Francisco Fernández García/(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

Antonio Fuentes nació en Caravaca el 4 de febrero de 1899 en el seno de una familia muy taurina. Las primeras noticias relacionadas sobre este personaje las encontramos en 1916, concretamente el 15 de agosto, fecha en la que se celebró en nuestra ciudad una novillada en la que tomaron parte varios actores y cantantes pertenecientes a la Compañía que estaba actuando en esos días en el Salón Novedades. El festejo resultó «muy lucido», aunque lo que más llamó la atención fue la breve aparición del joven Antonio Fuentes en la que demostró “que tiene cualidades para el toreo”. Lo siguiente que conocemos es otra novillada, también en Caravaca, que tuvo lugar el 25 de julio de 1920, en la que tomaron parte 3 jóvenes aficionados de la localidad: José Fuentes (tío de Antonio), Pablo Celdrán y Antonio Fuentes. Los 3 triunfaron esa tarde, destacando de la actuación de nuestro protagonista sus verónicas y “un molinete en las mismas agujas”. Mató de 2 estocadas y fue premiado con una oreja.

Al año siguiente participó en la novillada organizada el 3 de mayo con motivo de las fiestas de la Cruz, compartiendo cartel con el cartagenero Alcalareño II y el también caravaqueño Felipe Medina Portillo. Su actuación ese día causó tal impacto que años después todavía se recordaba: «hace siete años (siendo un niño) demostró, en el coso viejo de Caravaca, cualidades firmes para esta profesión». Poco tiempo después, en vista de la dificultad para abrirse paso en el mundo taurino, decidió marcharse a América en busca de mayores oportunidades, instalándose en Méjico, donde permaneció durante 7 años. De esta época mexicana no tengo muchos datos, salvo los publicados en la revista valenciana La Reclam Taurinaen 1928 con motivo de su vuelta a España: «en México ha pasado su aprendizaje, logrando escalar puesto de honor entre los matadores de aquellas tierras. Entre los muchos éxitos logrados en los Estados, durante la última temporada, anotaremos los conquistados en Salvatierra, matando ganado de Querendano y alternando con Fuentes Bejarano. En Tarango del Valle, ganado de Atenco y Juan Silveti. En La Piedad, de Mich, también alternó con Silveti, y en Veracruz, con José Ortiz, reses de Piedras Negras, repitiéndose la combinación dos corridas consecutivas».

A comienzos de la temporada de 1928, considerándose ya suficientemente preparado, decidió volver para seguir desarrollando su carrera en España, embarcando en México el 24 de mayo. La noticia generó gran expectación en Caravaca, donde el diestro contaba con muchos partidarios y amigos, iniciándose una campaña para darlo a conocer al resto de la afición, tanto a nivel provincial como nacional: «En busca de fortuna marchó a América, y en México es donde Antonio ha hecho su aprendizaje y allá ha recibido ovaciones y dinero; porque Antonio Fuentes es torero de verdad”, informando constantemente de todas las noticias producidas por su regreso: “Antonio Fuentes desembarcará en España próximamente y seguido actuará en Tetuán, Calasparra y Caravaca, siendo esta última plaza su ciudad natal, donde es esperado con grandes entusiasmos ¡Los caravaqueños consiguen una figura del toreo! Al tiempo».

Fuentes llegó a España el 20 de julio, desembarcando en el puerto de La Coruña, y tras permanecer algunos días en la capital negociando sus próximas actuaciones regresó a Caravaca el 27 de julio, donde tuvo un triunfal recibimiento por representantes sociales así como por gran cantidad de sus paisanos, que lo acompañaron al Santuario de la Stma. y Vera Cruz y por la noche hubo una cena en su honor en la sede del Club Taurino Niño de la Palma, situado por entonces en la primera planta de un hermoso palacete ubicado en la Calle Mayor, hoy por desgracia en estado ruinoso. La crónica de su llegada, escrita por su amigo Pepe Gómez, corresponsal en Caravaca de La Reclam Taurinarefleja con detalle la excitación y alegría vividas en nuestra ciudad esa jornada: «El día 27, a las nueve de la mañana entró en su ciudad natal, donde ha sido recibido por el pueblo en masa, tributándole las ovaciones mas grandes conocidas en Caravaca. A este acto asistieron representaciones de todas las sociedades y entidades, industria, comercio, etc. La primera visita fue al Santuario de la Santísima Cruz, donde el diestro adoró la sagrada reliquia, conmoviendo el acto a cuantos lo presenciaron. Por la noche, en el Club Taurino Niño de la Palma, fue obsequiado con un lunch. Hubo música, reinó la alegría y todos hicieron votos por que la suerte le acompañe (como en México, donde termina una brillantísima campaña) el día 30 en Calasparra, donde hace su presentación en España, matando ganado de Frías y alternando con José Serrano, de Valencia ¡Bienvenido y suerte para tu empresa, ya que por desgracia la fiesta está en decadencia y falta de toreros de pundonor y vergüenza!».

