Francisco Fernández García/(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

Dejando a un lado los actos religiosos, el festejo de los Caballos del Vino es el mas antiguo de cuantos forman parte de las fiestas patronales de Caravaca. Sin embargo, a lo largo de su historia el festejo ha ido evolucionando hasta llegar a la actualidad en que, además de los diversos recorridos que realizan caballos y caballistas por diversos lugares de la población, se nos muestra como un triple concurso, el de caballo a pelo, el de enjaezamiento y el de carrera.

De los tres el más moderno es el de caballo a pelo que apareció por primera vez incluido en el programa oficial de fiestas en 1981, aunque en el del año anterior se anunciaba una exhibición de caballos a realizar en la Plaza del Hoyo en la tarde de ese mismo día. El de carrera es el mas antiguo, sin que se pueda situar a día de hoy cuando fue su comienzo; testimonios orales recogidos por varios historiadores refieren ya la existencia de carreras de Caballos del Vino a finales del primer tercio del siglo XIX, apareciendo en los programas de fiestas mas antiguos que se conocen y acompañadas con el calificativo de «tradicionales», pero nada mas se puede precisar al respecto. En cuanto al tercer concurso, el de enjaezamiento, se desconocía cuando se estableció, pero ahora he tenido la fortuna de encontrar algunas noticias publicadas en la prensa regional que nos permiten conocer que fue en el año 1921 cuando se organizó por primera vez este concurso.

En la historia de los Caballos del Vino son importantísimos los años finales del siglo XIX, ya que fue en ellos cuando tuvo lugar su primera gran transformación dejando de subir el vino al santuario para su posterior bendición por la Vera Cruz. Este hecho fundamental debió producirse en la década final del referido siglo ya que Torrecilla de Robles en su libro El aparecimiento de la Cruz de Caravaca de 1888 indica que los caballos hacían el recorrido cargados con el vino y adornados con un manto y una bandera mientras que Sala Nogarou en su manuscritoApuntes para formar el reglamento de la Comisión de Festejos de la Santísima Cruz de Caravaca  redactado diez años después, en 1898, explica que los caballos ya no transportan el vino solamente representan el hacerlo.

En estos años la preocupación general era la seguridad por lo que en 1892 se intentó la supresión de la carrera de los Caballos del Vino aduciendo su peligrosidad, pero el arraigo que tenían entre la población era tan grande que hizo que la tentativa fracasase. Dos años mas tarde, en 1894, la crónica de las fiestas publicada en el diario La Paz de Murcia refiere la ausencia de accidentes habidos ese año «Los Caballos del Vino sin atropellar a nadie, a que son tan expuestos por las condiciones en que se dan las carreras».

A finales del siglo XIX, tal vez por la aparición en 1894 de la filoxera que provocó la extinción del cultivo de la vid en la huerta y campo de Caravaca, debió de experimentarse algún tipo de disminución en el número de participantes en el festejo, teniendo que intervenir la Comisión de Festejos para facilitar la participación. El Padre Sala en su manuscrito antes citado lo señala así: «Los Señores de la Comision vino, tendran el cuidado de proporcionar caballos para esta fiesta, y cuantos más, mejor; siendo de cargo de los jovenes que los guian, las ropas y flores con que se adornan. El Tesorero de festejos solo les da la banderita que llevan». La situación evolucionó favorablemente ya que la crónica de las fiestas del periódico murciano El Liberalcorrespondiente a 1910 cita «Los Caballos del Vino en gran número y muy vistosos».

Y así llegamos a 1921, fecha que a partir de ahora adquiere gran relevancia, ya que se produce la segunda gran innovación, que no es otra que la instauración de premios a los caballos mejor enjaezados. En el programa de fiestas de ese año publicado en el periódico murciano La Verdad(no se conserva, al menos que sepamos, ningún ejemplar de los programas editados por la Comisión de Festejos), el día 2 de mayo tras la misa de aparición se anuncia «Inmediatamente tendrán lugar en la Cuesta del castillo las típicas carreras de los Caballos del Vino, con adjudicación de premios a los 3 primeros caballos mejor enjaezados». Este mismo diario publica en su edición de 30 de abril un breve artículo en el que detalla esta novedad y el cuidado que ha de tener el jurado calificador, especificando que se realizaba por primera vez: «En los festejos profanos que en honor de nuestra excelsa Patrona la Santísima Cruz se han de celebrar en los primeros días del próximo Mayo, figura un número titulado “Los caballos del vino”. Este año, por primera vez la Comisión con gran acierto acordó dar tres premios á los caballos mejor enjaezados y como son muchos los que se van á presentar, es preciso que el jurado calificador detenidamente examine el conjunto en general de cada uno de ellos, y en particular el ingenio del grupo que represente. Digo esto, porque he tenido ocasión de ver dos banderas y otros accesorios para dos grupos, que al jurado más competente le haría titubear, pues uno representa la riqueza, y en verdad así lo es, y el otro representa el trabajo. En este grupo, su autor ha derrochado el ingenio, porlo que llamo la atención de los señores que componen el jurado para que examinen detenidamente y premien con sinceridad al que mas arte y mas ingenio presente». Así pues, podemos decir que aunque la costumbre de enjaezar los caballos existe al menos desde mediados el siglo XVIII, el concurso de enjaezamiento tiene 98 años de antigüedad, aunque no se ha celebrado todos los años.

Según se indica en el artículo los artífices de la novedad fueron los componentes de la Comisión de Festejos. No disponemos de los nombres de sus integrantes ese año, aunque sabemos que el año siguiente fue secretario de la misma D. José Sánchez Cortés y, como tanto en 1921 como en 1922 el hermano mayor era D. Juan Ramón Godínez, es lógico pensar que el secretario de festejos ese año fuera también el referido señor Sánchez Cortés. Este primer año el ganador resultó ser el enjaezamiento preparado por Dª. Dolores Michelena. El dato procede de las cuentas de la función organizada en 1922 por D. Miguel Martínez Asensio, su esposo, en el Salón Novedades para recaudar fondos para la fabricación de una cancela para el Santuario de la Vera Cruz, en ellas se reseñan «23 pts. que obtuvo de beneficio en la rifa de la bandera del caballo del vino al que adjudicaron el primer premio en los últimos festejos enjaezado por Dª. Dolores Michelena de M. Asensio». No se conoce el resto de premiados.

En el programa de fiestas correspondiente al año siguiente, 1922, cuyo único ejemplar conocido lo conserva un particular que tuvo la amabilidad de facilitar su digitalización para que se conservase copia del mismo en el Archivo Municipal, vuelve a reseñarse la existencia de los premios de enjaezamiento, por lo menos de uno: «Inmediatamente tendrán lugar en la Cuesta del castillo, las típicas carreras de los Caballos del Vino, con adjudicación de premio al caballo mejor enjaezado».