PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA
Coincidiendo con la festividad del Domingo de Ramos, se celebró, en el Auditorio Municipal de Calasparra, un magnífico concierto de la Asociación Banda de Música de Calasparra, dirigida por José Antonio Pérez Botella, un concierto que, en esta ocasión, se anunciaba bajo el título de «In Memoriam Juan Martínez Moreno ‘Pepón'». El recinto cultural registró un lleno «hasta labandera», apoyándonos en esos taurinos términos que tanto conocía y dominaba el homenajeado, dejando un eBanda de Calasparra enteraxcelente sabor de boca entre los asistentes por la calidad interpretativa, por la belleza de la sobras seleccionadas y por las sorpresas y oportunísimos actos protocolarios que se nos ofrecieron. Casi un centenar de plazas para los músicos, en un escenario que se quedó especialmente ajustado y un micrófono en primer plano, nos hacían presagiar que contaríamoscon un inicio protocolario propio de la ocasión, pero no fue así. Aparecieron los intérpretes, luego su director, quien anunció que el concierto iba a ser grabado como recuerdo, razón por la que solicitaba que fueran desconectados los dispositivos móviles. Y, así, sin más, comenzó a sonar «Lagartijilla», de Martín Domingo, para luego continuar con «Storia eroica», de André Waignein y «Armenian dances», de Alfred Reed, con lo que se concluiría la primera parte.Y fue antes de comenzar la segunda mitad del concierto cuando se generó un proceso protocolario tan sentido como entrañable y emotivoque nos «tocó», a todos, la más sensible de nuestras «fibras». Entre otras intervenciones, se registró la del presidente de la banda, Antonio Prados Ríos, que dijo no ser persona de muchas palabras, pero comentó cosas sobre Juan Martínez Moreno acertadísimas, brillantes y muy reales, recordando que, él, el homenajeado, siempre decía que vestirse de músico generaba un gran respeto. Remarcó, igualmente, que el desaparecido músico se afanaba siempre en acercar posturas y, cuando intervenía en cualquier diferencia entre compañeros de la banda, no le alumbrada nada más que la estrella de ponerles de acuerdo y aproximar pareceres. Versó sobre su calidad humana y profesional y remarcó el cariño de Calasparra a este joven, inesperada y tristemente desaparecido músico que, además, era devoto, como nadie, de «su madre», como él le llamaba, la Virgen de la Esperanza, patrona de la localidad arrocera. Luego, intervino Antonio Espín Moreno, calasparreño de nacimiento y de sentimientos, alejado de su localidad natal por razonesprofesionales, así como músico deprestigio al que avalan composiciones de cierto postín. Precisamente, esta Semana Santa, se estrenaba la obra suya que, por encargo de la cofradía de «Los Coloraos», de Murcia, acaba de escribir, aunque bien es cierto, aseguró, que le dijo a los peticionarios que «en Murcia la presentaría», pero que «el estreno lo reservaba para este concierto tan especial»que se celebraba en su pueblo natal. Y con tal obra, la marcha titulada «Dolorosa de los Coloraos», se inició la segundaparte del concierto. Ofreció una serie de metopas, como obsequio, a la Asociación Banda de Música de Calasparra y a algunos Directivos y músicos de la organización que habían destacado por alguna cuestión concreta, pero, especialmente, cabe reseñarla que brindó a la viuda de Juan Martínez Moreno, Juana Dolores García García, quien salió a recibirla visiblemente emocionada y, cuando cayó en sus manos esa metopa, en un gesto espontáneo y discreto, como es ella, pero sentido e indisimulado, la elevó ligeramente hacia cielo al que alzó su mirada en recuerdo y dedicatoria al hombre que ha compartido con ella la parte más destacada e importante desu vida y con el que concibió dos hijos que son todo un lujo, Antonio Jesús y María, un hombre al que conoció, precisamente, en la propia banda de música calasparreña en la quefuera abanderada, por loque no puede escapársele a nadie que estamos ante una familia que ha pertenecido, en su totalidad, a esta agrupación musical, tal como era el inapelable deseo del finado.

El optimismo y la satisfacción de Antonio Espín Moreno, compositor calasparreño.-

Antonio Espín Moreno, el compositor, pletórico de optimismo, disfrutó de esta mañana en su pueblo, compartió su butaca junto a la concejala de cultura, Cristina Trujillo Prieto, quien, pese a su marcado estado de buenaesperanza, no quiso perderse este acontecimiento tan significativo para su pueblo y para su concejalía. Además, el director de la agrupación musical, para iniciar la segundaparte, le brindó labatuta para que la marcha de Semana Santa, que había compuesto y que allí se estrenaba, fuera dirigida por él, un gesto encomiable de Pérez Botella que agradeció muchísimo el músico calasparreño.

