ENRIQUE SOLER

Fotografía: NICO MARTÍNEZ

El Gremio de Editores de la Región de Murcia cuenta desde esta semana con nueva junta directiva. El caravaqueño Francisco Marín, fundador de sellos como Gollarín, La Fea Burguesía y Tirano Banderas será el encargado de presidir esta entidad con la ayuda de Asun Martín, del grupo Raspabook-Dokusou, que ejercerá como vicepresidenta; de Asensio Piqueras, director de la Asociación cultural Palin y, desde el lunes, secretario del gremio; Francisco Serrano (MurciaLibro), que asume la tesorería, y, como vocales, Verónica Navarro, Javier Castro y Gloria L. Corbalán.

Francisco Marín comenzó su andadura como editor en 2007 con Gollarín, a la que luego se unieron otras firmas junto con Paco López Mengual y Fernando Fernández. Marín ha puesto de manifiesto que presidir el Gremio «es una labor noble e importante para la sociedad que asumo con mucha ilusión».

El editor Francisco Marín

¿Por qué momento pasa el Gremio de Editores de la Región?

Los momentos son malos para muchas actividades y la edición no es ajena a ello; es verdad que durante este tiempo que llevamos de pandemia se han resentido muchas actividades comerciales, y precisamente el libro ha sido de las que lo ha sufrido menos. Lo que sucede es que las editoriales pequeñas tenemos basado nuestro negocio en el contacto cercano con los lectores, las presentaciones de libros, los encuentros con los clubes de lectura o las bibliotecas municipales, y este año ha sido una pena porque no nos hemos podido encontrar con ellos.

Otra de las dificultades es que no se han celebrado ferias del libro, como la Murcia, ni otras muchas que se celebran en los diferentes municipios de la región. Por todo ello hemos editado menos y han bajado las ventas con respecto a los años anteriores.

¿Cómo es la estructura de la edición en la Región de Murcia?

La edición tiene sus claves como negocio en donde forman parte varios escalones, el escritor el primero y el lector como último eslabón de esa cadena. En medio están las imprentas, los correctores, los editores, los ilustradores… todo un proceso coordinado donde hay diferentes oficios.

En las cerca de una veintena de editoriales privadas que formamos el gremio veo que hay oficio y conocimiento de las herramientas de trabajo. Hay personas que se dedican exclusivamente a ello con mucho esfuerzo y dedicación, y vemos un nicho de mercado por explorar.

¿Cuándo le hacen llegar un manuscrito que debe de tener para ser editado?

Siempre hay una parte subjetiva, que es la apreciación que hagan las personas que tienen la responsabilidad de hacer la lectura de los manuscritos y decidir. En todo caso, las claves están en el contenido, la calidad de la escritura, la trama y las posibilidades comerciales.

Para mí personalmente es suficiente encontrarme con un párrafo que realmente sea capaz de emocionar al lector. Esa es la principal misión de la literatura. 

Apoyo institucional

¿Otra de las cosas que ha pedido es la necesidad de una «política del libro» en la Región?

No es mi propósito como Presidente del Gremio poner el foco únicamente en los próximos años en la acción reivindicativa, pero qué duda cabe que es una de ellas, tanto como asociación representativa como porque creemos que el libro tiene derecho a ser apoyado.

Actualmente no existe esa política específica del libro y creemos que es muy necesaria para el sector de la Región. No hay ningún mecanismo de fomento de la lectura, de la edición o de apoyo a escritores. No solo hay un ramillete de editoriales muy interesantes en la región, sino que hay un numeroso grupo de escritores y escritoras haciendo una literatura de alta calidad en la región.

¿Ha mantenido algún tipo de contacto con la nueva responsable de Cultura?

Estamos a la espera de que se conforme la nueva estructura de la Consejería de Cultura. El libro esta adscrito actualmente a la dirección general de Bienes Culturales y venimos tiempo reivindicando que la edición de libros se agregue al Instituto de las Industrial Culturales y de las Artes (ICA).

