Ya en la calle el nº 1032

Auto Sacramental de Reyes Magos en Aledo

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Manuel Nadal Giménez B2DS ([email protected])

“En las afueras del pueblo y sitio llamado paso alto, aparecerá al salir el Sol el Arcángel a caballo con una refulgente estrella en alto, y la música y cantores que le acompañan”. Así comienza el día 6 de enero en Aledo cada año desde 1788 sin que la Guerra Civil ni las nevadas lo hayan podido evitar, convirtiéndose en el escenario vivo de una obra que comienza al amanecer con la aparición del Arcángel –representado este año por una niña aledaña, de nombre Carlota- tal como prescribe el libreto medieval del Auto de Reyes Magos. Y este año no ha sido la excepción.

Las “marchas de Pascua” y las sartenadas de migas, preparadas por la cuadrilla de Aledo desde muy temprano, acompañaron los versos de los diversos personajes, haciendo viajar al espectador al siglo XII en que fuera escrita esta obra teatral que, cada año, relata nuevamente la adoración de los Magos de Oriente al Niño Jesús no en la pequeña –hogaño algo más grande- ciudad de Belén, sino entre las calles aledanas, donde se dan de bruces con las frívolas intenciones de Herodes, airado ante las nuevas del nacimiento de un Rey que no era él.

Acabado el coloquio entre SS.MM. de Oriente y Herodes, llegaron los primeros finalmente a la iglesia de Santa María la Real, donde el Divino Infante les esperaba para recibir de sus manos el oro, el incienso y la mirra que narran los Evangelios, y dar comienzo así a la Santa Misa, celebrada por el señor cura párroco de Aledo.

En esta ocasión, las “bombas” –quintillas satíricas lanzadas por Herodes a los presentes haciendo un repaso a los acontecimientos locales, regionales y anuales de todo el año anterior- de Herodes tocaron temas de tan candente actualidad como la inflación, el mundial de Qatar, la guerra de Ucrania o el fallecimiento en septiembre de la reina Isabel II de Inglaterra.

Acabada la Misa, no podían faltar los aguilandos trovados por Javier Andreo “El Nieto”, guion de pascuas de la antiquísima cuadrilla de Aledo, previo pago de los asistentes, así como los bailes pujados, oportunidad perfecta para hacer gala ante lugareños y forasteros de gran pericia para bailar malagueñas, jotas o parrandas, o bien para entablar conversación con el muchacho o la muchacha en la que uno se ha fijado y no quiere dejar escapar…

Los bailes se prolongaron hasta algo más de las diez de la noche para cuantos, alentados por ser sábado el día siguiente, permanecieron en el lugar a la sombra del monumento a Juan Tudela Piernas, el “tío Juan Rita” pujando para bailar y disfrutando de la gran fiesta del pueblo de Aledo después de un indeseado paréntesis de dos años.

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