El probador

SERGIO LÓPEZ/MAESTRO

El pasado 3 de junio tuve el honor de ser elegido padrino de la promoción 2020-2022 del Centro Integrado de FP AMUSAL. AMUSAL es una asociación empresarial de Sociedades Laborales, y eso  significa que por ley, las personas que trabajan aquí, tienen que poseer la mayoría del capital social, es decir, que la empresa es de los trabajadores y por tanto un claro ejemplo de la famosa Economía Social.

Me gustaría compartir con los lectores de El Noroeste una parte de las palabras que dirigí a los 144 alumnos y alumnas de seis ciclos formativos que terminaban una parte muy importante de su formación y de sus vidas y que comienzan otra llena de incertidumbres pero también de proyectos ilusionantes por conseguir.

Así desde la responsabilidad como padrino y siguiendo a Sthepen R. Covey les hablé sobre siete claves de las cuales puede depender el éxito laboral y personal y que también me gustaría compartir con ustedes.

En primer lugar es fundamental que seáis proactivos, que no es lo mismo que ser reactivo. Una persona reactiva se ve afectada por su ambiente físico (si el tiempo es bueno, yo estoy bien) y por supuesto por su ambiente social (cuando se les trata bien se sienten bien y cuando no es así, se vuelven defensivas y autoprotectoras. Ser proactivo es tener iniciativa en la toma de decisiones pero sobre todo significa tomarlas con responsabilidad. Y si analizamos la palabra responsabilidad, encontramos la unión de dos palabras “responder” y “habilidad”: habilidad para elegir la respuesta correcta.

 En segundo lugar, si queréis conseguir un meta, debéis visualizarla, estructurarla mentalmente, interiorizarla hasta que llegue a formar parte de vuestro paradigma de vida. Una vez conseguido esto, sabréis en qué punto del camino estáis, hacia dónde debéis continuar y daréis siempre los pasos adecuados en la dirección correcta. Esta segunda clave se alinea con los principios del mentalismo: Los pensamientos nos conducen a una emoción, la emoción nos lleva a la acción, la acción nos lleva a los resultados. Fijaos que frase tan contundente de Buda: “Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. Con ellos hacemos nuestro mundo”. 

La tercera clave estaría relacionada con la administración de vuestra vida y vuestro tiempo, es fundamental que aprendáis a “poner lo primero, en primer lugar”. Y detrás de esta afirmación hay dos variables que definen cualquier actividad que hagamos, la urgencia y la importancia. Si construimos una matriz con estos dos factores, encontramos cuatro cajones de acciones: las urgentes e importantes; las urgentes y no importantes; la no urgentes ni importantes; y por último, el cajón de la administración personal efectiva, el de las personas efectivas, aquellas que se ocupan de las cosas que no son urgentes, pero sí importantes. Siguiendo a Peter Drucker, las personas efectivas no se orientan hacia los problemas, sino hacia las oportunidades.

Dentro del liderazgo interpersonal, debemos adoptar el paradigma de interacción humano basado en el ganar-ganar, es decir, tener una actitud personal, emocional y social que procure constantemente el beneficio mutuo. Donde todas las partes se sientan bien, se beneficien de las decisiones adoptadas y siempre desde un escenario cooperativo y no competitivo.

El quinto escalón del éxito está basado en los principios de una comunicación empática, hay que buscar primero entender, y luego ser entendido. Quizás estaréis de acuerdo conmigo que la mayoría de las personas no escuchamos con la intención de comprender, sino de contestar. Empatía no es simpatía, la esencia de la escucha empática no consiste en estar de acuerdo, consiste en comprender profunda y completamente a la otra persona, tanto emocional como intelectualmente.

También es necesaria una comunicación sinérgica, cuanto mayor grado de confianza y cooperación haya en una comunicación en el ámbito que sea (escolar, empresarial, familiar…) mayor generación de una sinergia positiva se creará y mayores posibilidades de conseguir lograr el paradigma basado en el ganar-ganar.

Y para terminar, la piedra angular para que todo funcione, saber cuidar el mayor bien que uno tiene: nosotros mismos. Y para ello debemos renovar las cuatro dimensiones de nuestra naturaleza: la física, de ahí la importancia de buenos hábitos alimenticios y deportivos; la espiritual, es nuestro epicentro como personas, son nuestro sistema de valores; la mental, la que proviene de la educación formal y la social/emocional, nuestra capacidad de servicio, de empatía, de seguridad,… 

Esta es la teoría, que muchos de vosotros ya habréis comprobado y practicado en vuestras vidas. A partir de ahora se os abre un mundo de posibilidades y de nada habrá servido el tiempo y el esfuerzo empleado hasta ahora si no creéis en vosotros mismos y cogéis la vida por montera, con responsabilidad, con ilusión, con pasión. Habéis elegido el mejor camino, el de la Formación Profesional, con unos índices de empleabilidad muy altos, jamás antes alcanzados. Sin duda, en un plazo breve de tiempo será el epicentro del sistema educativo nacional, todo girará en torno a la FP. Pero la formación de excelencia que habéis recibido no servirá de nada sino os marcáis una meta y trazáis una estrategia para lograrla. A colación con esto, una reflexión de Nietzsche que me parece extraordinaria es la siguiente: “Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos”.

Y por último, si alguno de vosotros, a lo largo de vuestras vidas, os surge la duda en invertir tiempo, esfuerzo y dinero en su formación recordad siempre las palabras de Benjamin Franklin: “Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo”.