Pedro Antonio Hurtado García

Fotos: Pedro Sáez

Segunda semana del certamen, nutridas concurrencias a los espectáculos, buena puntualidad de comienzo, de precisión en algún caso, con la única incidencia del pasado sábado, cuando el fuerte viento reinante hizo volar las partituras de los atriles de la Big Band, a lo que los profesionales músicos respondieron con maestría y serenidad. Menos mal que, en la segunda parte de la velada, todo volvió a la normalidad.

Andrea Motis.-Banda de lujo, formada por auténticos maestros, para acompañar a una trompetista, cantante y saxofonista que, con menos de dos décadas y media de existencia, ya se ha encaramado a los escenarios más prestigiosos de Europa, América y Japón, suerte que le ha llevado a convertirse en indiscutible estrella mundial. Andrea Motis está considerada como el astro más luminoso del jazz catalán y se sitúa, a intenso ritmo, con idéntica vitola en todo el territorio español, pues no en vano goza, a su alrededor, de discográficas de prestigio a sus pies y grandes estrellas a las que sigue sus pasos emulando el sello utilizado, “Impulse”, donde grabaron los Ray Charles, Duke Ellington, John Coltrane, Charles Mingus y los más internacionales artistas.

También ha tenido a su lado, para grabar su álbum titulado “Emotional Dance”, nada más y nada menos que a Brian Bacchus, productor de Norah Jones y Gregory Porter, sin olvidarnos del ganador de un premio Grammy al mejor álbum, Jay Newland. En su debut, en San Javier, fue desgranando sus últimos lanzamientos discográficos y, como hiciera, la semana anterior, su paisana, Ana Luna, también ofreció una versión, con tintes brasileños, del legendario “Mediterráneo”, de Joan Manuel Serrat. Dulzura innata, brillo de voz y sensibilidad interpretativa presentes en todo momento, añadiendo enorme sentimiento a la hora de cantar y tocar, hasta crear especial espacio a la samba. Hizo sus canciones en portugués, español, catalán e inglés. Sorprendió Andrea Motis con una prodigiosa versión de “Rabo de Nube”, del cubano Silvio Rodríguez, para regalar el primer “bis”. Joan Chamorro (contrabajo y saxo tenor); Ignasi Terraza (piano); Josep Traver (guitarra) y Esteve Pi (batería). Concierto agradable, motivador y protagonizado por una joven estrella que, seguro, llegará a alcanzar los cielos musicales.

Zenet.-Ya conocía el escenario de “Jazz San Javier”, gracias a la XIX edición del certamen, cuando disfrutó compartiendo actuación con el magistral grupo de fusión “Spyro Gira”. Toni Zenet se nos reveló, aquella noche, como un excelente músico y una estrella rutilante. Nacido en Málaga, en 1967, estudió arte dramático en la Escuela Superior de la citada capital costera andaluza, gozando de relevantes profesores, lo que le proporcionó la oportunidad de poder mezclar teatro clásico y moderno, danza, mímica, marionetas y numerosas disciplinas del arte escénico. Con “La guapería”, su último disco, nos desvela otra de sus virtudes, toda vez que dedica el lanzamiento al legendario bolero cubano. También sus acompañantes instrumentistas son hombres con nombres como para tomar nota. Destilan maestría, profesionalidad y veteranía.

Comenzó su actuación, bajo su inseparable gorra, con “Ansias locas”, para seguir con “Estás equivocada”, entonando, luego, “Devuélveme mis besos” y “Borrasca”. Reconoció haberse metido “en un auténtico berenjenal, por abordar este género tan precioso, en el que persisto al saberme arropado por estos excelentes músicos”. “El bolero –añadió- es un género viajero y ladrón, por apropiarse de otras músicas”. Y recordó, encantado, que ha sido premiado, en Cuba, como mejor disco extranjero. A medida que avanzaba su actuación, respetuosamente, con su simpatía habitual y con las tablas que atesora, iba asignando a cada autor los temas que nos interpretaba, no con poco duende. Jorge Vera (piano); José Taboada (guitarra española); Manuel Machado (trompeta); Ove Larsson (trombón); Moisés Porro (percusión); Antonio Miguel (contrabajo) y Raúl Márquez (violín). Concierto en el que Zenet nos interpretó preciosos boleros, dibujando, como bandeja musical de fondo permanente, el jazz más estilizado, para engalanar los ritmos cubanos con el más puro arte de las calles y garitos de Nueva Orleans.

BVR Flamenco Big Band.-Acompañar el flamenco con la música de Big Band es un auténtico cóctel que podemos catalogar hasta de explosivo, tal como ocurrió el sábado en el “Parque Almansa”, donde un público entregado se contagió de estos ritmos bien elaborados con una intensa sonoridad. Experiencia instrumental y artística sobre el escenario, trayectorias individuales impecables y resultado global inmejorable que dieron por servido un espectáculo de nivel. El flamenco más puro, como cantantes y palmeros, lo pusieron María Marín, de la sevillana localidad de Utrera, y David de Jacoba. El baile y el sonoro taconeo de Karen Lugo y la guitarra flamenca de Manuel Montero para piezas compuestas y/o arregladas por el director orquestal, Bernard van Rossum (también saxo tenor y soprano).

Armonías muy trabajadas, espectáculo para los sentidos, alegría flamenca y eclosión de metales y percusión ocupando los primeros planos sonoros. Resumámoslo como brillante y contagioso, porque para el elenco artístico precisamos de varias líneas. Resto de intervinientes: David Domínguez (cajón y percusión); Lolo García García (saxo alto y flauta); Joan Saldaña Blasco (saxo alto); Pierre León y Vicent Macian Pla (saxo tenor y clarinete, ambos); Xavi Feltrer (saxo barítono y clarinete bajo); Natanael Ramos, Salvador Hernández Pérez, Pedro Ortuño Benito y Víctor Colomer (trombón); Juan Munguía, Bruno Calvo, Fede Crespo y Manu Pardo (trompeta); Miquel Álvarez Ramos (contrabajo y bajo eléctrico); Javier Torres (piano) y Joan Terol Amigó (batería).

Tony Desare Quartet.-Y llegó, en formato cuarteto, el fantástico Tony Desare, neoyorkino nacido en 1976 que, pese a su descarada juventud, es un profesional incuestionable que atesora una voz limpísima, potente y muy educada para cantar y, por añadidura, acaricia el piano con una sensibilidad inimitable. Con marcada elegancia, aires escénicos y vocales a lo Sinatra, como anunció Alberto Nieto al presentarle, apareció en el escenario este “revivalista”, cuya primera actuación en España se produjo, precisamente, en la edición XVIII de “Jazz San Javier”. Ya, entonces, impresionó por su destreza interpretativa y su acumulado bagaje profesional.

Cadencia en las formas, ánimo de ir integrando al público y perfecto dominio escénico e instrumental, sirvieron para que brindara una actuación brillante, de mucha altura y enorme lujo jazzístico, echando mano de interpretaciones de Ray Charles y otros grandes “maestros” del género. Sencillamente, excelente. Ed Decker (guitarra); Dylan Shamat (contrabajo) y Michael Klopp (batería), veteranos, sin duda, del nivel que, para acompañarle, precisaba la joven figura americana. Buenos días.