Ya en la calle el nº 1047

Facundo Pérez, Insignia de Oro de FECOAM

Una vida entera dedicada al cooperativismo, su padre fue uno de los propulsores de la fundación de la Cooperativa La Vega de Pliego, y más de 28 años ligado a la Administración

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

MICAELA FERNÁNDEZ

Facundo Pérez, subdirector general de Industria Alimentaria y Asociacionismo Agrario de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca y natural de Pliego, recibe la insignia de Oro de FECOAM.

Una vida entera dedicada al cooperativismo, su padre fue uno de los propulsores de la fundación de la Cooperativa La Vega de Pliego, y más de 28 años ligado a la Administración. Para Pérez, el modelo cooperativo aporta una respuesta, una sostenibilidad económica y social que no aporta ningún otro modelo empresarial contribuyendo a fijar a las personas al territorio o a través de explotaciones comunitarias de tierras, todo un reto dado a las dificultades que actualmente atraviesa el sector.

¿Qué supone recibir esta insignia de oro?

Es el mayor reconocimiento del cooperativismo murciano. Para mí es un gran orgullo y una gran responsabilidad, sobre todo por lo que representa.

¿Cómo se encuentra actualmente el cooperativismo en el sector agrario?

El cooperativismo está sufriendo un momento complejo. Hay una cadena alimentaria que está cambiando y que atraviesa una situación difícil para el sector agroalimentario. Si pensamos en la globalización, la ruptura de la cadena se está produciendo por problemas con la volatibilidad en los precios de los productos agrarios y sobre todo en los insumos. Las cooperativas pueden ser el modelo que haga resurgir al sector en estos momentos tan complejos. En la primera línea de la cadena alimentaria, el cooperativismo ha dado respuesta con la compra de los insumos. Hay una cooperativa, SERMUCO, que ahora mismo puede tener un papel importante en la compra de productos cereales donde hay un problema bastante serio. En el sector primario, el sector ganadero y agrícola, ahora mismo debe ser la cooperativa la que de una respuesta, sobre todo en la unificación de tierras. La compra de tierras tiene un papel importante, por ejemplo, en la creación de las compras de suministros y la explotación comunitaria de estas mismas. FECOAM está trabajando en esos bancos de tierras y creo que puede dar una respuesta importante. En lo que son las centrales hortofrutícolas industrial, ALIMER, una cooperativa de primer grado, está fusionando pequeñas cooperativas contribuyendo a toda la globalización que está habiendo.

En  la comercialización y distribución, las cooperativas de segundo grado, como Unexport o Anecoop, pueden apoyar a esta comercialización y luego el retail, la distribución, donde podemos poner como ejemplo a CONSUM que está firmando convenios con cooperativas del territorio para suministro de sus franquicias.

¿Es la Región de Murcia una de las comunidades donde más se fomenta el cooperativismo?

No, tenemos unos vecinos que sí serían los referentes en cooperativismo, la Comunidad Valenciana va muy por delante, nos llevan años de ventaja aunque, Murcia, al ser una comunidad uniprovincial, tiene mucho que decir y realmente las decisiones se toman mucho más rápidas y ágiles que en otras comunidades más grandes.

Yo tuve la suerte de formarme en Dirección de Cooperativas en la Politécnica de Valencia y debo admitir, que van muy por delante.

¿Cómo ha cambiado el cooperativismo en las últimas décadas?

Recuerdo mis inicios y cooperativas de la zona del noroeste, como UAPA o Quípar en Cehegín o COAMOR en Moratalla, cooperativas que en su momento eran muy personalistas, donde el presidente era gerente, comercial… y donde no existían las estructuras especializadas que tenemos ahora. Actualmente la mayoría de las cooperativas tienen un Consejo Rector, un equipo ejecutivo donde están incluidos personal de administración, comercialización, distribución, producción, la gran mayoría de ellos, son licenciados en Económicas, Empresariales o Ingenieros. En los últimos 30 años las cooperativas se han especializado y se puede afirmar que tenemos equipos de personas muy bien preparadas.

Las cooperativas también están abriendo caminos en nuevas demandas.

Es otro de los aspectos donde más se ha evolucionado. El consumidor quiere productos diferentes y las cooperativas se están adaptando como en el caso de FRUCIMU que ha hecho una apuesta muy clara en los productos biológicos y que le está llevando a diferenciarse del resto, o en mi cooperativa, La Vega de Pliego, que comenzó con un grupo de productores, entre los que se encontraba mi padre, Miguel, y que han pasado de organizar la oferta de albaricoque a tener una partidora de almendra y la última gran inversión, la almazara, una intervención que da respuesta a las necesidades que está habiendo. Yo creo que el papel de las cooperativas está contribuyendo a la economía social, que la gente siga unida al campo y a las zonas rurales. En este aspecto, Frutas Caravaca va a presentar muy pronto una importante inversión para hacer frente a las necesidades que está teniendo el sector.

¿Cómo recuerdas los inicios del cooperativismo?

A mediados de los 80 se inicia el proceso cooperativo en Pliego. En ese momento sólo había una cooperativa, La Pleguera que se había creado en los años 50-60 y que en ese momento no podía asumir todo el albaricoque real fino y búlida que se cultivaba en Pliego. Recuerdo la imagen de cuando nació La Vega, fue un año que hubo una superproducción de albaricoque, como la que se ha encontrado el limón en esta campaña. La Pleguera no podía asumir toda la fruta y no había margen de tiempo para recolectarlo en buenas condiciones. Recuerdo la presión de los agricultores, que no había cajas para recolectar de la gran cosecha que había y recuerdo que había dos o tres especuladores, representantes de las conserveras esperando y, ahí nació el germen de lo que actualmente es La Vega de Pliego.

Y fue por una necesidad, la necesidad de ordenar la oferta y, gracias a esa ordenación desaparecieron los especuladores y entre las dos cooperativas fueron capaces de absorber toda esa producción y regularizar el albaricoque en Pliego.

Para mí eso fue algo inaudito, de no poder recoger el albaricoque a conseguir que se asumiera toda la fruta, ahí empezó mi periplo en este mundo.

¿Quizá esa falta de entusiasmo es lo que les falta a nuestros jóvenes?

Actualmente tenemos un problema serio porque ver a un padre que está sufriendo para que su producto, hablemos de ganadería, frutas o cítricos, sea capaz de sacar los costes de producción en el mercado global, cuando ves que está perdiendo dinero, veo normal que intente que sus hijos se dediquen a otra cosa que no sea la agricultura o ganadería. Realmente los que continúan lo hacen por vocación ya que ahora mismos la situación es muy compleja.

¿Qué espera de este año?

Los dos últimos años he sido subdirector de ganadería, he estado fuera del sector de la industria alimentaria y asociacionismo agrario. En febrero volvía a la industria y asociacionismo como subdirector y, la verdad que es un año increíble. Vengo de un sector ganadero muy tocado, volver a mi industria alimentaria y a mi asociacionismo agrario es una ilusión y sobre todo que estoy disfrutando como nunca.

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