Ya en la calle el nº 1044

El gran juego del escultismo: hablamos del Grupo Scout “Balate” de Mula

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

José Clemente Rubio García

A la hora prevista, llego a los locales del Grupo Scout Balate. Para encontrarlo, hago algunas preguntas a vecinos y muy amablemente me van guiando. Se nota que los scouts son muy conocidos, formando parte del paisaje muleño.

Convivencia del grupo Scout Balate
Convivencia del grupo Scout Balate

Me reciben cariñosamente y con bastante agrado. Algunos y algunas de los presentes lucen sus pañoletas y otros distintivos del Grupo. Entiendo que es una forma de acogerme y decirme que aquí tienes unos scouts para lo que necesites.

Hablamos cerca de dos horas en una conversación bastante amena sobre el escultismo, sobre el Grupo, sobre su historia, sus anécdotas….y yo me marcho con un “no es más que un hasta luego…” y recordando la conversación me meto en un sueño…

Era verano, principios de julio, dentro de la tienda oigo las pájaros cantar revoloteando entre las choperas y esa música del agua invita a levantarme. Todavía no me calientan los rayos de sol, ese Pico del Oso no lo deja entrar y mi cuerpo agradece ese fresco del amanecer, esa sensación que recordaré y me acompañará durante toda mi vida. Estamos en el Río Mundo, en Mesones en nuestro Campamento de Verano del Grupo Scout Balate de Mula.

La fría agua del río nos ayuda a despertarnos del todo y nos aseamos. El resto del Campamento empieza a bullir de vida. El Grupo se despierta y esos lobatos, scouts y escultas van saliendo de sus tiendas canadienses, esas tiendas que, en algunos de los casos, nos han acompañado durante esos más de cuarenta años en todos los campamentos que hemos realizado en los alrededores de Mesones, ese pequeño caserío junto a nuestro Río Mundo, y digo nuestro, porque podría hablar mucho de los que formamos este Grupo.

El desayuno nos espera, rico, calentito y saludable. Las cocineras, desde muy temprano, se esfuerzan en tenerlo todo preparado. Son una pieza esencial en el Campamento y recuerdan cuando las Patrullas cocinaban cada una sus propias comidas, hasta que un día vimos de que era mejor cocinar para todos y así nos va bien, pero siempre con la colaboración de las patrullas de apoyo.

Tras el desayuno, todos los miembros del Grupo van a sus parcelas y la asean y arreglan. Nosotros somos un Grupo Scout que seguimos lo que aprendimos de nuestros mayores: los lobatos forma la Manada de Lobatos, los Scouts y Escultas, con sus Patrullas, forman sus Tropas y funcionamos así y nos va muy bien. La Ley Scout es nuestro camino y esa Promesa, esa Buena Acción, esa sonrisa, esa ayuda mutua, esa alegría, ese esfuerzo…, es lo que nos anima a seguir adelante. Pensamos que el escultismo debe de ir evolucionando con los tiempos, pero nos gusta el conservar y llevar a la práctica lo que es válido en el día de hoy, pero recordando y estando muy agradecidos a todo aquello que nos enseñaron los que nos precedieron.

Hoy es día de marcha. Los lobatos van hacia La Celada, las patrullas Scout caminan hacía el Pico del Oso y las patrullas Escultas salen un par de días hacia el nacimiento de nuestro río y disfrutarán por los calares del Mundo, los Viboreros…, de la soledad del monte… y verán salir esa luna generosa que nos alumbrará en la serenidad de la noche…

Otros nos quedamos en el campamento, ya que actualmente somo bastantes adultos lo que estamos en el Grupo, aunque no siempre fue así. El Grupo actualmente cuenta con unos veinticinco scouters-educadores y noventa niños y niñas entre esas tres Ramas: Lobatos, Scouts y Escultas, que forman ese gran árbol que es el Grupo Scout Balate de Mula.

Salimos a dar un paseo por esos llanos de Mesones y hablamos, hablamos mucho. Encarna, Eva, Tere, Andrés, Alejandro, Pedro, Tere, Loli, Silvia, José Clemente y María, esa pequeña castora que con su mano derecha nos hace “el saludo de los castores”. Paseamos por los Llanos de Mesones, vemos a lo lejos a Nicolás, ese Guarda de Río que toda su vida ha estado viviendo aquí y que nos ha visto crecer. Recodamos cuando los helechos poblaban las zonas húmedas, hoy ya desaparecidos. Nos acercamos a la fuente de la Teja y nos resfrescamos con su cristalina agua, caminamos y hablamos. Pasamos por donde otras veces montamos nuestro Campamento de Verano y recordamos a tantas y tantas personas que han pasado y han hecho que este Grupo sea lo que es hoy en día. No podemos olvidar a Ricardo, José Luís, Flora, Damián, Masi, Nati….y de forma muy especial a Juanjo García Sánchez, “Champi”.

Hablamos de nuestro pueblo, y vemos que nuestra labor de alguna de las formas está reconocida. Un jardín lleva nuestro nombre. Nuestro compromiso está presente, pensamos en nuestro Castillo, en su recuperación. En la realidad que vivimos y como podemos ayudar a dejar este mundo que nos ha tocado vivir un poco mejor de como nos lo hemos encontrado. Entendemos que el escultismo ayuda a ser personas honradas y que nuestra Promesa Scout nos compromete. Entendemos que a las personas que han pasado por el Grupo se les nota y los lazos creados perduran durante toda la vida.

Tras la comida, las sombras de los chopos nos invitan a descansar. Un baño en las frías aguas del Mundo nos reconforta. Los Lobatos y los Scout van llegando de sus excursiones y…, esa sopa calentita nos prepara para el Fuego del Campamento y cae la noche…”Noche de paz…, árbol cantor…, hada del bosque…, esta canción…, elevo mientras que duerme el sol”…Buenas nochesE

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