José Molina Molina. Doctor en Economía y Sociólogo, Miembro del Pacto por la Transparencia. Autor del libro: Ciudadano y Gasto Público. 3ª edición. Editorial Aranzadi (2014)
La reforma de la elección de los alcaldes se va a tramitar sin ningún respeto al sistema democrático, vulnerando en su tramitación la reforma dePP eleccion alcaldes una ley orgánica, utilizando el procedimiento de un decreto ley.Los alcaldes en las próximas elecciones serán designados con la fórmula que el Gobierno tiene decidida. Nadie debe llamarse a engaño. Con este asalto a la Constitución, es ya el tercero que contabilizaríamos, la reforma del artículo 135, para limitar el déficit público, el aforamiento del rey, y la modificación electoral para la elección de alcaldes. ¿Qué tiene el poder que cuando lo ocupan se olvidad de la democracia y de que los ciudadanos debemos decidir en las cuestiones esenciales? Esta lo es, y debemos profundizar porque nos debemos movilizar.
El PP lleva decidiendo demasiadas cuestiones sin contar con los electores. Lo primero que hizo, fue cambiar radicalmente su programa, con el que ganó unas elecciones, que le dieron la legitimidad. Lo tiraron por la ventana al poco de llegar, la culpa fue, según se explicó, por lo mal que estaba la economía, peor que ellos habían calculado, olvidando lo que había dicho Montoro un año antes de ser ministro: “cuanto peor mejor” ya lo solucionaremos nosotros. No hemos comprobado ningún resultado de las maravillosas ideas que tenía guardadas para cuando llagaran al poder. Solo hemos comprobado recortes, supresión de derechos y emigrando el capital humano.
Si se deciden aprobar una ley orgánica de naturaleza constitucional prescindiendo de los procedimientos democráticos constitucionales, confirman una tendencia descendente de gobernar sin lo que opinen la oposición y la sociedad civil. Con la Ley Orgánica 4/2014, de 11 de julio,se utilizó por primera vez en la historia constitucional española un aforamiento (del rey tras su abdicación), un mal precedente. El presidente del Congreso, reconoció en una entrevista, por un fallo del subconsciente, que el PP resolvió este asunto, que habría exigido la aprobación de la Ley Orgánica prevista en el artículo 57.5 de la Constitución de una forma “chapucera”. Nadie se explica lo que está ocurriendo, y si hay motivos, que se digan, los ciudadanos queremos saber, queremos estar informados, porque somos los que pagamos con nuestro esfuerzo tributario el mantenimiento del sistema.
Estamos a las puertas de repetir la misma operación. Nunca desde la entrada en vigor de la Constitución en 1978 se había cambiado la fórmula para la designación del órgano de gobierno que ha sido la misma en los tres niveles local, autonómico y estatal. Los ciudadanos votan en listas a losdiputados en el Congreso, lo mismo al Parlamento de las comunidades autónomas y a los concejales para el gobierno de sus ayuntamientos, y estos eligen al presidente del Gobierno, al presidente de la Comunidad Autónoma y al alcalde. Así lo define nuestra Constitución, que podemos reformarla, y que estamos deseando abrir ese espacio de discusión, pero no queremos puertas falsas, ni operaciones relámpago, para cambios. ¡Más seriedad y respeto constitucional!.
Estamos en un asunto de máxima gravedad que exigiría que tanto los partidos de la oposición como la sociedad en su conjunto, se negaran a participar en cualquier proceso que altere las normas. Los partidos políticos deberían anunciar que se ausentaran y no participaran en la tramitación parlamentaria de la reforma. Rechazo total al proyecto. Y la sociedad civil iniciar un movimiento de desobediencia civil, con una abstención masiva en las elecciones municipales si se llega a aprobar por estos procedimientos. Noes tiempo de presentación de enmiendas, ni participar en debates en comisión o en pleno, ni votación. Los partidos de la oposición no deben dar cobertura parlamentaria a lo que es una quiebra del consenso constitucional.
Nos jugamos la legitimación democrática del poder, que con esta medida se pretende alterar. Es momento crítico, de complejas situaciones, alterar el equilibrio se está provocando desde el poder, y con la representación del pueblo en los municipios no se juega, y llega momentos en la historia, como ya ocurrió en otras etapas, en donde el pueblo, cuando se le intenta expropiar de todo, reacciona, porque todavía surgen voces desde sus entrañaspidiendo dignidad y democracia.