PÉREZ DE LA HOYICA

Decía Harold Bloom que “Estar a solas con un buen libro es ser capaz de comprenderte más a ti mismo” pues eso es lo que ocurre con este libro Y entonces también se vivía de Jesús López. Cuando nos adentramos en sus páginas somos capaces de comprender más a las gentes que habitaron las tierras de nuestro Noroeste, tierras sin frontera.

Me ha gustado mucho. Su edición es de lujo, cuidada por su editor, un mecenas necesario, ilustrada fielmente, con la profundidad del detalle que sabe captar la esencia de las cosas en una imagen con alma. Y su texto, relatado con el arte de divagar sobre testimonios concretos, será un documento histórico de gran valor para generaciones venideras, estoy segura.

Leer estos renglones rememora al caballero andante y su escudero, al conde Lucanor y Patronio, a Secundino y Genaro, a Prudencio y su autor, pero no me refiero a la Literatura sino al hecho innato del hombre de necesitar a alguien con quién conversar. Me parece entrañable el que el viaje de la vida se comparta, que las cosas que se observan desde distintos puntos de vista y que el diálogo lleve a la reflexión sobre lo que acontece en el día a día.

Y también se vivía es una obra que invita a la reflexión sobre el rumbo del hombre. Invita a conocer los lugares donde se desarrolla, tierras a veces inhóspitas y hostiles que habitaron hombres y mujeres con “almas fuertes”, tierras donde la Naturaleza se intenta domesticar con las manos, donde las gentes sencillas alcanzaron el privilegio de la serenidad y consiguieron lo que ahora tal vez sea impensable, reunir alrededor de una lumbre a ancianos y niños que supieron utilizar el olvidado arte de conversar mirándose a los ojos.

Me gusta este libro porque me trae al presente aquellas historias que contaba mi abuelo con su mismo vocabulario, ese léxico tan rico, recuperado en sus líneas: la molienda, las machinas, la partera que recibía una nueva vida en el hogar, los arrieros, la trilla…Decía Borges que “ Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos” El reto de Jesús ha sido precisamente reconstruir ese espejo que nos traiga al presente el reflejo de aquella época.

A través de las palabras del autor podríamos ser capaces de encontrar la sabiduría necesaria para ser felices a pesar de las inclemencias climáticas, sociales, personales… con sencillos estilos de vida. Un paso para la reflexión.

Habría tal vez que establecer una comparación entre la trascendencia de aquellos hombres de campo y la vacuidad de muchos hombres de ahora. Entre aquel mundo lleno de valores humanos y este mundo materialista y globalizado. Podríamos añorar tener cerca a aquellos hombres de campo que convivieron con la pobreza para socorrerla.

Me gusta este libro donde caben tantas cosas: la interpretación de la religión, el costumbrismo, la gastronomía, los antiguos oficios, un vasto mundo percibido por los sentidos, lo absurdo y cruel de la guerra, sus consecuencias, la destrucción que deja, el sobrevivir cuando no hay recursos, el sonreír cuando por dentro se llora, la realidad del pasado “Antes todo tenía un nombre” entrelazada con la actualidad.

Yo insisto, hay que comenzar la apasionante lectura de Y también se vivía porque vamos a tener la oportunidad única de recorrer unas ruinas recónditas que cobran vida, unos paisajes de sabinas centenarias y de detener el tiempo en otra dimensión como diría el autor “ Me da mucha serenidad pensar en esa forma de vida”.

Tal vez podríamos aprender de la filosofía de aquella gente que nos precedió, de su estoicismo, de su bondad, de su sabiduría popular del refranero, de la voz de su conciencia “” Se fueron y se dejaron su sabiduría…Ahí se quedaron sus conocimientos del terreno que pisaban…las coplas viejas…la manera de tratar a los mayores, de socorrer al prójimo, de cuidar a los hijos. Ahora te crees que sabes tanto…No lo sabes. Se lo preguntas a google y te suelta un montón de tonterías. Los muchachos no saben ni por donde sale el sol.”

Agradecer sinceramente la ardua labor llevada a cabo por Jesús para construir estas páginas, amenas, sencillas, profundas, interesantes, valiosas porque como dice Javier Marías “Tantas cosas suceden sin que nadie se entere ni las recuerde” y Jesús ha hecho posible que esta época importante de la historia de nuestra gente y de su legado no se pierda en el olvido y quede recogido en este maravilloso libro. Como dijo Walt Whitman:“Los infinitos héroes desconocidos valen tanto como los héroes más grandes de la Historia.”

Y termino con una frase de este libro “ A veces es que da igual cuándo fue algo”, lo importante es que sucedió y quedará en nuestra memoria porque alguien como Jesús lo ha escrito