PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Tal como prometimos la pasada semana, seguimos acercándoles la buena música, los grandes artistas, el inmejorable ambiente y el templo de devoción musical en el que, en estos días de Julio y primeros de Agosto, se convierte el Auditorio Parque AlmansSan Javiera, de San Javier, con motivo de su Festival de Jazz, ciclo que viste de lujo, esencialmente y como ya comentamos, los fines de semana marmenorenses.

Los parisinos Pink Turtle, maestros de la diversión

En la última velada que narramos, el público vibró con dos actuaciones formidables en un abarrotado Parque Almansa. Abrió noche el grupo parisino Pink Turtle, formado por siete extraordinarios músicos que recrean, de excepcional manera, legendarios temas de la historia del pop y el rock al más alto nivel, con una envolvente textura del más puro swing e interpretando, lógicamente, en un perfecto inglés. Una banda divertida que logró conectar con el público, con el que se entremezcló en las gradas y al que hizo emocionarse de forma constante. Comenzaron con “Caminando por el lado salvaje” (“Walk on the wild side”), de Lou Reed, visitaron el “Hotel California”, de The Eagles y fumaron en el agua (“Smoke on the water”), de Deep Purple. Entre todos los temas, una versión portentosa del clásico del jazz “So what”, de Miles Davis. La excelente June Milo encandiló con sus extraordinarios registros vocales. La sección rítmica fue conducida por el pianista Jean Marc Montaut, logrando una perfecta sincronización con la sección de vientos, liderada por Patrick Bacqueville (trombón y voz), Julien Sylvand (trompeta y voz) y Pierre Louis Cas (saxofón y voz), una formación que completaban Laurent Vanhee (contrabajo) y Didier Ottaviani (batería). Al final de su actuación, firmaron ejemplares de su último trabajo titulado “A la mode”.

Los cimientos del auditorio vibraron con Booker T. Jones

Seguidamente, ocupó el escenario una leyenda viva del soul, el multiinstrumentista, compositor, productor y cantante Booker T. Jones, una de las figuras claves para entender la  historia de la música del alma. El sonido del glorioso sello Stax (Memphis) dibujó gloria en la noche de San Javier. Virtuoso del órgano Hammond B3, brindó un concierto rebosante de soul y blues. En plena forma a sus setenta años, ofreció un repertorio histórico de grandes éxitos de la época de Booker T. Jones & the MG’s, versionó a Jimi Hendrix y Muddy Waters y otros temas de su carrera en solitario. Le acompañaban Vernon Black (guitarra), Melvin Brannon (bajo eléctrico) y el jovencísimo Darian Gray (batería). Con sus rap y un solo de su instrumento, consiguió que vibraran los cimientos del auditorio. El público bajó “al ruedo”, para bailar, imbuído por el electrizante sonido de la banda.

La dulzura del piano de Sergio Monroy

Es simpático, muy modesto, atesora una humildad indisimulada y lidera la marca artística “Sergio Monroy Sexteto” que forman el propio Sergio Monroy, al piano; Manolo Nieto, en el bajo; Nano Peña, en la batería; Israel Katumba se ocupa de la percusión, mientras que el multiinstrumentista Diego Villegas maneja saxo, flauta y armónica. Y una cantaora que podría llenar el escenario con su aparición única: Reyes Martín, figura, presencia, empaque, voz, categoría, estilo y saber estar como notas dominantes. Este pianista y compositor gaditano se confiesa discípulo de Arturo Pavón y, sin duda, puede presumir de ser uno de los valores más sólidos del piano flamenco en el que ejecuta las notas con inusitada dulzura. Toca de maravilla, sin alejarse del jazz y entremezclando comentarios que no dejan al público pasivo. “A la salida encontrarán ‘Como un juego’, el disco que hoy presentamos, por ’10 pavos’, porque tengo un hijo de 3 años que, luego querrá comulgar. Si, ese día, ven ustedes a todos los compañeros de blanco y a mi hijo vestido de neopreno, sepan que serán ustedes los culpables por no comprar el disco”, bromeaba incesantemente entre interpretación e interpretación. Comenzó cantando, él mismo, para iniciar el concierto y dijo, después, que “ha sido un día tremendo, me he afeitado corriendo, hemos salido del hotel a toda marcha, porque no sabíamos si llegábamos a tiempo y hasta nos hemos dejado allí a la cantaora”, pronunciaba con la gracia gaditana que atesora. Cuando apareció, como estaba previsto y sin ningún retraso, Reyes Martín, le dijo, con cierto asombro, “¿dónde estabas?”. Ella no pudo más que sonreír y encogerse de hombros, segura de saber que el escenario lo domina de maravilla. Para rendir homenaje a Paco de Lucía, tal como tiene prevista esta edición del ciclo, el pianista invitó a entrar en escena a su amigo Oscar Lago, un guitarrista de sentimiento, dominador de las cuerdas con soltura y poniendo duende en la interpretación. Un concierto magnífico en su conjunto.

