CARLOS MARTÍNEZ SOLER

Al comienzo de 28 Semanas Después Juan Carlos Fresnadillo ideó la que es para mí una de las mejores secuencias del imagRefugiadosinario zombie. En ella, una familia corriente se dispone a comer teniendo como telón de fondo, fuera de los muros protectores de su casa, los rugidos de una manada de caminantes deseosos de hincarles el diente. Dentro, la familia “ajena” a ese mundo infectado, se ve sorprendida por la llamada enérgica a la puerta de su domicilio, momento que sirve de dilema sobre si prestar ayuda o no a quien se encuentra al otro lado. Como es obvio, ellos deciden socorrer al extraño, pero justo en ese momento se desata la ira zombie y éstos terminan por adentrase en el hogar. La familia se dispersa en las entrañas de su casa y es justo en ese instante donde somos testigos de la tesitura a la que tiene que enfrentarse el cabeza de familia: proteger a su mujer e hijos o sobrevivir. Todos pensaríamos que el director español optaría por la solución más fácil, exaltar las virtudes humanas, pero nada más lejos de la realidad. En este caso, el padre abandona a los suyos a su suerte y sale despavorido en busca de su salvación. La secuencia dura tan sólo 15 minutos, pero vaya 15 minutos, puro cine y nada más
Ayer veía Refugiados y su inicio me recordó a 28 Semanas Después. Una familia celebra el cumpleaños del padre, pero dicho acto se ve interrumpido por un extraño que llama a su puerta pidiendo amparo. Otra vez el dilema, ayudar o no ayudar, esa es la cuestión, y como era de esperar, de nuevo la misma solución, auxiliar al prójimo es lo que toca. Sin embargo, pese a este vago parecido, aquí no hay zombies ni mucho menos, en Refugiados no me siento angustiado, veo lo que pasa, pero no le presto excesiva atención.Le falta nervio, personalidad y todo me parece ajeno, incluso lejano. Los minutos pasan y la cosa no mejora, ¿quiénes son esos seres del futuro con una luz en el pecho?, ¿en qué año estamos?, ¿dónde se sitúa la acción?. Las preguntas no se resuelven y mi cabreo va en aumento, pero justo cuando estoy a punto de tirar la toalla algo sucede: nuestro refugiado confiesa a la familia que viene del futuro alertado por la hija de éstos para evitar su muerte. En esos momentos me sale una sonrisa pícara, ¿soy yo, o Schwarzenegger acaba de aparecer en pantalla y no me he dado cuenta?
Puestas ya sí las cartas sobre la mesa,Refugiados mejora, la tensión va en aumento, la fotografía se hace más oscura, la música cobra protagonismoy la acción se sucede sin pausa hasta un final de capitulo correcto. Todo termina y me siento contrariado, no sé si he visto algo atractivo pero irregular, o algo anodino pero con ciertas ínfulas de grandeza. Me temo que tocará esperar.ElexperimentoBBC-Atresmediaha conseguido lo que quería, no dejar indiferente a nadie, pero su futuro, como el de los personajes que pueblan este relato, se me antoja cuanto menos incierto.