Su primera actuación fue en Calasparra el 30 de julio en la tradicional novillada del día de los santos. El coso de la Caverina se llenó en su totalidad al acudir masivamente los aficionados caravaqueños que deseosos de ver a su paisano, ocupaban ellos solos más de media plaza. No tuvo suerte Fuentes esa tarde, ya que el ganado de D. José Tomás Frías, manso, , receloso, con malas intenciones y pasado de edad y peso, «un paquete ignominioso para dos modestos novilleros», impidió su triunfo, a pesar de ello Fuentes fue aplaudido estando «sobrado de valor y no perdiendo ni un momento la serenidad». Pronto comenzaron a surgir problemas y los compromisos adquiridos para torear en Tetuán y Caravaca fueron cancelados, caso este último bastante inexplicable ya que Antonio Fuentes contaba con muchísimos partidarios en Caravaca que hubieran acudido a verlo, como hicieron en Calasparra, por lo que la falta de entendimiento entre la empresa y el torero debió de producirse por algún motivo que ahora desconocemos. A todo esto hay que añadir lo ocurrido en Cehegín, donde también se canceló la novillada anunciada para el día 9 de septiembre en la que iba a intervenir Fuentes, juntamente con Rafael Saco Cantimplasy José Serrano.

Así, entre desengaños, transcurrió el verano de 1928. En septiembre consiguió ser contratado para intervenir en dos novilladas, celebradas los días 10 y 11, en el pueblo jienense de Santiago de la Espada, siendo sus compañeros de cartel José Serrano y el albaceteño Juan Soriano, lidiándose cada día 3 novillos, uno a cargo de cada matador. Fuentes fue muy aplaudido las dos tardes, «dio la nota de valor y banderilleando es una cosa muy seria» y mató de manera eficaz, por lo que cortó orejas ambas tardes. A pesar de este éxito, hubo de pasar casi un mes y medio para que se le brindara otra oportunidad. Fue en Huéscar (Granada), donde con motivo de su feria de octubre de programaron dos novilladas, una el día 22 con ganado de Ruiz Dayestén para Juan Soriano y Antonio Fuentes y otra el 23 con «los niños fenómenos Pedro Fuentes y José Fuentes Belmontín», curiosamente estos dos niños eran sobrinos de Antonio Fuentes y actuaron en esta época en diversas plazas con bastante éxito, llegando incluso a presentarse en Madrid. Por causas que desconozco, Soriano no actuó ese día, haciéndolo en solitario el caravaqueño que lidió y dio muerte a los 3 novillos anunciados. El ganado, «grande, bien presentado y bravo», favoreció el triunfo de Fuentes, que cortó las orejas del primero y tercero, por lo que fue sacado en hombros. Nada mas en lo que resta de año, hasta el 25 de diciembre, en que se produjo su única aparición en nuestra Plaza de Toros, aunque tan solo como director de lidia en la exitosa presentación de sus sobrinos en Caravaca.

Su última actuación en España fue en Cartagena, el 20 de enero de 1929, compartiendo cartel con Luqueño. La mansedumbre del ganado, perteneciente D. Francisco Giménez, de Jaén, impidió el lucimiento de los novilleros, que tan solo pudieron demostrar su valor. Tras este festejo y viendo las dificultades y pocas oportunidades para hacerse un hueco en el mundo taurino, Fuentes decidió regresar a América, continuando allí su carrera durante algunos años, hasta que finalmente se instaló en Mar del Plata (Argentina) donde a partir de 1934 se dedicó a la organización de espectáculos, entre ellos también festejos taurinos, siendo el responsable de las 9 actuaciones «a la portuguesa» (sin dar muerte al toro) que el caravaqueño Pedro Barrera realizaría en Argentina en 1935, en cuya cuadrilla figuraba como subalterno José María Fuentes, hermano de Antonio.