TERESA GUIRAO/Directora Técnica de la Residencia y Centro de Día “EL COPO”

La vida es un cambio, es impermanencia y cualquier cambio asusta y nos hace experimentar experiencias y emociones que no controlamos. A veces la existencia no es tanto existir como llevar a la acción todas aquellas cosas en las que realmente creemos con todo nuestro ser, las que constantemente nos dice la intuición que estamos en el camino correcto.

Proyecto Mi Casa ApcomTodo nuestro sistema cambia permanentemente y planificar, mostrar y vivir un nuevo cambio cuesta mucho trabajo. Hay que aceptar el proceso para enfrentar el acontecimiento en sí, para poder entender este cambio hay que afrontarlo con valentía y confiar que en lo que realmente creemos está basado en la experimentación y los deseos de las personas que realmente lo sufren. Y desde APCOM es lo que hacemos, confiar y creer en las personas.

El pilotaje MI CASA intentó demostrar a las familias, directivos, instituciones y conciencias políticas que la desinstitucionalización es el deseo de muchísimas Personas con Discapacidad Intelectual y Grandes Necesidades de Apoyo. Y que este deseo tiene que ser un hecho real en sus vidas. Porque ellos así lo eligen, porque como personas hay que escuchar su voz, tenemos la responsabilidad de despertar la mente social adormecida, y que las políticas que giran a nuestro alrededor estén basadas en lo que realmente cada uno de nosotros queremos para nuestras vidas porque en una sociedad plural todos cuentan, mayorías y minorías, cualquier persona es fuente inspiradora en sí misma. Da igual tener discapacidad, ser una persona mayor, ser mujer, ser una persona sin hogar, o ser quien seas. Todos, absolutamente todos debemos ser escuchados, la política tiene la responsabilidad de apoyar, ayudar, velar y atender las vidas y necesidades de las personas que conforman la sociedad en la que actúa, en la que gobierna e interviene. Y eso no tiene otra definición que justicia social.

Nadie mejor que la propia persona sabe lo que quiere para su vida. Este pilotaje ha sido y sigue siendo una lucha agotadora para demostrar incansablemente que estas mujeres vivan como realmente quieren vivir. Que vivir en comunidad les da seguridad, les hace tener un propósito de vida. Cada circunstancia por la que pasamos nos da la oportunidad de destapar una emoción que nos ayuda a trabajarla para desarrollarnos y evolucionar como personas.

¿Qué es para nosotros una comunidad inclusiva? Una comunidad que no se mida por la fuerza de sus líderes, sino por la fuerza de sus ciudadanos, de sus grupos. En la que cualquier asociación vecinal, grupal, artística… tenga una silla vacante para las personas que lleguen a ella. Una comunidad que comprende los problemas que surjan y que definan soluciones posibles para la toma de decisiones. Como entidad hemos querido que la administración reme en esta dirección, teniendo en cuenta el principio de subsidiaridad, haciendo que las personas reivindiquen que quieren una vida no solo un servicio, y siendo activistas sociales en cualquiera de nuestras experiencias. APCOM ha puesto de relieve grandes logros, siempre con riesgos. Si echamos la vista atrás, en los años 70,75… con todo por hacer, con menos conocimientos, todo eran retos que arriesgaban mucho. Si bien, gracias a personas valientes que arriesgaron hoy tenemos lo que tenemos.

Desinstitucionalizar significa crear condiciones y el clima adecuado en el que las personas puedan autoempoderarse, que las personas puedan vivir en su comunidad, fortalecer su toma de decisiones en el día a día y tener una vida elegida. De este modo participar en la comunidad plenamente significa salir de las instituciones:

  • Usar un alojamiento situado entre los del resto de la población, apropiado y accesible para la persona.
  • Permitir que las personas, en la medida de lo posible, elijan dónde, con quién y cómo van a vivir.
  • Prestar toda la ayuda requerida para que las personas participen con éxito en la comunidad.

“La desinstitucionalización es un camino en el que estamos comprometidos y que no tiene vuelta atrás”.

Hace un tiempo os contamos qué significaba el pilotaje MI CASA en el que la Asociación APCOM se sumergió hace 2 años, y en resumen no ha resultado más que dar libertad a quién no la tenía. Hacer posible que 4 mujeres hayan vivido durante estos 2 años una vida elegida, una vida digna y una vida posible. Con todo esto nos quedamos.

Ahora este proyecto se frena sin demasiados frutos futuros, pero sí demostrando que otra forma de atención y apoyo a las personas es posible. La falta de apoyo institucional, de presupuesto, de creencia en el propio proyecto por parte de la administración (a pesar de todo lo mostrado en estos 2 años) hace que tengamos que reflexionar y evaluar de forma intensa qué hemos conseguido y qué nos queda por hacer. Seguramente volveremos con más fuerza cuando alguien crea realmente en nuestra historia, cuando esa mente social adormecida despierte de su largo letargo, cuando alguien ponga el foco en los dones de las personas y podamos generar situaciones bien distintas de las que tenemos actualmente.

“Porque no creamos que lo que hay es lo que tiene que ser”.