Mariana Pérez Almagro. (Gerente y tatuadora de Skulls Lady Tattoo and Gallery)

Al norte de Porto Novo, cerca de Onigboló, encontramos al último pueblo antropófago que ha existido en el África occidental, el pueblo Holi.

En él las mujeres de cierta edad lucen escarificaciones y tatuajes, y es que el sentido de embellecer o proteger con escarificaciones desde niños a los miembros de esta tribu se está perdiendo.

Los jóvenes piensan que esto es cosa de viejos y las nuevas generaciones las disimulan o incluso no las tienen y por supuesto no siguen la tradición, así que cuando ellas mueran, nadie seguirá haciendo estos tatuajes y escarificaciones.

Muchas mujeres sufren discriminación por tener sus caras rayadas aunque contradictoriamente, las mujeres que no tienen su barriga tatuada, les avergüenza desnudarse en el baño público.

Las marcas eran realizadas desde niños para indicar su herencia tribal y en ocasiones repudiaban y llamaban bastardos a los niños Holi que no llevaban tatuajes.

Símbolos para embellecer  y  atraer a la buena suerte, cortes en espalda y abdomen que hacían a sus portadoras más valientes, aunque algunos Holi te asegurarán  que los tatuajes que tienen carecen de significado, y que simplemente los hacen por estética.

No te hagas el tatuaje que tiene otro en la tribu, pues eso está muy mal visto entre el pueblo Holi.

Cada uno tiene que tener sus propios tatuajes, su propia decoración, su propia historia.

La historia de estos tatuajes “secretos” y protectores también tiene que ver con el comercio de esclavos, ya que una mujer u hombre con la cara limpia era más valioso para los comerciantes y de este modo evitaban ser secuestrados y posteriormente vendidos.

Sus cicatrices tienen un mensaje: ‘El dolor existe en el mundo, pero parará si lo puedes resistir.’

Gamba Dahoui, es tatuadora de su tribu desde que su marido falleció.

En su técnica, limpia los cortes con plantas y ginebra y en ocasiones, coloca carboncillo ayudando así  a su cicatrización.

Ella sigue tatuando en el pecho a mujeres, simbolizando el abandono de la niñez y  liberando así sus espíritus malignos del cuerpo.

Los tatuadores Holi han pasado a ser más que tatuadores, curanderos.

Las marcas utilizadas antaño para embellecerles y guiarles, ahora son usadas para proteger y curar, más que para diferenciarles de otras tribus o mostrar su valor.

Cuando alguien tiene problemas de salud, se les hace una marca para que los dioses sepan a quien tienen que proteger con prioridad.

No se puede tatuar en cualquier lugar, el artista del tatuaje necesita un espacio sagrado para ello y su consiguiente ritual.

Las escarificaciones son realizadas con un pequeño cuchillo, aunque hoy día utilizan cuchillas de afeitar, supuestamente desechables, para marcar los cortes realizan una mezcla que fabrican ellos mismos con un aceite al que prenden fuego en un cuenco y cierran, dejando salir el humo y recogiendo las cenizas en otro cuenco, mezclándolas con otros materiales secretos, para finalmente obtener una especie de tinta.

El secreto de esta tinta no es revelado por los tatuadores a sus aprendices hasta su lecho de muerte, por miedo a que les hagan una maldición y morir antes de tiempo.

Ahora, si los jóvenes de la tribu no retoman esta tradición, estos secretos se extinguirán tras la muerte de esta última generación de tatuadoras y tatuadores Holi.