociedad que construímos así, no es la más conveniente, avanzada y esperanzadora, lo diga quien lo diga. Buenos días.