Preservation Hall Jazz Band y sus más de 50 años de historia

Preservation Hall Jazz Band son un grupo con más de 50 años de historia sobre los escenarios que sostiene una formación evolutiva que, en estos momentos, presentan como la más sólida y conjuntada que hayan tenido nunca. Deben su nombre a la sala en  la que surgió la propia banda, localizada en el barrio francés de Nueva Orleans. Ofrecieron un concierto de altura, demostraron ser unos músicos sensacionales y nos trajeron muchos recuerdos, a través de la música, con las gloriosas interpretaciones del viejo “saloon” donde los músicos tocaban sin ser atendidos y las mujeres eran el principal objetivo en noches propensas a la lujuria. Pero a ellos sí que se les atendido. ¡¡¡Vaya si se les atendió!!!. El público bailó, disfrutó y gozó con un jazz con brillo de metales, repleto de ritmo acompasado e interpretado con genialidad. Ben Jaffe (tuba y contrabajo); Mark Braud (trompeta y voz); Charlie Gabriel (clarinete, saxo tenor y voz): Rickie Monie (piano y melódica); Frederick Lonzo (trombón y voz); Ronell Johnson (tuba, piano y voz); Clinton Maedgen (saxo tenor y voz) y Joseph Lastie Jr. (batería). Veteranía, calidad, magia y dominio escénico.

Mary Stallings & Eric Reed Trío, un concierto de “muchos quilates”

Mary Stallings (cantante), Eric Reed (piano), Darryl Hall (contrabajo) y Mario Gonzi (batería) llenaron el escenario de Jazz San Javier con la denominación de Mary Stallings & Eric Reed Trío. A los músicos podemos catalogarlos, individualmente, de sobresaliente, excelente y “cum laude”, sin distinciones de ningún tipo, porque son artistas de notable prestigio, cuyos “solos” nos embelesaron y… ¡¡¡de qué manera!!!. Comenzaron ellos con una introducción de algunos temas, pero, luego, apareció la diva, la señora, la estrella y… ¡¡¡se hizo el silencio!!!, tanto que se escuchaban hasta los choques, entre sí, de las coloridas pulseras que de su brazo derecho pendían. Cuando ella cantaba, tocábamos el cielo y nos aproximábamos a un indescriptible paraíso. Hemos disfrutado de conciertos sublimes, pero el de Mary Stallings, abandonando las calificaciones académicas anteriores, solamente puede calificarse de actuación “de muchos quilates”. Nada más que añadir.

The Family Stone, cuando la calidad y la diversión se mezclan irremediablemente

Jerry Martini (saxo), Cynthia Robinson (trompeta) y Greg Errico (batería) son los tres miembros fundadores y originales de la primera banda mundialmente conocida en la historia del rock & roll, quienes vinieron a rememorar temas legendarios de “Sly & The Family Stone”, aunque, hoy, solamente respondan al nombre artístico de “The Family Stone”, catalogado como el mejor y más distinguido grupo de soul-funk de los años ’70. De ellos recordamos “Everyday people”, “Family affair”, “I Want to take you higher”, “Dance to the music”, “Hot fun in the summertime”, “Thank you”, “Sin a simple song”, “M’Lady” o “Stand”, un grupo que, con ese estilo y esas partituras, se empeñó, desde el principio, en hacer bailar a todo el mundo y, así, llenaron el foso del Auditorio Parque Almansa, incluso, antes de comenzar su actuación, gracias a sus caras de movimiento, ritmo y marcha. Blaise Sison (bajo), Nate Wingfield (guitarra), Alex Davis (teclados y voz) y Nadie (cantante) completaban el septeto. Esta última, la más joven, ataviada con atuendo de descaradas estrecheces y marcada escasez de verticalidad, encandiló a un público ávido de diversión, sobre todo cuando deambuló por las gradas y “provocó” a algún espectador que se quedó boquiabierto con su presencia y compañía. En términos taurinos, bien presentada, además de simpática, bailando con insinuante soltura y agradable en todo momento.

Les esperamos en la tercera entrega de este acontecimiento jazzístico. Prometemos informales de este edén musical que es el ciclo marmenorense. Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN
en el Noroeste murciano