Francisco Fernández García/(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

El 4 de diciembre de 1571 nacía en Madrid Fernando de Austria primogénito del cuarto matrimonio del rey Felipe II. Su madre fue Ana de Austria, sobrina del propio rey ya que era hija de su hermana María y de su primo el emperador Maximiliano II y nieta por tanto del emperador Carlos, padre de Felipe II. La venida al mundo de este príncipe fue muy celebrada en todo el reino ya que hasta ese momento el monarca solo había tenido dos hijas de su tercer matrimonio, y un hijo muerto del primero. La noticia llegó a Caravaca a mediados de diciembre siendo tratada en la siguiente sesión concejil que tuvo lugar el día 18 de ese mes; durante la misma decidieron «por ser cosa tan importante para estos reinos” festejarla con “todos los regoçijos posibles de dia y de noche», entre ellos un juego de cañas que se verificaría el día 6 de enero «dia de los Reyes» de 1572.

Se estableció que en el juego habrían de participar 24 jinetes, «diez y seis caballeros deste ayuntamiento y fuera del ocho», nombrándose por cuadrilleros capitanes a los regidores licenciado Pero Muñoz y Álvaro de Moya y se libraron dos mil maravedíes para pagar las libreas que habrían de vestir los participantes. En la sesión siguiente, oficiada el 4 de enero, se cometió al también regidor Miguel Caxa para que llevara cuenta de lo que se había gastado y de lo que quedaba pendiente en «las alegrias sobre el naçimiento del principe nuestro señor».

Exceptuando el juego de cañas desconocemos el resto de festejos que se realizaron con tan fausto motivo, aunque al especificar que tendrían lugar de día y de noche hemos de pensar que tanto el edificio del ayuntamiento como los mas importantes de la villa y algunas de sus calles se adornarían colocándose en ellos luminarias como era habitual en estos casos; de esta forma se había celebrado apenas dos meses antes la victoria de don Juan Austria en la batalla de Lepanto. Del resto poco se puede decir, excepto puntualizar que los espectáculos mas frecuentes en esa época eran las representaciones teatrales y de danzas y los juegos de toros, sortija, alcancía, máscaras y encamisadas.

El juego de cañas fue, juntamente con el de los toros (en muchas ocasiones se realizaban de forma conjunta), el preferido en la España de los siglos XVI y XVII y en Caravaca se celebraron en numerosísimas ocasiones, entre otras y a modo de ejemplo se pueden citar el día de San Francisco de 1580 con motivo de la victoria contra Portugal, el de San Miguel de 1582 por la victoria de Marqués de Santa Cruz contra franceses y luteranos, el 15 de septiembre de 1584 celebrando la festividad de la Exaltación de la Cruz, el día de San Francisco de 1584, el 18 de septiembre de 1600 «para alegrar esta tierra y se destierren las enfermedades», el 14 de septiembre de 1601 por el nacimiento del príncipe y el 14 de septiembre de 1605 por el  «feliz parto de la reyna».

El Diccionario de Autoridades de 1737 nos ofrece una descripción muy detallada de este juego, «que introduxeron en España los Moros». Los jugadores se dividían en dos o más cuadrillas, estando la participación reservada exclusivamente a los nobles e hidalgos que debían de ser jinetes expertos y demostrar su pericia durante el desarrollo del juego, apareciendo cada cuadrilla diferenciada por «la divisa y mote» que lucían en el brazo izquierdo. El festejo comenzaba con unos vistosos preliminares, «entran los Padrinos en la plaza con muchos Lacayos y ricas libreas, cada uno por diferente parte y se encuentran en medio de ella, como que alli se han citado para desafiarse los unos a los otros, y saliendose de la plaza vuelven luego a entrar en ella, siguiendoles cantidad de azemilas ricamente enjaezadas, cargadas de cañas cubiertas con reposteros, y dando vuelta a la plaza, como que reconocen el campo, ocupan sus puestos, y sacando los pañuelos, como en señal de que esta seguro, empieza la fiesta», tras los cuales daba comienzo la competición, combatiendo las diferentes cuadrillas con espadas en la primera parte y lanzas o cañas en la segunda, derivando de esta última su nombre: «El juego se executa dividiendose las quadríllas, de una parte y de otra, y empiezan corriendo parejas encontradas, y despues con las espadas en las manos, divididos la mitad de una parte y la mitad de otra, forman una escaramuza partida, de diferentes lazos y figuras. Fenecida esta, cada quadrilla se junta aparte, y tomando cañas de la longitud de tres a quatro varas en la mano derecha, unida y cerrada igualmente toda la quadrilla, la que empieza el juego corre la distancia de la plaza, tirando las cañas al aire y tomando la vuelta al galope para donde esta otra cuadrilla apostada, la qual la carga a carrera tendída y tira las cañas a los que van cargados, los quales se cubren con las adargas, para que golpe de las cañas no les ofenda, y asi succesivamente se van cargando unas quadrillas a otras». Los participantes iban lujosamente ataviados, aunque «algunas veces se hace vestidos la mitad de los Caballeros a la Morisca y la otra mitad a la Castellana, y entonces se llama esta fiesta Moros y Christianos».

El hecho de que para el juego realizado en Caravaca el día de los Reyes de 1572 se nombraran solamente dos capitanes sugiere que la modalidad seguida fue la de dos cuadrillas integradas cada una por doce caballeros. En cuanto al lugar donde se practicó existen dos posibilidades: la Plaza Mayor, que en esa época se localizaba en el interior de la muralla que rodeaba la villa, en la actual zona de acceso a la iglesia de la Soledad donde existía un relativamente amplio espacio delimitado por un lado por la referida iglesia y por el otro por el ayuntamiento, que se ubicaba en una de las torres que flanqueaban la puerta de Santa Ana y en la cámara situada sobre el arco de entrada al recinto amurallado la ciudad medieval, y la Corredera, en cualquiera de los casos el suelo se acondicionaba cavándolo y echándole una capa de arena.

Volviendo a la descripción del Diccionario de Autoridades, dos circunstancias llaman la atención por el evidente paralelismo que tienen con nuestras fiestas patronales de la Stma. y Vera Cruz: los moros y cristianos, aunque se sabe que este festejo no se incluye en ellas hasta mediado el siglo XIX, y las mulas que portaban las cañas que iban ricamente adornadas cubriéndose las lanzas y cañas que cargaban con un repostero, en este segundo caso las similitudes con los Caballos del Vino son considerables ya que los primitivos caballos iban adornados de manera muy parecida cubriéndose la carga de odres de vino con un repostero bordado.

En cuanto al príncipe Fernando de Austria solamente añadir que su vida fue muy corta ya que falleció el 18 de octubre de 1578 cuando aún no había cumplido los siete años, siendo finalmente su hermano el príncipe Felipe de Austria, nacido seis meses antes de que se produjera su muerte, el que heredara el trono de su padre, a excepción de los Países Bajos que pasaron a su hermanastra Isabel Clara Eugenia, reinando en España con el nombre de Felipe III.