PEDRO ANTONIO HURTADO GARCÍA

Fotos: Pedro Sáez/Jazz San Javier”

Con un programa reducido a la mitad en el tiempo, ya que se extendía por todo el mes de julio y, ahora, va a ocupar, solamente, la segunda quincena del referido periodo, comenzó su andadura, el pasado fin de semana, el “Festival Internacional de Jazz”, de San Javier. Programa más reducido, pero no menos intenso.

“The Jayhawks”, la maestría que hace sencillo lo complejo

De hecho, el plato servido para “abrir boca” ha sido de enorme categoría y acertadísimo: “The Jayhawks”, la banda estadounidense, de Minneapolis-Minnesota, nacida en 1985 y liderada por Gary Louris, formación que se encuentra de gira por España y que tiene comprometidos ocho conciertos, incluyendo el de San Javier.

El grupo ha elegido España como su primer periplo internacional tras la llegada de la pandemia, siendo, igualmente, la primera gira extrajera que se sube a nuestros escenarios desde entonces, pero, eso sí, con todo vendido en los citados conciertos comprometidos, porque la relación de atractivo existente entre la banda y España y, al revés, es algo que no necesita demostraciones, después de 35 años de recorrido de esta respetada y muy valorada formación que nos brindó una velada magistral y, además, lo hizo con la sencillez en el manejo instrumental que ofrecen los años de experiencia.

Un escenario sobrio, sencillo y justo, “iluminado” con unas interpretaciones brillantes, poderosas, dominadoras y correspondidas por un público entregado que llenó todos y cada uno de los asientos libres, ya que el protocolo pandémico aconsejaba reducir el aforo y así se hizo, sin que ello dificultara, como decimos, el lleno absoluto de las butacas disponibles.

Abrieron con un country muy puro, influenciado por la armónica que tanto caracteriza a este género, coros muy medidos y profesionalidad incuestionable. Veteranía consumada y manejo de los instrumentos con inusitada facilidad.

Se presagiaba, desde el primer instante, un espectáculo de altísimo nivel que, además, resultó variado, con esos toques baladistas que nos brindaron a partir de la segunda interpretación, afrontándolo todo y no solamente el country, pues hacen blues, ritmos pausados, géneros más incalificables, muy “suyos” y de finura extrema. Armonías vocales llevadas a coro celestial, muchos discos en el mercado que le otorgan vitola de banda consagrada, de amplio y exquisito repertorio.

Canciones que, por conocidas, se iniciaban acompañadas por los aplausos de un público identificado con la banda. Público, por cierto, que se mostró ejemplar y prudente en el cumplimiento de las medidas establecidas por la pandemia.

Hora y media ininterrumpida sobre el escenario para, luego, atender gustosos los “bises” que les reclamó el público. Gary Louris, voz, guitarras y armónica; Karen Grotberg, teclado y voces; Tim O´Reagan, batería y voces; Marc Perlman, bajo y voces. Inicio de certamen de apariencia sencilla, pero de calidad suprema.

Alana Sinkëy

Alana Sinkëy Quinteto: dulzura en grado extremo

Esta intérprete portuguesa, recaló en España a los 17 años. Nos brindó un concierto magistral con ritmos africanos, melodías europeas y música latina basada en creadores como Cesária Évora y otros grandes de ese nivel. Toca una amplia colección de pequeños instrumentos de percusión, también la guitarra y canta con una voz cristalina vestida de potencia y terciopelo de suavidad y dulzura. Manifestó debérselo todo a su padre, también músico. Agradeció que se contase con ella, nuevamente, en este certamen. Está llena de proyectos, colmada de ilusión y encantada con su magnífica formación: Alana Sinkëy (voz, guitarra y percusión); Abel Calzetta (guitarra); Shayan Fathi (batería y percusión); Milena Brody (viola y coros); Manu Sanz (bajo). Entrañable.

Iván ‘Melón’ Lewis & The Cuban Swing Express con Arahí Martínez

Iván “Melón” Lewis & The Cuban Swing Express con Arahí Martínez

Fue una auténtica locura de diversión y un prodigio de calidad ver en San Javier, una vez más, a Iván “Melón” Lewis, tocando el piano magistralmente, dirigiendo una legión de músicos con los más variados metales y hacer de la música prodigio, gloria y sueño. Un grupo reunido para la ocasión, a modo de extraordinaria Big-Bang, que, para el inicio, hizo una versión muy especial de “Guantanamera”, dirigido todo con fuerza de conocimiento, sincronía perfecta y madurez musical del maestro “Melón”. Luego, “Mambo número 5” y hasta el mítico “(I can’t get no) Satisfaction”, amén de música cubana con ritmos incesantes llenos de inevitables vibraciones para una concurrencia agradecida por esta alegría desbordada. Verdaderamente fantástica la velada que creció en su dimensión al entrar Arahí Martínez, esa cubana llena de duende, magia y experiencia escénica, a pesar de su descarada juventud, a la que se le conoce como “La Reina Blanca”. Noche de contrastes en un sábado con programa doble conformado por esta actuación y la de Alana Sinkëy. “Melón” condenó la violencia desatada en Cuba y apoyó al pueblo cubano en su búsqueda de libertad. Un lujo de espectáculo en el que brilló la salsa, el son, la guajira y los múltiples géneros de raíz que nos regalan los grandes maestros cubanos. Iván “Melón” Lewis (piano); Israel Sandoval (guitarra); Iván Ruiz (bajo); Juan Vieira (congas); Yuvisney Aguilar (timbales); Arnaldo Lescay (batería); Fernando Hurtado (trompeta); Frank Mayea (trompeta); Joulien Ferrer (trombón); Maikel Vistel (saxo tenor); César Filiú (saxo alto); Arahí Martínez (voz). Para levantar los pies del suelo.

Lucrecia

Lucrecia se alió con el público a través de sus trepidantes ritmos caribeños

“Lucrecia de mil maneras” es el nuevo álbum que nos presentó la cubana afincada en Sitges (Barcelona). Invitada al festival en numerosas ocasiones, certamen con el que se halla muy identificada, ofreció Lucrecia las siete canciones del citado CD: “Familia”, “Latinoamericando voy”, “Bajando una subida”, “Canta, Celia, canta”, “De mil maneras”, “Mi gente” y “Madrecita”. Interpretó, igualmente, canciones de álbumes anteriores y nos deleitó con “Perdón por la nostalgia”, tema de comienzo del documental “Balseros”, que tocó solita al piano. Pero también nos brindó el tema de cierre del referido documental: “La noche de la iguana”. No se olvidó de reclamar libertad para Cuba”, “donde estoy prohibida”, sentenció. Su amor por la isla lo corroboró con esos ritmos caribeños que presiden su música. Divirtió, agradó y se alió con el público. Lucrecia, cantante; Félix Ramos, piano; Robin Reyes, bajo; Bárbaro Torres, percusión; Guillermo Calliero, trompeta; Jimmy Jenks, saxo. Velada de sonrisa permanente. Buenos días.