PEDRO LUCAS SALCEDO

Hace unas semanas hemos asistido a una vergonzosa situación en materia de empleo local, tan injusta como descarada, consistente en la preCampo de trabajo en Caravacaparación de un traje a medida a determinadas personas para su contratación asegurada, personas amigas y empresarias, o del círculo profesional que el arqueólogo municipal tiene montado en nuestro pueblo, mientras otros profesionales en paro y con mejor preparación y mucha mas experiencia se les ha impedido el acceso a estos puestos.
¿Cómo se ha llevado a cabo este «tejemaneje», de manera que sea todo semi-legal, y que solo pueda detenerse gastándose los propios afectados parados varios miles de euros en abogados de un contencioso administrativo, para tratar de demostrar una inconstitucionalidad, o incluso un supuesto o presunto delito de cohecho y tráfico de influencias? Es muy fácil, solo hay que darle 30 puntos del baremo a los que ya habían trabajado antes con trabajos facilitados, y da igual que no sea esa persona especialista en prehistoria, aunque no sepa hacer inventarios, aunque haya otras personas que han dirigido excavaciones como Cueva Negra o Camino del Molino, o veteranos arqueólogos en situación de desempleo grave, eso da igual, porque va a trabajar quien interese.
Ha ocurrido en esta y otras localidades con anterioridad, y este amiguismo a la hora de repartir el trabajo en la arqueología debe parar, puesto que hay mas de una docena de especialistas, historiadores y arqueólogos que están siendo marginados o discriminados, incluso hay a quien se les vilipendian sus labores como profesional del Patrimonio Histórico, en casos que contaremos llegado el momento. Antes había dinero, y nadie se quejaba, pero ahora la situación es demasiado cruda como para asistir a hechos tales sin decir ni media, y es por ello que varios arqueólogos, aun estando en paro, contrataron los servicios de un letrado para presentar un recurso que impugnaba en su totalidad las bases y el proceso de selección de personal por parte de la Agencia de colocación, que al parecer no es otra cosa que una especie de ETT que adapta determinadas personas a determinados puestos de trabajo, y se hace mas incomprensible la situación al darnos cuenta de que este servicio ya lo presta el SERF de toda la vida, sin posibilidad de manipular tan descaradamente los puestos mediante baremos extravagantes.
El recurso presentado, en lugar de hacer cambiar el baremo para facilitar el acceso a los arqueólogos desempleados, complicó más la situación, y el Ayuntamiento decidió eliminar los 5 puntos por ser residente en Caravaca, en lugar de los 30 puntos por haber trabajado antes. Sea como sea, desde nuestro colectivo de trabajadores de la Cultura y el Patrimonio, nos solidarizamos con los afectados, que se enteraron de la convocatoria unos pocos días antes, en pleno agosto vacacional, y muchos ni si quiera pudieron concurrir a la oferta que se vale de fondos públicos y se vende como una solución al desempleo, pero no soluciona la situación de los realmente desempleados de nuestro pueblo, que llevan años esperando una oportunidad de trabajar, para lo que tantos años de carrera sacrificaron, y para los que tanto dinero y esfuerzo costó completar su preparación como profesional, y que no trabajan, sencillamente, por que no se les pasa el trabajo.