Entendemos que editar un libro es una acción industrial y cultural, creemos que es el lugar que nos corresponde. Necesitamos que se le de un empuje a la lectura y al fomento de nuestros autores.

Estamos viendo cómo hay certámenes muy relevantes en la Región como el Libro Murciano del Año, el Mandarache, el premio Antonio Segado del Olmo o el premio Albacara en Caravaca. Certámenes literarios muy importantes que ponen de manifiesto que hay mimbres suficientes para conformar un espacio de literatura muy interesante en la Región.

No quiero hablar solo de ayudas, esto es una empresa y somos los empresarios los que tenemos que jugarnos el dinero y correr los riesgos, pero sí necesitamos que se creen las condiciones para que este sector pueda desenvolverse y crecer.

Hablaba de los premios de la Región, donde algunas editoriales han tomado el testigo y publican los trabajos premiados. Lo vemos en el caso del premio Albacara de Poesía, un género difícil editar.

En el caso concreto de la poesía, esta tuvo su tiempo, pero me gustaría manifestar con mucha alegría que la poesía ha vuelto. Tanto el lector como el comprador de poesía.

Se puede decir con satisfacción que la poesía está presente en el mundo literario, y sobre todo que vemos muchos poetas jóvenes.

Inicios

¿Qué te llevó a ser editor?

Me llevó a ser editor mi gusto por la lectura y la inquietud por la divulgación cultural. Mis inicios en la edición en Caravaca fueron con el periódico El Noroeste, pero desde un principio me hacía mucha ilusión crear una editorial y conseguir consolidarla. Posteriormente nacieron otros proyectos relacionados con este mundo.

Además, consiguiendo distintas colecciones

Gollarín cambia el rumbo cuando se crea La Fea Burguesía. En la primera parte de la colección Bigornia vamos editando a escritores de la Región, consiguiendo un elenco de escritores de primer nivel con Luis Leante, Miguel Sánchez Robles, Pascual García,Rubén Castillo, Lola López Mondejar y otros.

Al crear La Fea Burgesía, Gollarín se tiene que reubicar, porque no tenía sentido que nos pisáramos el terreno entre editoriales hermanas.

Gollarín se ha enfocado en cuestiones de ámbito local, no solo desde el punto de visto geográfico, sino también social. Hemos editado trabajos de mucho empaque como ‘Y también se vivía’ o la edición de ‘Los Animeros de Caravaca’ o loa trabajos ganadores del premio Albacara.

Pensamos continuar en esa línea, tenemos listos dos libros que van a ser impactantes, uno de literatura y otro de patrimonio histórico de la comarca de Caravaca.

Igualmente estamos en la fase final de un proyecto, en el cual llevamos casi cinco años de trabajo. Se trata de una recopilación de todos los yacimientos arqueológicos de las Cuencas Altas del Quípar y del Argos desde el Neolítico hasta la Alta Edad Media. En este trabajo quiero agradecer la ayuda y la paciencia de la empresa Aqualia, impulsor y patrocinador de esta obra.

La última pata de la mesa ha sido Tirano Banderas, de autoedición.

La autoedición de hoy no cumple con el viejo estereotipo de antes. La autoedición actualmente cumple diversas funciones, la primera de ella es que ha contribuido a la edición de muchos trabajos literarios de gran calidad que de otra manera no se hubieran podido editar. En segundo lugar, es un formato diferente para el autor. Hay autores que les va bien en una editorial y otros que prefieren hacer ellos la edición y ocuparse de la comercialización de un libro.  Por último, hay muchos más escritores que había en el pasado y las editoriales no tienen capacidad para hacer ese trabajo. Se abre un nuevo ámbito de la autoedición que está teniendo mucho éxito. En el futuro de la literatura española jugará un papel importante la autoedición

¿A qué autor le gustaría editar?

Vamos a editar en breve uno de los autores que más me ha gustado en mi vida que es Stefan Zweig, un escritor austriaco, con una obra magnifica de referencia histórica. Aunque hay muchos escritores de la región de los que estaría encantado de editar su obra.