José Luis Álvarez-Castellanos/Coordinador de Izquierda Unida-Verdes de la Región de Murcia

Acabados los fastos del 9J quedan algunas pinceladas para la reflexión y el análisis, por ejemplo, la entrevista del presidente del ejecutivo regional en este mismo semanario en la que López Miras deja, a la interesante pregunta sobre cómo se imaginaba la Región de Murcia dentro de otros cuarenta años, una respuesta que evidencia claramente que tiene más visión del pasado que del futuro.

Al margen de la recurrente frase de que “somos la mejor tierra del mundo”, vacía de contenido concreto y que depende de a quien le preguntes, resulta que su modelo es seguir bajando impuestos, “libertad” de elección de centro educativo para los padres y hacer algo que no ha hecho en sus cinco años de mandato, ni el PP en sus veintisiete, como es blindar los servicios públicos.

Pobre balance que se dirige a una minoría o es irreal. ¿Tan difícil era aterrizar un poco más y ponerle algo más de ambición y gana cuando te preguntan por el futuro de tu región?

¿Qué hay de una región ausente de contaminación, con aire, acuíferos, ríos, mares y suelos recuperados medioambiental y paisajísticamente? ¿qué hay de una transformación del modelo productivo aumentando nuestra capacidad tecnológica, de investigación, con implicación de las universidades públicas, de producción industrial de alto valor añadido? ¿Qué hay de alcanzar el pleno empleo, condiciones laborales óptimas y salarios que permitan vivir dignamente? ¿qué hay de una transición energética limpia que democratice su uso?

¿Qué hay de una sociedad ejemplar en logros de justicia social e igualdad, sin las que no hay libertad real, salvo para unos pocos? ¿qué hay de elevar los niveles de educación y cultura de la población? ¿qué hay de seguir siendo punteros en el mundo en trasplantes de órganos o de lograr un sistema sanitario que responda sin espera a las necesidades de las personas y les ayude a prevenir la enfermedad? ¿qué hay de erradicar la pobreza, la violencia de género contra las mujeres, la marginación, la xenofobia y el racismo?

Y ¿qué hay de lograr una democracia plena donde el respeto a las reglas de juego no se vulnere en función de intereses personales y la corrupción sea una pesadilla del pasado?

En fin, son tantos los deseos que uno tendría para la tierra en la que vive y para las personas que la habitan que oír al presidente responder en esos términos a la pregunta de marras desilusiona y hasta cabrea.

No obstante, entiendo por qué López Miras no reseña ninguno de estos temas como sus apuestas de futuro para le Región y es que, en todos y cada uno de ellos, quedaría en evidencia, no ya por lo que no ha hecho durante sus cinco años de mandato, sino por las políticas practicadas justo en sentido contrario de lo necesario para alcanzar dichas metas. Solo un ejemplo reciente: en su discurso institucional colocó a los jóvenes como una de sus prioridades, pues bien, la publicitada medida del “Aval Joven” para la adquisición de una primera vivienda dirigida inicialmente a 600 jóvenes (cifra ya escasa a tenor de los más de 235.000 jóvenes de entre 25 y 34 años existentes en la región), presenta tras un año un balance de 63 expedientes aprobados. O qué decir de la reforma de la ley regional de Protección Ambiental Integrada que permite incrementar los vertidos contaminantes hasta un 30% sin necesidad de nuevo estudio de impacto ambiental.

Desconocemos cuál será el futuro de la Región, lo qué sí sabemos es que López Miras representa el pasado y, además, un negro pasado.