Ana María Vacas Martínez-Blasco.

Hace un tiempo escribí un artículo en el que hablaba de la calle Mayor y aledaños. Recuerdos tan enormes que aún prodigan en mi mente, aunque de otra época. No teman, no voy a volver a hacer ningún recordatorio, lo que hoy me mueve a escribir sobCalle Mayor monumentalre ella es el presente; creo que estamos olvidando lo realmente genuino de nuestra cultura y parte importante para poder exponer todo tipo de riqueza, nuestro patrimonio. Caravaca se puede sentir orgullosa de su barrio antiguo en el que incluyo de manera notable a la Calle Mayor, donde se encuentran los lugares más emblemáticos y ricos en belleza arquitectónica de nuestro pueblo. Cuando camino por esta calle, emergen en mi memoria miles de imágenes de todas las festividades, caballos del vino, procesiones, cualquier acto importante que en ella tiene sede; pero aunque se celebren en sus calles sus festejos, durante el resto del año hay una sensación de que esta parte de Caravaca se quedó anclada en otra época, parece abandonada, olvidada, sin cariño, personalmente me parece inaudito. Sé positivamente que la gente la quiere, que le gustaría que tomara auge de nuevo; no tienes mas que subir una foto en cualquier de las redes sociales, para que todos los caravaqueños que estén conectados apoyen unánimemente su admiración, su cariño por esta calle, no rememorando los años pasados sino los venideros como centro de cultura, con esos magníficos y sobrios edificios que la adornan, que se están deteriorando con el paso de los años sin ninguna esperanza. Empezando por la Casa de la Virgen, el Palacio de la Encomienda, que aunque ambos no estén ubicados en esta calle, es donde realmente comienza las edificaciones a tener en cuenta para recuperar. El Palacio de la Encomienda es un lugar lleno de encanto del cual hablo con conocimiento de causa pues lo conozco desde dentro, ya en la infancia numerosos niños del barrio nos juntábamos en su patio para interpretar pequeñas obras de teatro; enorme espacio que podría dar a Caravaca un lugar privilegiado para ubicar propuestas culturales muy necesarias; centros juveniles de formación, espacios musicales, como hoy día ocurre con la Iglesia de la Compañía de Jesús, centro conocido en toda la provincia por sus cualidades para exponer nuestra cultura. Yo, como caravaqueña amante de sus calles, invito con verdadero entusiamo a la recuperación del Palacio de la Encomienda, de la Iglesia de San José (las carmelitas para todos) de la cual quedé fascinada el sábado que decidí visitar el convento; enormes y continuadas salas que aunque se utilicen como visitas guiadas para la ruta de Santa Teresa de Jesús, podrían albergar por su grandeza otras muchas opciones… O cualquiera de los edificios de considerable belleza que aún están esperando que las personas que estén en posición de tomar estas decisiones, luchen por esta riqueza antes de que el tiempo de cuenta de ello y las haga realmente irrecuperables.