Las palabras de un hijo fuerte, seguro, amante de la música y muy coherente con los deseos de su padre.-

Pero no habían terminado, todavía, los actos protocolarios, porque, ante las más destacadas autoridades locales, incluido el alcalde, José Vélez Fernández, fue requerida la presencia ante el micrófono de Antonio Jesús Martínez García, fiscorno de la formación musical e hijo mayor del homenajeado, quien, en un gesto valiente y de auténtica fortaleza, ofreció unas palabras colmadas de sentimientos, repletas de sensibilidad y llenas de cariño a su padre que, a todos, nos hicieron irremediable elhecho deque nuestras mejillas se vieran humedecidas como fruto de sentimientos y vibraciones tan cercanos como imborrables que el ponente despertó en todos nosotros. Habló en nombre de su familia y tuvo palabras de gratitud para todos los miembros de la banda que «fueron entrañables compañeros de mi padre». También agradeció el apoyo constante y la presencia de quienes fuimos compañeros de trabajo de su progenitor en CAJAMURCIA-BMN, a todos los miembros de su familia y a Antonio Espín Moreno por «estrenar aquí, hoy, esa marcha suya que interpretaremos a continuación», sin olvidarse de todos los presentes y del pueblo de Calasparra, en su conjunto, por las numerosas muestras de apoyo que le ha ofrecido a él y a toda su familia en este duro trance que están viviendo con motivo de la desaparición de su padre. Dijo que se sentía «incapaz devolver a la banda y a sus ensayos», pero que, después, recapacitó y se dio cuenta de que era el sitio en el que su padre quería que estuviera, aunque se le hacía muy difícil mirar hacia su lugar de ubicación habitual y no verle allí, como siempre había estado. No obstante, prosiguió, «es que, para mí, mi padre no se ha ido, porque, él, sigue a mi lado, junto a su familia, junto a su banda, aunque ya no le tenga físicamente, pero sigue ahí, aconsejándome, enseñándome el camino, ‘renegándome’ de vez en cuando, al tiempo que el cielo ha ganado el mejor Ángel». Y, todo eso, «me hizo darme cuenta de que tenía que seguir en mi banda, haciendo música, tocando mi fiscorno, junto a mi tío Paco y colaborando con el resto demis compañeros para lograr esa música tan personal y bella que consigue interpretar nuestra querida banda». Seguro que, «hoy, desde el palco de honor -prosiguió-,está presenciando este extraordinario concierto que le dedicamos. Y estará, sin duda, junto a mi abuelo Jesús, el maestro Paco, Manolo Montiel, Daniel y tantos otros compañeros, familiares y amigos que nos dijeron adiós para siempre, aunque siguen con nosotros y pegados a su Virgen de la Esperanza, por supuesto». Finalizó con un agradecimiento a la banda «por lo mucho que le has dado a mi padre durantetodalavida y por esos inolvidables momentos en tu seno. Por esa pasión por esta formación musical que él supo inculcarme, tanto a mí como a mi hermana, María, por esos ‘solos’ y esa música que nos ha permitido escuchar del bombardino de mi padre que tanto nos han deleitado a compañeros y aficionados. Por todo eso y mil cosas más, gracias de corazón. A mi familia sin distinciones de ningún tipo y a mi hermana, por convertirse en su vivo retrato y en su verdadero orgullo al formar parte de esta banda. No te puedes imaginar lo orgulloso que está de ti ‘pequeñaja’. Y, a mi madre, gracias por todo. Te quiero. Y, por encima de todo, gracias a ti, papá, por ser como eras, por enseñarnos todo lo bueno del mundo, por llevarnos siempre por el camino adecuado, por ser el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor amigo, el mejor marido, el mejor maestro, el mejor músico y el mejor padre. Y, sobre todo, gracias por eso, por ser mi padre. Por poder decir con orgullo que soy el hijo de ‘Juan el Pepón’. Espero saber estar a la altura y te garantizo que me esforzaré en ello. Te quiero, papá». Y se despidió deseándonos a todos el mejor disfrute de lo que quedaba por interpretar.

El cartel original del concierto a tamaño gigante y la nueva partitura encuadernada en elegante formato con material de lujo.-

María, la hija de Juan Martínez Moreno, clarinetista de la banda, también recibió el cartel oficial del concierto, a tamaño gigante y enmarcado, como imborrable recuerdo de tan inolvidable ocasión. Y el compositor, Antonio Espín Moreno, también obsequió con diversos ejemplares de la partitura de su composición, encuadernada en formato elegantísimo con material de lujo. En la segunda parte se interpretó la marcha del mencionado Antonio Espín Moreno que, luego, serviría, igualmente, para ofrecer el correspondiente «bis final», en el que, nuevamente, el director titular le ofreció la batuta al compositor que asumió encantado. También formaron parte de la segunda mitad «Nuestro Padre Jesús» y «Jesús preso», ambas obras de Emilio Cebrián, y «La madrugá», de Abel Moreno. Digamos, finalmente, que, durante todo el concierto, hubo una silla vacía, la suya, la del homenajeado, que le gustaba que fuera de anea, donde estuvo su bombardino durante todo «su» concierto-homenaje, así como el ramo de flores que se entregó durante los amplios y variados actos protocolarios celebrados al final del descanso. A los poquitos minutos de acabado el concierto que nos ocupa, pudimos observar que la foto, con esa imagen de la silla descrita, formaba parte del perfil de «whatsapp» de Antonio Jesús Martínez García, el hijo de Juan Martínez Moreno. Una mañana de sensaciones, un concierto memorable, una actuación extraordinaria y unos recuerdos imborrables basados en la esencia de alguien al que no nos acostumbramos ni terminamos de aceptar que ya no esté entre nosotros, nuestro querido y siempre admirado y respetado «Juan el Pepón». Buenos días.

Pedro Antonio Hurtado García es Director de Zona de CAJAMURCIA-BMN en el Noroeste murciano