Francisco Fernández García/(Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz)

El calendario festivo particular de cada población ha ido cambiando a lo largo del tiempo; el caso de Caravaca no es diferente, y aunque se han mantenido las realizadas en honor a la Stma. y Vera Cruz, el resto han variado según las distintas épocas. Una de estas desaparecidas conmemoraciones es la de San Roque, cuya festividad se celebra el 16 de agosto. San Roque fue un santo francés que vivió en el siglo XIV, su hagiografía relata su nacimiento en el seno de una familia rica y como, tras la muerte de sus padres, renunció a su fortuna e inició una peregrinación a Roma durante la cual curó de peste a muchos enfermos, hasta que él mismo se contagió al herirse con una flecha en la pierna, retirándose al bosque donde fue asistido por un ángel que le curó milagrosamente y un perro que le llevaba todos los días un trozo de pan para su sustento, de aquí que iconográficamente siempre se represente acompañado de uno de estos animales. Tras su curación regresó a su patria, pero murió sin poder concluir el viaje, no sin antes pedir a Dios que librase de la peste a todo aquel que invocase su nombre, lo que le convirtió en uno de los santos más populares, con gran devoción entre las gentes por su carácter protector contra esta terrible enfermedad y, en general, toda clase de epidemias.

Este fue también el origen de su devoción en Caravaca, donde se edificó una pequeña ermita bajo su advocación, cuya existencia queda registrada en la Visita realizada por la Orden de Santiago en 1526: «Visytose vna hermita de San Roque ques junto a la dicha villa, la qual se haze agora de nuevo de limosnas de la buena jente», ordenándose al mayordomo que la terminase de cubrir antes de un año para que pudiera ponerse en el altar mayor un retablo donado por «la de Jines de Reyna». La siguiente descripción corresponde al año 1536 estando ya totalmente concluida, tenía paredes de tapial enlucido y techo de madera de pino, era de un solo cuerpo diferenciándose la capilla principal por estar bajo dos arcos, situándose en ella el altar donde estaba colocado un retablo de madera pintada representando la historia de la Inmaculada Concepción y una imagen de San Roque. En cuanto a su situación se dice que está «fuera de la villa, çerca della», refiriéndose a la salida de la población en el camino de Moratalla, en terrenos que posteriormente ocuparían los franciscanos para construir su monasterio e iglesia, a donde se trasladó su culto tras la desaparición de la ermita. Conviene aquí aclarar que en las Visitas de 1526 y 1536 se denomina como de San Roque, mientras que en la de 1549 se hace como de Nuestra Señora de Gracia, no figurando en ninguna posterior, ya que en 1574 el concejo caravaqueño hizo donación a la Orden de San Francisco de amplios terrenos para su establecimiento, entre ellos el ocupado por la referida ermita.

Se desconoce cuando comenzó a celebrarse su festividad en nuestra población, aunque su inició fue promovido por el concejo para proteger a la población: «votada por esta villa porque Dios nos libre de enfermedades contagiosas», por lo que se hacía cargo de todos los gastos que ocasionaba su organización, «asi en zera como enlo demas que fuera menester para el culto diuino y procesión, visperas y sermón». La referencia documental más antigua está fechada en 1603, aunque alude a un origen anterior indicando su conformidad «a la costumbre antigua», consistiendo en esta época en una misa y una procesión, cuya realización se anunciaba en la iglesia mayor para que acudiese la mayor cantidad de fieles posible, asistiendo asimismo el Vicario con toda la clerecía, los miembros del concejo y representantes de las ordenes religiosas y cofradías. Su celebración era el 16 de agosto, aunque ocasionalmente se trasladó al domingo más cercano para facilitar la asistencia de los vecinos. A pesar de su sencillez, gozó de gran arraigo entre la población ya que con el tiempo se aumentó a 2 los días de su celebración, lo que se recoge en varios documentos, entre ellos esta descripción de 1680: «dijeron que por quanto esta billa tiene costumbre de hacer fiesta al señor San Roque y lo es el dia diez y seis del corriente y cumpliendo con esta debocion acordaron se trayga la ymajen del señor San Roque del conbento de nuestro Padre San Francisco en procesion la víspera y este asta otro dia enla tarde en la parroquial desta billa donde se digan vísperas y misa con todas solenydad».

