Ya en la calle el nº 1040

Adquieren para su rehabilitación la casa del «puente mercado» en Mula

Sin embargo, edificios como la Tercia en Caravaca, Fuente la Higuera en Bullas, las Boticarias en Cehegín o el castillo de Benizar son algunos de los ejemplos de patrimonio en estado ruinoso

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Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

MICAELA FERNÁNDEZ

Adquieren y proyectan la rehabilitación de la antigua casa de la esquina entre las calles Juan Antonio Perea y cuesta del Caño, una emblemática casa en un espacio privilegiado y que desde hace tiempo corría el riesgo de desaparecer.

Se trata de una casa ubicada en un espacio estratégico, puerta de entrada al casco histórico de Mula y a una de las calles barrocas más importantes de la Región y situada frente a la Glorieta, una de las primeras grandes casas que encuentras al llegar a Mula. Esta casa, junto a la desaparecida Casa de las Contribuciones, eran, por su estilo, apariencia y ubicación, dos de las más destacadas de Mula.

Su construcción está datada de 1919. Juan Fernández, arquitecto municipal e investigador del patrimonio inmobiliario de Mula, nos cuenta que existen registros del momento de construcción de esta gran casona.

«En torno a 1919, Josefa Martínez García, natural de Mula pero con residencia en Bullas, solicita un escrito para arreglar la casa de Juan Antonio Perea con cuesta del Caño. Pocos meses después vuelve a presentar un nuevo escrito solicitando permiso para demoler y construir una nueva vivienda pidiendo, entre otros aspectos, permiso para ocupar un poco de más de extensión de la vía pública de la esquina con la intención de que los bordes de toda la vivienda sean redondeados convirtiéndose esa esquina redondeada en uno de los aspectos más peculiares de la casa.

El inmueble que se construye es de arquitectura sencilla, muy típica de las construcciones del momento pero haciendo uso de decoraciones, molduras y materiales adscritos al modernismo típico de la época con aspectos naturales de la secesión vienesa.

Los bajos de la vivienda tuvieron diversidad de usos como locales comerciales y administrativos.

Antes de la Guerra Civil estuvo allí el Registro de la Propiedad. Cuenta Juan Fernández que, en sus bajos, se acumuló toda la información del Registro, una ingente información del municipio de Mula desde el siglo XVI que, cuando llegó la guerra fue quemado. «Sacaron todos los documentos al ‘puente mercado’ -lugar como se conoce en Mula al cruce donde se encuentra la casa- y cuentan que toda la documentación que allí había tardo quince días en quemarse».

En los años 70 hubo allí una peluquería, de hecho, el mobiliario de este establecimiento todavía sigue estando. También, junto a la puerta de entrada de la vivienda, se encontraba la Gestoría de Don Bernardino Navarro, una persona muy conocida en Mula.

El declive de esta casa comenzó presumiblemente en los años 80 tras el fallecimiento de los entonces propietarios y el cese de actividad de los bajos quedando la casa anclada en esa época por las ropas y los muebles que se conservaban en su interior.

Ésta pasó a ser propiedad de diversos herederos, sobrinos de los dueños por carecer de descendencia directa y empezó a sufrir la consecuencia del tiempo y el abandono.

Es una casa sencilla de forma estructural, sin un estilo concreto, pero con una arquitectura tradicional bien decorada, entre todo destaca su esquina redondeada, aunque su verdadero atractivo está en el interior. Nada más atravesar la puerta principal se encuentra una cancela de madera con una gran cristalera, muy típico de esa época en las grandes casas de Mula que aportaba una gran luminosidad al interior de esa parte de la vivienda y que permitía tener la puerta principal siempre abierta. La entrada cuenta con los zócalos revestidos con azulejos sevillanos o valencianos, frecuentes en Mula en ese momento y una gran escalera en espiral con los zócalos  completamente revestidos y alicatados con azulejos y una baranda y balaustres de un gran valor. De hecho se han perdido parte de estos balaustres y la decoración que solían incluir al final las barandillas, en otros casos una gran bola de cristal o una decoración con forma de animal que no conoceremos debido a los robos e intrusiones que ha sufrido la casa a lo largo del tiempo.

El Ayuntamiento de Mula abrió una orden de ejecución a los propietarios de la vivienda para el mantenimiento del inmueble. Dicha orden se ha visto interrumpida por la adquisición de un nuevo propietario que desde el primer momento ha demostrado su intención de rehabilitar la vivienda.

Edificios en riesgo de desaparecer

En las comarcas del Noroeste y Río Mula existen otros muchos inmuebles de gran valor patrimonial en riesgo de desaparecer.

Algunas de estas viviendas forman parte, incluso de la Lista Roja de Hispania Nostra, una herramienta de participación social creada con el fin de dar a conocer, sensibilizar y actuar sobre estos elementos patrimoniales con riesgo a desaparecer.

Entre algunos de los ejemplos de estos elementos:

El castillo de Benizar en Moratalla. Es una fortaleza erigida en el periodo final del dominio musulmán sobre la zona. Está situado sobre la cumbre rocosa de un cerro de difícil acceso desde el que se domina la vigia del territorio de Moratalla.

Gran parte de los muros y torreones del recinto inferior han desaparecido casi por completo. La torre que aún se mantiene en pie muestra signos evidentes de disgregación y falta de consolidación. Esta declarado como BIC y es propiedad privada.

Palacio de la Tercia en Caravaca de la Cruz. Edificio de la Encomienda de Santiago construido en 1802. El edificio sufrió numerosas modificaciones y actualmente sólo la portada labrada en piedra y el balcón superior son originales. Es de propiedad privada y está en estado de ruina total.

Casa de los Góngora o de las Boticarias en Cehegín. Construida en el siglo XVII se componía de cuatro plantas y cincuenta habitaciones, destinada en un principio a las monjas de la Concepción.  En su interior posee un interesante claustro fabricado en madera con un aljibe central. Las columnas jónicas de la entrada proceden del Templo de Júpiter de la Ciudad de Begastri destacando el alero con zapatas endosadas. Integrada entre los muros del edificio, lo que seguramente fue una torre defensiva del castillo de origen árabe de los siglos XII-XIII. De titularidad pública en estado de abandono.

Palacete de Fuente La Higuera en Bullas. Perteneciente a la familia Carreño fue construida en los años 20. Residencia unifamiliar de estilo ecléctico donde combinan elementos clásicos y orientalizantes. Quienes conocieron la vivienda en funcionamiento aún recuerdan los cristales de Bohemia, porcelanas de Sajonia, maderas nobles y mármoles de Carrara, hasta la comodidad más avanzada de la época con cuartos de aseos con retrete, calefacción central y un sistema de aislamiento térmico en las paredes.

De propiedad privada está en vías de ruina completa por los expolios principalmente en la década de los 80.

Palacio de los Vélez en Mula. Fue el complejo palaciego más grande del Reino de Murcia en el siglo XVII coincidiendo con el hecho de que la villa de Mula fue el núcleo central de la administración señorial y sede de la corte. En la década de los años 60-70 se vendió el edifico por partes y actualmente sigue siendo la residencia de varias familias. Una parte del palacio es de titularidad pública.

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