Antonio Luis Terrones Rodríguez

(Investigador de la Universitat de Valencia y del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC))

Nuestra condición animal nos sitúa en un espacio natural en el que nos encontramos, inevitablemente, expuestos. Y, de un modo similar, nuestra condición social nos supedita a un entorno comunitario (familia, barrio, pueblo, país, empresa, etc) que también nos condiciona, en mayor o menor medida. En consecuencia, el ser humano es esencialmente vulnerable y susceptible de experimentar daño o sufrimiento. En ese sentido, los poderes públicos, que como pueblo hemos constituido, tienen el mandato de sentar las bases para un sistema de cuidados que nos proteja, mitigando el daño y el dolor e incluso evitándolo. De lo contrario podríamos considerar que existe una irresponsabilidad política.

En mi última publicación en este semanario señalé la conexión existente entre los problemas ambientales globales y locales. Pues bien, el pasado 19 de mayo Ecologistas en Acción activó todas las alarmas cuando denunció los altos niveles de contaminación por ozono troposférico en diversas zonas de la Región de Murcia, entre las que se encontraba el municipio de Caravaca. Una grave situación que pone de relieve la necesidad de articular políticas públicas urgentes, tanto locales como regionales. Sin embargo, hay quien podría extrañarse ante semejante requerimiento y rasgarse las vestiduras. Este podría ser el caso de la alcaldía “bicéfala” y rotatoria de Cehegín, representada por el señor Jerónimo Moya y la señora Alicia del Amor, que con su defensa a ultranza de la explotación de la mina de Gilico, parece que muestran más interés por garantizar los beneficios económicos de una empresa multinacional canadiense y de un señorito español de origen diplomático, que por procurar el cuidado de un medio ambiente del que depende nuestra salud.

En un ejercicio de greenwashing, entendido como una práctica de marketing verde dirigido a crear una imagen ilusoria de responsabilidad ecológica, o lo que es lo mismo, un “postureo verde”, PP y Ciudadanos llenan sus programas políticos, a todos los niveles, de una apariencia de compromiso con el medio ambiente que deja mucho que desear. En ese sentido, les exijo, encarecidamente, a los gobernantes de Cehegín que reconozcan y consideren nuestra vulnerabilidad, que nos cuiden frente a todo aquello que constituye una amenaza para nuestra tierra, que se pongan del lado de la salud de los pueblos que habitamos esta comarca, que den explicaciones públicas de todos los riesgos para la salud que supondría la explotación de la mina de Gilico y que organicen un debate público, consensuado, en el que participen expertos de diversos campos y representantes de la sociedad civil. La pelota está en su tejado: o con el pueblo o con aquellos que amenazan nuestra vulnerabilidad.

Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos.

Papa Francisco. Laudato si’, 2015.