Su ceremonial se vio en ocasiones alterado por su simultaneidad con epidemias de peste. En 1648 se celebró la festividad de la forma habitual, trasladando procesionalmente la víspera la imagen «desde el conuento de señor San Francisco donde esta su ymagen a la parroquial la víspera y se volviera el dia en procesión general», aunque debido a que durante todo el verano Caravaca había permanecido aislada por una epidemia de peste, el concejo dispuso reservar “las demas demostraciones de fiestas» para septiembre, realizándose el día 22 fiestas de toros por haberse evitado el «contagio que padeçen muchos lugares deste reyno y no por esta uilla». En 1673 la festividad de San Roque coincidió con una epidemia, decidiendo el Concejo la realización de una «procesión general y rogativa para la salud de tantos enfermos como ay» con la Cruz durante 3 días, bajándola a la parroquial, que comenzó el miércoles 16 de agosto a las 6 de la tarde y concluyó el viernes 18 a la misma hora. La celebración correspondiente al año 1681 también tuvo un carácter especial, pues se produjo en un momento de gran temor y preocupación ante la aparición de «enfermedades contagiosas en varios lugares del Reyno de Granada», lo que obligó el 10 de agosto al cierre de la villa y la colocación de guardas en las puertas para evitar la entrada de personas sospechosas de contagio. El año 1720 hubo dos procesiones con San Roque, una en su festividad y otra a mediados de septiembre, acatando lo dispuesto en una carta del Real Consejo de Ordenes fechada el 30 de agosto decretando la celebración de rogativas públicas «con el motibo del mal contagioso quese padeze en Marsella». Finalmente, el año 1782 se retrasó la celebración 2 días para dar cumplimiento a una carta enviada por D. Manuel Ventura de Figueroa, Gobernador del Real y Supremo Consejo de Castilla, «para que de orden de S. M. se recurra ael Altísimo por medio de rogatiba implorando la continuación de sus piedades en las actuales urgencias publicas”. El Ayuntamiento se reunió el 16 de agosto, festividad de San Roque, para tratar este asunto, resolviendo realizar la rogativa el 18, «que sera festibo, y puede esperarse mayor concurrencia delos fieles» y “comunicar esta noticia alos vecinos de esta villa residentes enlos partidos del Campo desta Jurisdicion» para que pudiesen acudir a la misma.

La imagen de San Roque era propiedad del Concejo, según se declara en la documentación generada para la restauración de la misma efectuada en 1777: «se hizo presente que bien consta aesta villa lo derrotado e indecente que se halla la efigie del Señor san Roque que esta enel Convento de Nuestro Padre San Francisco, de cuia efigie vsa esta villa enla procesion general que se celebra por voto y costumbre en su dia: por cuio deterioro ofrece dicho señor Don Juan concurrir para su composición con la mitad de su coste. Y entendido por la villa, constandole como le consta lo mismo y ser propia de esta villa la referida ymagen del señor San Roque: acordo, se componga y retoque en la mejor forma que se pueda, de modo que quede con aquella perfeccion y decencia que corresponde como ymagen del Santo aquien se le ha de dar culto». A comienzos del siglo XIX se trasladó a la ermita de San Sebastián, otro santo «abogado delas enfermedades contajiosas», participando ambas imágenes en las rogativas de 3 días ordenadas realizar el 26 de septiembre de 1804«para ymplorar la Dibina Misericordia y Piedad en el socorro en las calamidades que afligen al reyno”.

El temor al ataque de los soldados franceses determinó su aplazamiento en 1811; no obstante, una vez desaparecido el peligro, se celebró los días 3 y 4 de noviembre: «con motibo de no haberse celebrado en este año función a San Roque por las continuas ocurrencias de benida de franceses, estando ahora en la hermita de San Sebastián haziendoles nobena a ambos santos para que el señor libre a este Pueblo de todo contajio y conviniendo hacer una procesión general por todo el pueblo en la tarde del dia de mañana tres y hora de las tres de la tarde, para lo qual se zite la villa para su asistencia y tambien para la mañana del quatro en que se cantara una misa solemne». La última noticia corresponde al año 1824, ignorándose cuando se suprimió, aunque tuvo que ser poco después. En cuanto a la imagen, tampoco se sabe cual fue su destino, pues no existe ninguna referencia posterior ni aparece en inventarios de otras iglesias.