Víctor Martínez-Carrasco Guzmán, diputado del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea Regional de Murcia

Hoy deseo poner voz a la incomprensión que sentimos las familias numerosas, y especialmente a aquellas que superan con mucho la media de hijos de lo que hoy tristemente ya se considera numeroso. Tanta transparencia se reclama ahora en todo, que en ocasiones logramos sentirnos realmente transparentes.

Que el sistema actual de pensiones es insostenible, no lo digo yo. O profetizar que el sistema del bienestar que nos hemos regalado tiene un futuro incierto, no lo deduzco yo solo.

Afortunadamente para todos nosotros, hoy vivimos más y mejor. Pero digo bien, hoy. Pues vivimos como si no existiese un mañana. Es cierto que ese mañana, que a todos nos llegará, está cada vez más alejado por una esperanza de vida que va incrementándose en la misma proporcionalidad en que van disminuyendo los nacimientos, lo que arroja una natalidad muy alejada de las tasas de reposición.

Es decir, vamos hacia el abismo. Disfrutamos el viento de cara que nos ofrece el bajar una cuesta sin querer ver que vamos sin frenos.

Y frente a esta realidad, dramática realidad, tan solo cabe recurrir al capital humano, ese que aportamos generosamente las familias numerosas. Por tanto, no debieran hacernos sentir un problema cuando en realidad somos la solución.

Nosotros hemos decidido, voluntaria y libremente, firmar un proyecto de vida rodeados de hijos. Muchos embarazos que nos han regalado maravillosos hijos que no cambiaríamos por nada de todo lo mucho a lo que hemos renunciado. Hemos visto desde la barrera cómo otros disfrutaban, también libre y voluntariamente, de sus prioridades.

Hemos aprendido a manejarnos en la precariedad, en la dificultad de afrontar gastos que multiplican por mucho los habituales en otras familias. Y nos hemos defendido con dificultad pagando recibos que nos penalizan por tener tantos hijos. Y esto no es justo.

Un ejemplo claro “como el agua que descontroladamente consumimos”, lo hemos tenido hace poco precisamente al solicitar una bonificación en el recibo del agua.

Tanto que se habla hoy de justicia, no es justo que nos penalicen el consumo responsable que hacemos del agua como si fuésemos unos irresponsables. No es justo que aportemos tanto a la sociedad y la sociedad no quiera verlo. No es justo que por ser una minoría sintamos la indiferencia de la mayoría.

Nunca hemos reclamado ningún reconocimiento ni ninguna medalla al mérito. Al revés. Vivimos de forma callada y silenciosa, y tal vez este sea nuestro error, nuestro gran error. No hacer ver al resto la trascendencia de nuestra aportación a la sostenibilidad del sistema.Tener hijos o no tenerlos es una decisión muy personal que siempre respetaremos, aunque aquellos que nos acusan de irresponsables por traer tanta criatura a este mundo serán los mismos que supliquen a nuestros hijos que coticen para pagarles la pensión el día de su jubilación. Seguramente para entonces no les pidan la renta ni el número de hijos que pudieron tener y no quisieron. Nosotros tampoco lo haremos.

Tal vez entonces alguno de ellos caiga en la cuenta de la enorme generosidad que tuvimos estas familias a las que ahoratan a menudo nos dan la espalda, desconocedores de que no encontramos viviendas adaptadas a nuestro tamaño, que necesitamos incluso dos vehículos para desplazarnos y que pagamos más cara el agua que la mayoría porque nadie ha caído en la cuenta de que consumimos más simplemente porque somos más, nos duchamos igual que el resto y gustamos de llevar ropa lavada en lavadoras y no en lavadero municipal.

Seguiremos reclamando toda ayuda que nos pueda aliviar un poco tanto esfuerzo que hacemos por todos ustedes. Aunque sea una “miserable” bonificación en el recibo del agua.