Ana María Vacas

Si hay manera de visualizar la sensibilidad de alguna manera física, es en la persona de Salvador. Su entonada y grave voz  más propia de un locutor de radio, su mirada huidiza y esa sonrisa a medias te muestran un artista que alberga en su interior una enorme expresividad a la par que talento. No es difícil mantener con él una conversación pues poco a poco aflora de su inquietud y del conocimiento de las artes de manera instintiva lo que siente y sale de sus entrañas de una manera nítida y fresca.

Nacido en Mula, encuentra en su pueblo el mayor de los escenarios donde reconocer rincones para otros inadvertidos, pero presentes y útiles para él, ya que suele volcar su sensibilidad pictórica retratando con su mejor cámara, sus ojos y el entendimiento que de cuna se le ha otorgado. Estableciéndose la premisa del pintar al natural, una vez a la semana como mínimo, en la calle, en el campo o cualquier lugar que le inspire; procedimiento que es muy duro pero necesario para adquirir soltura además de versatilidad, ayudando a poner la mirada  y valorar los efectos de la luz.

Su interés por las artes comienza en la E.S.O cuando se cruzó en su camino un profesor que estimulo muchísimo su creatividad,  por ello no tuvo duda en su decisión de estudiar Bachillerato de Artes.  En esa etapa realizó trabajos por encargo, sobre todo para sufragar los gastos de materiales necesarios en sus obras y viajes para disfrutar de museos y exposiciones, observando siempre otras perspectivas artísticas para enriquecerse a sí mismo.  El artista va acumulando durante el proceso de desarrollo una mochila de conocimientos, que almacena, pero que durante toda su trayectoria aportara fluidez a su entendimiento, tanto personal aumentando el amor por su profesión,  como  colectivamente conociendo  la trayectoria de otros artistas, sus trabajos, sus vidas…que darán un valor añadido a su evolución. Estos conocimientos también son imprescindibles para el observador en general,  para que llegue a entender mediante la cultura y la educación, la evolución dentro del mundo del Arte.

Alquila un bajo donde sitúa su estudio, allí dedica su tiempo a ofrecer clases de dibujo y pintura para financiarse, pero se ha convertido en el lugar donde mejor aprovecha su tiempo, educativamente y personalmente, ya que está muy cómodo y las horas pasan rápidamente por la concentración con la que trabaja. Le llama mucho el carácter de lo feo, es encontrar belleza donde aparentemente no se observa. Parte de la idea que sólo se necesita mirar con sensibilidad, buscar texturas que te transporte, consiguiendo empatizar con lo que vamos sintiendo. En el retrato intenta jugar con la personalidad que quiere  reflejar, sensibilidad, abstracción de los planos, así como la improvisación interna.

Quien lo conoce sabe que no se separa de su libreta, aún en las horas de ocio encuentra un momento para realizar un apunte. Su prioridad es ser artista en todo su ámbito y vivir del arte y en el arte; necesita  cambios consecuentes de expresión, y no trabaja para lo que el público demanda sino para su propia verdad, no acomodándose en lo institucional y respetando su creatividad libre y coherente con sus principios, cuestión que es difícil de lograr si no tienes una estabilidad. Hoy día cuesta mucho trabajo poder subsistir de ello por eso casi siempre se busca una alternativa en paralelo para poder mantenerse. El pintor necesita sobre todo apoyo, ya que se tarda mucho tiempo en poder ver los frutos y esto puede ser insuficiente para la pasión que se pone en cada obra que se realiza. Piensa que  la conciencia social a la hora de adquirir una obra, todavía tiene que evolucionar para que se aprenda a valorar las horas de trabajo y que los precios que establecen no son puestos al azar sino siguiendo unos criterios como cualquier otro profesional. Desgraciadamente los mecenas casi han desaparecido y a los jóvenes artistas les cuesta mucho ser visibles en ámbitos culturales; las redes sociales hoy día han tomado un poco las riendas y ayudan a mostrar al público la mayoría de los trabajos, que en muchos casos no pueden acceder a galerías.

Como casi todos los artistas que estoy entrevistando, reconocen que en la carrera de Bellas Artes tiene muchas cosas beneficiosas  como el aprendizaje de la técnica; pintar la figura humana al natural es una parte técnica muy gratificante, pero también tiene carencias como la de trabajar ciertas especialidades muy superficialmente. Por ello le gustaría conocer la escultura, el grabado incluso el tatuaje con más dedicación, pero cambiar de especialidad no es tan fácil, el artista tiene  que educar la mirada para cada variante, aunque son procesos dentro del arte, cada uno tiene una concepción diferente y hay que saber mirar para entender.

Tranquilo y teniendo muy presente que la evolución de un artista no la marca sólo su propia persona si no las circunstancias colindantes, espera trabajando a que su mente de un vuelco para mostrar la mejor de sus obras, sin decaer nunca la ilusión por conseguir conscientemente que su paleta de colores refleje lo que siente en coordinación con su obligación de compartir, su manera  personal de sentir  en pintura. Apuesta por la sinceridad empezando por uno mismo y por lo tanto en coherencia con los demás, considerando que es imprescindible para moverse en el entorno de su profesión. Hay veces que durante el desarrollo de una obra tiene dudas en su acabado, pero por una vibración decide dejarla, no sabe muy bien que le mueve a ello, cuando pasa el tiempo sabe que acertó en dejarlo de esa manera;  esto es una manera de ser purista y respetarse a sí mismo, no dejándose influenciar, solo hace caso de su impulso que en general suele ser el más certero. Le gusta participar en los concursos de pintura rápida porque es una manera de valorar su propia improvisación y además considera que aporta experiencia necesaria para mejorar en el día a día.

Estoy tremendamente sorprendida por Salvador, su honestidad en su profesión se hace visible en el momento que cruzas las primeras palabras; sin esperar nada del futuro, sólo desear disfrutar en esta vida, cada minuto y cada hora  a seguir pintando, descubriendo, observando aquello en lo que se siente como pez en el agua, el arte. Admiro la humildad, engrandecida aún más por su sencillez y su trato amable y sincero. Creo que este carácter le ayudará mucho en su trayectoria y  en el compromiso que sin proponérselo ha adquirido en el mundo de arte. Bien hallado Salva.