JOSÉ MARÍA ORTEGA

El pasadoverano, la Denominación de Origen del vino de Jumilla se posicionó en contra del ‘fracking’, es decir, la controvertida técnica mediante la que se intenta extraer gas del subsuelo a través de la inyección a presión de determinados productFrancisco Carreño, presidente de la DO Bullasos químicos y agua.
El Presidente de la D.O del vino de Jumilla, Pedro Lencina, agricultor, de los de siempre, describía esta amenazadora práctica como » pegar petardazos para ver si suena la flauta».
Poco después fue la D.O del vino de Yecla, la que, por unanimidad se posicionó contra esta técnica, al considerar que se trata «de un método potencialmente perjudicial para los acuíferos del territorio, los cuales podrían verse afectados por estas prácticas, contaminando los mismos, lo que perjudicaría la calidad de los escasos recursos hídricos de la zona y afectando directamente a la agricultura desarrollada
en Yecla. En especial a los viñedos». Sin embargo, la Denominación de Origen del Vino de Bullas, presidida por D.Francisco Carreño, viene, intencionadamente evitando pronunciarse sobre este tema. Me consta que algún miembro de la Plataforma Cuenca del Segura Libre de Fracking ha hablado con el Presidente, obteniendo como respuesta algo así como «ya lo veremos». En esta, nuestra comarca, asentada en parte sobre acuíferos vitales para toda la región, situada en zona sísmica, dependiente económicamente de su agricultura, los riesgos que la práctica del Fracking conlleva no resultan asumibles, y así lo han entendido los grupos municipales de IU-Verdes y de PSOE en todos los Ayuntamientos, así como alguno del PP (El Pleno del Ayuntamiento de Bullas también rechazó hace unos meses el fracking). Pero si inasumible es el riesgo del fracking, más inasumible es que la Denominación de Origen del Vino de Bullas esté, intencionadamente, muda en este asunto cuando hay una autorización en tramitación que ocupa buena parte de los términos municipales de los cinco pueblos de la comarca, el proyecto denominado
Escorpio. No me cabe ninguna duda de que los miembros del consejo de la D.O son personas esforzadas, que aman el viñedo y el vino; muchos de ellos, a los que conozco personalmente, echaron los dientes trabajando la viña y quieren lo mejor para el sector vitivinícola. Entonces, ¿Por qué este clamoroso silencio?.
El Presidente de dicho Consejo, el Sr. Francisco Carreño, nos debe ya, una explicación por esta dejadez u omisión. Sería lamentable, si las perforaciones se llevan a cabo y ocasionan algún perjuicio, como la contaminación de acuíferos, que algún día nos preguntásemos aquello de cómo fuimos capaces de permitirlo.