PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Frankie Banali (14-11-1951, Queens-Nueva York-EE.UU./20-08-2020, Los Ángeles-California-EE.UU.), reconocido baterista que se hizo un nombre en el panorama musical mundial gracias a su participación en la banda de heavy metal denominada “Quiet Riot”, además de ser, hasta su fallecimiento, el único miembro que quedaba con vida de los originarios componentes de la formación clásica del grupo. Por añadidura, también fue baterista en la banda del mismo género conocida como “W.A.S.P.”, así como músico de sesión, de apoyo y de giras con los grandes rockeros Billy Idol, Faster Pussycat o Steppenwolf. Pero, ahora, a sus jóvenes 68 años, nos dice adiós para siempre, después de haber estado activo y valorado como baterista desde 1975. ​

Referentes.- Respetuoso y siempre dispuesto a colaborar con sus colegas de profesión e instrumento, forman parte de las más esenciales influencias de Banali los celebérrimos Buddy Rich, acreditado baterista de jazz tradicional; John Bonham, baterista de rock; Dennis Chambers, Vinnie Colaiuta o Simon Phillips, entre otros “grandes”. ​Jack y Marta Banali, italiano y española, respectivamente, eran sus inmigrantes padres. Pero, él, se instalaría en Los Ángeles, en 1975, donde pasaría cuatro años “dándole” a la batería, integrado en diversas bandas, como alguna de las ya mencionadas. Codiciado por numerosas formaciones, realizó ensayos secretos para decidirse por uno u otro proyecto, ya que todos los que le ponían delante eran bastante ambiciosos. Su relación con prestigiosos músicos, hacía su concurso más atractivo, si cabe.

Tensiones.- A pesar de ir muy bien las cosas, el lanzamiento de “Condition Critical”, en julio de 1984, produjo una serie de tensiones, recelos y demás adversidades que pusieron en serio peligro a “Quiet Riot”, cuya separación parecía irremediable y se iba produciendo lenta, pero continuadamente. Sin embargo, Banali afrontó “el tirón”, adaptándose a los nuevos cambios de alineación de la banda, al tiempo que se reducían sus fanáticos seguidores que no aceptaban ciertos comportamientos de algunos miembros del grupo, como Kevin DuBrow, cuya actitud cambiaba repetidamente sin mucho sentido. Al final, llegado 1989, “Quiet Riot” se disolvió, después de acabar el tour de su álbum homónimo, cuyo lanzamiento se había producido en octubre de 1988. Todo tan rápido como inesperado. ​

Respaldo.- Pero, así y todo, para Banali no se acababan los proyectos y ofertas en muy diferentes lugares, ya que su capacidad artística y musical estaba ampliamente demostrada, contando con el respaldo de toda la afición mundial más vinculada al género practicado por las formaciones en las que se integraba el músico neoyorkino.

Distinciones.- Hablar de reconocimientos y galardones recibidos, tanto como integrante del grupo, como a nivel particular, se haría interminable en una carrera tan densa y prolongada, pero dejamos constancia de ello, porque sería injusto no hacerlo, pese a que el espacio no nos permite detallarlos.

Disoluciones.- “Quiet Riot” sentenció su definitiva disolución en 2003, pero Banali y DuBrow no cedieron nunca en su empeño de recuperar tan prestigiosa “firma” musical y, en octubre de 2004, reformaron la banda, uniendo al bajista Chuck Wright, amén del nuevo guitarrista Alex Grossi. Con ese cuadro humano, dieron por reconstruída la formación y lanzaron un álbum bajo el título de “Rehab”, en 2006, antes de la prematura muerte de DuBrow, en noviembre de 2007, lo que generó nuevas complicaciones de alineación, aunque lo más importante, en ese momento, era la marcha de un músico tan prestigioso como el que, entonces, se perdía.

Documental.- Banali, en 2010 y con la ayuda de su esposa, recaudó fondos para crear un documental de la banda y nunca perdió su ilusión por la misma, de tal forma que, el 18 de enero de 2017, Frankie fue incorporado al “Salón de la Historia del Heavy Metal” por su poderosa, incansable y decidida contribución a la divulgación y apoyo del género.

Tumores familiares.- Su familia, padres y primera esposa, registraron fallecimientos por razones oncológicas y hasta el propio Frankie ​hizo público, en octubre de 2019, que llevaba varios meses luchando contra un cáncer de páncreas que ha sido el responsable de su óbito.